FMI anuncia su apoyo moral pero no económico a Brasil
Sin embargo, los analistas dicen que las dos visitas, con casi una semana de diferencia, de Anne Krueger, la número dos del FMI, y el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Paul O’Neill, podrían ser cruciales para preparar el terreno para un préstamo de emergencia si Brasil sufre una crisis bajo las tensiones preelectorales.
Krueger llegará el lunes a Brasil en un viaje planeado con antelación para asistir a una conferencia económica. La número dos del Fondo se reunirá con el presidente del Banco Central, Arminio Fraga, y el ministro de Hacienda, Pedro Malán. O’Neill visitará Brasil y Argentina a fines de julio.
Las reuniones se realizarán tras semanas de nerviosismo electoral en los mercados financieros, y coinciden con versiones de medios de prensa de que el gobierno está buscando un nuevo acuerdo con el FMI que apoyarían los principales contendientes para las elecciones presidenciales de octubre. Pero funcionarios de ambas partes negaron que Brasil «necesite» un nuevo préstamo del FMI.
«No tengo conocimiento de que esté sucediendo nada en cuanto a eso, y no es por eso que se realiza el viaje», dijo el portavoz del FMI, Tom Dawson, el viernes en Washington, cuando se le preguntó sobre la visita de Krueger. La semana pasada en Washington, el presidente del Banco Central de Brasil, Arminio Fraga, dijo que exploró las posibilidades de un nuevo crédito pero que no vio necesidad de financiamiento a corto plazo.
La dinámica de la cuidadosamente balanceada deuda pública de Brasil, de 250.000 millones de dólares, depende de la confianza de los inversores en su moneda y en sus bonos. Por eso se espera que en público Krueger se haga eco de los recientes votos de confianza de funcionarios en la mayor economía de América Latina y en su futura estabilidad bajo el sucesor del presidente Fernando Henrique Cardoso.
Sin embargo, en privado, los funcionarios podrían trazar directrices para una línea de crédito que podría comenzar, si fuera necesario, antes de las elecciones, en una segunda vuelta o una vez que se defina el ganador de la presidencia. Los economistas perciben la última posibilidad como la más probable.
«El candidato ganador tiene que crear condiciones de gobernabilidad, y un pacto de transición con el FMI, durante los seis o nueve meses después de la elección, sería muy positivo», dijo Marcelo Salomon, un economista de ING Barings.
Lula y el terremoto
El izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva lidera actualmente las encuestas, seguido por el centroizquierdista Ciro Gomes. El candidato del partido de gobierno, José Serra, el favorito del mercado, está en tercer lugar. Se realizará una segunda vuelta electoral si ningún candidato gana más del 50 por ciento de los votos.
Los temores de los inversores de que el próximo presidente afecte la estabilidad económica y haga un mal manejo de la deuda han afectado las acciones, los bonos y la moneda, creando un círculo vicioso que aumenta por día el costo de la deuda. Pero las potencias del mundo no permitirán que Brasil se ahogue. A diferencia de Argentina, virtualmente abandonada a su desintegración, los líderes mundiales temen que las repercusiones del colapso de Brasil se sientan en todo el continente y hagan trizas los activos de los mercados emergentes.
«Eso viajes de líderes de la comunidad internacional deben reforzar la idea de que Brasil puede y obtendrá apoyo internacional si es necesario», opinó Constantin Jancso, un economista de la consultoría MCM. El actual acuerdo de Brasil con el FMI, de 15.700 millones de dólares, concluye en diciembre. Con el colapso de Argentina fresco en sus memorias, es comprensible que Brasil y el FMI quieran un plan de contingencia.
Pero la aversión del FMI a inmiscuirse en asuntos de política hace improbable un acuerdo de rescate con todos los candidatos.
El FMI sacó de apuros a Corea del Sur en diciembre de 1997, justo antes de las elecciones, después que la oposición se adhirió a un acuerdo, pero ese fue un momento fundamental en la crisis asiática.
Y dada una tregua momentánea en los golpeados activos de Brasil, los candidatos no tienen incentivo electoral ahora mismo para meterse en lo que algunos ven como una camisa de fuerza del FMI, indican economistas.
Tras el pacto
Un pacto con el FMI requeriría un estricto compromiso para mantener el superávit fiscal y las metas de inflación. Entretanto, todos los rumores de un acuerdo de transición y de construir un puente entre el gobierno y la oposición están calmando a los mercados. Fraga se reunió el jueves con un asesor económico del izquierdista Lula da Silva.
«Lo importante ahora mismo es que las señales de los candidatos de que sus políticas económicas serían compatibles sean acompañadas con apoyo institucional del FMI», dijo Kawall, independientemente de que este apoyo esté o no en camino. *
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