Cumbre borrascosa entre Mercosur, México, Chile y Bolivia
El país anfitrión los recibirá sacudido por la decisión del presidente Eduardo Duhalde de adelantar a marzo o abril las elecciones presidenciales, originalmente previstas para el 14 de setiembre de 2003, y de entregar el poder el 25 de mayo.
El encuentro se realizará en uno de los momentos de mayor turbulencia económica y social desde que en los años 80 fueron restauradas la democracias en el empobrecido Cono Sur.
Para colmo, el jefe de Estado que ejerce a duras penas la presidencia del fracturado Mercosur, Eduardo Duhalde, revelaba cómo la crisis logró torcerle el brazo, agobiado por las dificultades para llevar el timón, con la demora de casi seis meses del FMI en otorgarle al país ayuda crediticia de salvación.
A pesar de que los temblores financieros y políticos no sacuden del mismo modo a los mandatarios que vendrán a Buenos Aires, un hilo conductor enlaza a sus globalizados países.
Un informe de la Aladi señaló que el comercio entre 12 países latinoamericanos se derrumbó un 19% en el primer semestre de 2002 respecto de igual período del año pasado.
Sobre las espaldas de Argentina y Brasil, los dos colosos del Cono Sur, recae la mayor responsabilidad por el fenómeno causado por la reducción de las importaciones, al calor de los problemas en sus mercados internos.
Las fuentes diplomáticas coincidieron en señalar que las naciones lanzarán en un documento final el viernes su tradicional mensaje de unión fraternal y demanda a las potencias de mejores términos de intercambio.
Pero los países de la región están sufriendo el impacto de los escándalos financieros en el mundo desarrollado y el «contagio» del llamado efecto tango, por lo que la cumbre se convertirá en caja de resonancia de los problemas comunes.
Todas las miradas se fijarán con mayor firmeza en el presidente mexicano Vicente Fox, a quien Argentina tiene previsto pedirle sin eufemismos que oficie de mediador ante Estados Unidos para ablandar su corazón y que conceda ayuda financiera.
Al margen de lo que pueda hacer Fox por sus amigos del sur, que no sería mucho a la luz de la magnitud de la crisis, el propio FMI ha comenzado a admitir el contagio de la crisis argentina hacia Paraguay.
Uruguay ya tiene fuertes síntomas de haber recibido el ‘virus’ argentino en el sector financiero, en tanto Brasil lo sufre en forma más atenuada, a raíz del temor de que suceda también allí, como en Argentina, una moratoria de su voluminosa deuda pública.
Pobre será, en cambio, el fruto comercial de la cumbre en sí, salvo los acuerdos de preferencias comerciales entre México y el Mercosur, que incluyen la estratégica industria automotriz. *
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