Una nueva carta de intención con viejas recetas
En el texto de la carta de intención se comienza por señalar que la caída del PBI será del orden del 7% estimándose que para el año próximo pueda haber un mínimo crecimiento del 2%.
La inflación anual rondará el 11% según las previsiones oficiales y para 2003 no hay estimaciones y solamente se sostiene que será menor.
Otro tanto sucede con la balanza comercial que será deficitaria en 2002 y levemente superavitaria en 2003 aunque no se explica cómo ni por qué.
En realidad la columna vertebral del compromiso firmado pasa por el fortalecimiento del sistema financiero, fundamentalmente a través de la creación del Fondo de Fortalecimiento del Sistema Bancario, para garantizar liquidez, tanto a los bancos públicos como a los privados a través del Banco Central y, «si es necesario, capitalizar a los bancos a través de la Corporación Nacional para el Desarrollo».
El FMI exigió que la Superintendencia de bancos, órganos de contralor que hasta ahora han estado de adorno en el Banco Central cumplan su función fiscalizadora y de control.
El BHU debe ser capitalizado y se le cambian sus funciones tradicionales, ya que de ahora en adelante no construirá viviendas sino simplemente se dedicará a proveer los fondos para ello. También para el Banco de la República habrá una etapa de reestructura, ya que se buscará evitar que continúe otorgando créditos de una manera poco técnica, para lo cual se deberá revisar a fondo la cartera de deudores, recategorizarlos y ajustar mucho más los criterios de funcionamiento a la hora de otorgar créditos, lo que será supervisado por el BCU a través de la Superintendencia.
La carta de intención explica claramente que el deseo del FMI es que desaparezcan en un plazo de dos años los bancos gestionados, por lo que el Estado deberá desembarazarse de ellos en ese plazo, así como indica que la plaza bancaria debe reducirse, tal como ya adelantara el ministro Bensión en su conferencia en ADM el miércoles pasado.
En materia tributaria se asume el compromiso de realizar una reforma que lleve el sistema a un funcionamiento de cuatro tributos.
En lo referente al déficit fiscal se señala que el reciente ajuste equivale a un 3,3 del PBI y se proyecta un superávit para 2004 del 4%.
Con todo se advierte que con el reciente endeudamiento crecerá el servicio de deuda y con ello el déficit en 0,3%, que no estaba previsto originalmente. Ello «exigirá» un nuevo miniajuste fiscal.
Como fórmulas reactivadoras se insiste en las propuestas que se llevaron adelante en Argentina y cuyos resultados ya se conocen: desmonopolizaciones y privatizaciones en las áreas de la energía, telecomunicaciones, agua, saneamiento, transporte, gas natural (que aún no llegó y ya lo están privatizando), servicios postales y el área petrolera. *
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