Hermanos Röhm: un modelo de estafa e impunidad
Si bien las investigaciones sobre el caso están mucho más avanzadas en Argentina que en nuestro país, los escasos documentos que toman estado público revelan cómo se gestó una de las más importantes estafas que recuerde la historia uruguaya.
El grupo económico que encabezaban Carlos y José Röhm, ambos nacidos en Uruguay, enfrenta tres denuncias penales radicadas en el Juzgado de 4º Turno a cargo del magistrado José Balcaldi, quien entre 1995 y 1996 investigó el accionar del grupo encabezado por Stephane Benhamou al frente del Banco Pan de Azúcar.
Una de las denuncias fue realizada por el Banco Central del Uruguay, después que culminara una investigación administrativa, ordenada a partir de la detención en Buenos Aires de Carlos Röhm; una segunda llegó a la misma sede enviada por el Juzgado Concursal de 1er. Turno a cargo de la jueza Teresita Rodríguez Mascardi, quien el 4 de abril rechazó una moratoria solicitada por la Compañía General de Negocios, Saife.
La tercera estuvo a cargo del abogado Miguel Loinaz en representación de 96 depositantes en la citada institución bancaria. Como fue informado por LA REPUBLICA, esta denuncia es por estafa, apropiación indebida y asociación para delinquir.
La denuncia comprende a todo el denominado «Grupo General de Negocios» integrado por: Compañía General de Negocios Sociedad Anónima de Inversión Financiera en el Exterior (Saife), Compañía General de Negocios SA, Banco General de Negocios SA y el Banco de Santa Fe, ambos de la República Argentina, y el Banco Comercial de Uruguay. Además están denunciados los directores de esas instituciones Armando Braum, Carlos Röhm, Rufino Basavilbaso y Francisco Estrada Maschwitz y sus eventuales apoderados, según surgirá de las investigaciones, y los accionistas de la Compañía General de Negocios, Saife SA.
Los denunciantes totalizaban 108 millones de dólares en diferentes depósitos e inversiones confiados a la Compañía General de Negocios, ubicada en Plaza Independencia 749 bis.
Una estructura para confundir
En los documentos a los que accedió este matutino, se establece la forma operativa empleada por el grupo para desviar el dinero que le confiaban sus clientes hacia empresas fantasmas que dirigían personalmente y lejos de los controles del Banco Central del Uruguay.
La CGN Saife era una banca off shore autorizada a funcionar en nuestro territorio por el Banco Central del Uruguay. Tiene sede en el lujoso edificio ubicado en Plaza Independencia al 749 bis.
En la puerta anterior, que corresponde al 749, tiene su sede Exterbanca Institución Financiera Externa (IFE), el banco uruguayo off shore propiedad de la familia argentina Werthein, por donde circuló gran parte del dinero vinculado al contrabando de armas argentinas hacia Croacia y Ecuador. Según señaló en abril pasado el diario argentino La Nación «el resto de ese dinero que circuló por el Uruguay girado por croatas y ecuatorianos lo hizo a través del Banco de Montevideo (del Grupo Velox), que también canalizó dinero del contrabando de oro argentino a Estados Unidos».
Las transferencias entre Exterbanca y el Banco de los Röhm figuran en todos los expedientes abiertos con motivo de la investigación que, incluso, mantuvo detenido varios meses al ex presidente Carlos Menem, a su ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, y a otros ministros, jerarcas y familiares de esos ex gobernantes. Varios de ellos fueron luego desprocesados, pero las investigaciones continúan y nadie descarta que vuelvan otra vez a la cárcel.
En el medio de las operaciones financieras estaban los Röhm, a quienes se sindica en Argentina como continuadores del BCCI de Gaith Pharaon, acusado por el FBI como el «mayor lavador de dinero del mundo».
Pero en la misma sede de la CGN Saife, los Röhm habían dado forma legal a una estafa. A mediados de 1999 crearon una empresa de idéntico nombre -CGN- pero esta vez con diferente estatus legal. Es decir, tenía ojos de gato, cola de gato, patas de gato, pelos de gato, pero no era gato, como se verá.
¿La corrida la provocan los periodistas o políticos irresponsables en campaña electoral?
Según un testimonio presentado ante la jueza Rodríguez de Mascardi, por dos denunciantes, el gerente general de la CGN Saife, Francisco Estrada Maschwitz, reconoció que «esa SA se había creado en las Islas Vírgenes en momentos en que cundió el pánico a raíz de la posibilidad de que ganara el Frente Amplio y que los clientes se preocuparan sobre la plaza Uruguay. Algunos clientes, no todos», reconoce el declarante.
Como los lectores recordarán, durante el período transcurrido entre las elecciones nacionales de octubre de 1999 y el balotaje realizado en noviembre de ese mismo año, varios dirigentes políticos colorados y blancos que apoyaban la candidatura de Jorge Batlle -incluido él mismo- junto a los principales operadores económicos del país, difundían a voz en cuello los riesgos que representaba para el sistema financiero uruguayo un eventual triunfo de la izquierda.
Maschwitz sostuvo ante dos escribanas, que protocolarizaron sus declaraciones a solicitud de dos depositantes de la CGN, que «recibía directivas de Carlos Röhm y que la causa de creación de esa empresa era esa y todos los clientes estaban enterados». Este documento también fue entregado al juez Balcaldi.
Pero de acuerdo al tenor de la denuncia penal, no todos estaban tan enterados. Precisamente la aparición de movimientos no autorizados ni informados debidamente, que aparecían registrados en sus estados de cuenta, provocaron la alarma y dieron motivo a la denuncia.
Por ejemplo: al cliente «xx» se le vencieron todos los plazos fijos y nunca le pagaron los mismos; igual a «nn». En cambio a «aa» se le canceló un plazo fijo pero le debitaron una transferencia sin haber sido solicitada.
A «cc» le habían transferido gran parte de sus depósitos sin que se hubiera solicitado y, peor, no se identificaba al destinatario.
El caso de «pp» es paradigmático y la Justicia argentina tiene otros documentos que lo corroboran. Sus cuentas estaban duplicadas: los fondos estaban depositados en la CGN Saife, pero desde el 14 de marzo de 2000, con igual firma responsable y papelería, su dinero fue a parar a CGN SA. Igual circunstancia le ocurrió a por lo menos otros diez denunciantes.
Las maniobras de idéntico tono se reiteran una y otra vez.
¿Y los controles?
Las declaraciones de Maschwitz revelan además las fallas en los controles de las jerarquías financieras uruguayas. De otra manera no se puede entender cómo delante de sus narices se crea una empresa de idéntico nombre, pero diferente composición legal, que desvía centenares de millones de dólares hacia un paraíso fiscal.
«Por correo me llegaba desde Buenos Aires un listado de depósitos en forma periódica. Yo no sabía quién lo mandaba», dijo el ejecutivo bancario.
Agregó que «para mí y para el cliente eran la misma empresa, si no hubiese hecho comprobantes aparte. Yo sabía que eran la misma sociedad, suponía que el cliente lo sabía. Digo, yo sabía que eran dos empresas separadas pero el cliente confiaba en la Institución y no (importaba) el lugar de constitución de esas sociedades. Yo tenía formularios en blanco, algunos firmados por (Rufino) Basavilbaso y otros estaban en Buenos Aires. Todo el trato comercial se hacía allá».
Los clientes «que confiaban» en la Institución para colocar su dinero eran recibidos en un lujoso despacho ubicado en un no menos lujoso edificio montevideano. Pero el dinero era enviado a una PO BOX -es decir, casilla de correos-, ubicada en la calle Aquilino de la Guardia número 8 de la ciudad de Panamá.
El último dato revela la impunidad con que actuaron. Cuando se le preguntó quiénes eran los directores de la CGN SA de Islas Vírgenes, Maschwitz contestó: «Son directores alquilados». *
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