
Sintetizando lo que está pasando, un experto de Wall Street dijo que lo que pasó demuestra que “los ricos también lloran”.
El presidente de la Microsoft, Bill Gates, acusó una pérdida personal de 36.000 millones de dólares. Las acciones de su compañÃa se precipitaron el viernes a 74,13 dólares, con una caÃda del 38,2 por ciento respecto a su nivel máximo. Jeff Bezos, presidente de la Amazon y “hombre del año” para la revista Time, tuvo una pérdida personal de 35.000 millones de dólares. Su tÃtulo cerró el viernes a 46,88 dólares, un 30 por ciento menos que su punto más alto. Otro duro golpe recibió Larry Ellison, presidente de la Oracle, a quien se le esfumaron 8.750 millones de dólares. Su compañÃa cerró a 63,52 dólares, con una baja de 26,4 por ciento respecto al nivel máximo. Otro que debe llorar es Jerry Yang, el creador de Yahoo!, a quien se le evaporaron 3.000 millones de dólares. Su tÃtulo perdió el viernes 20,13 dólares y cerró a 116, un 53,6 por ciento menos que su récord.
Otra vÃctima de la “masacre” es Ted Turner, el creador de la CNN y vicepresidente de la Time Warner, que perdió 2.600 millones de dólares. El tÃtulo perdió el viernes 81,25 dólares, con un derrumbe del 23 por ciento respecto al nivel máximo.
Luego del derrumbe, aparece el miedo. Es un fin de semana que los inversores norteamericanas están viviendo como un largo y doloroso vÃa crucis: el desastre del viernes los convocó a una profunda reflexión sobre la fortaleza de su fe en la llamada Nueva EconomÃa.
El temor de Wall Street es que el derrumbe de los tÃtulos tecnológicos, que perdieron en pocos dÃas un tercio de su valor, marque el inicio de la fuga de la Bolsa de una nueva generación de inversiones demasiado acostumbrados a la suba permanente de sus acciones. En ese sentido, un reciente sondeo mostró que los inversores tÃpicos, más prevenidos y experimentados, esperaban una ganancia anual promedio del 19 por ciento para los próximo diez años.
“La burbuja se desinfló y la fragilidad de los tÃtulos Internet emergió en el modo más resonante”, dijo el analista Byron Wien. “La gente tuvo que volver a poner los pies en la tierra y no está dicho que se haya tocado el piso: mucho dependerá de qué ocurra el lunes”, agregó. En este sentido, si el lunes vuelve a caer el Nasdaq –el panel de los tÃtulos tecnológicos– se confirmarÃa que el derrumbe de esta semana no ha sido un simple “ajuste” provocado por una combinación de elementos negativos, desde el efecto Microsoft a los alarmantes datos sobre la inflación en Norteamérica.
Una continuación de la “fuga de Internet” mostrarÃa que las raÃces del problema son más profundas y que la fe en la nueva economÃa, que habÃa permitido el despegue de los tÃtulos de frágiles compañÃas Web, ha sido contagiada por la duda. La “crisis de fe” de los inversores en los tÃtulos Internet envolvió inexorablemente, en un efecto dominó, aún a los más sólidos tÃtulos industriales: después de haber resistido durante tres dÃas, también el viejo Dow Jones fue arrastrado en el derrumbe en una caÃda que propagó el pánico.
En un momento de las frenéticas horas del viernes, el Dow se precipitó 722 puntos por debajo de su nivel de apertura. Los optimistas subrayan, sin embargo, que las pérdidas no fueron dramáticas si se las compara con las ganancias conquistadas en los últimos años. Por ejemplo, el Nasdaq deberÃa perder otro 60 por ciento de su valor sólo para retornar a los valores que ya en 1996 habÃan sido denunciados por el presidente de la Reserva Federal, Alan Greespan, como una “exuberancia irracional”. Además, las cifras fundamentales de la economÃa norteamericana, aparte del leve aumento de la inflación, continúan siendo positivas y no se vislumbran nubes en el horizonte. Pero, en Wall Street se espera ahora con ansias la reapertura del lunes después de este fin de semana, en el que los inversores globales están anticipando el examen de conciencia que el calendario católico programa para los próximos dÃas de la semana.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21