Escándalo en compañía de EEUU puede convertirse en un nuevo "caso Enron"
Un escándalo financiero que envuelve a la compañía de telecomunicaciones norteamericana Worldcom, que admitió haber ocultado unos 3.900 millones de dólares de gastos, inflando sus balances, amenaza con convertirse en un nuevo «caso Enron» en Estados Unidos.
«Son noticias vergonzosas», declaró el presidente George W. Bush desde Canadá, donde participa en la cumbre del G8.
Bush intentó reanimar a los inversores y accionistas recordándoles que la economía del país sigue fuerte, y las autoridades están dispuestas a luchar contra los escándalos financieros.
«Tuvimos demasiados casos de gente que abusó de sus responsabilidades, y la gente debe saber que la SEC (el ente de control de las operaciones bursátiles, ndr) y la administración se están ocupando. Perseguiremos, con las leyes que tenemos a disposición, a quienes se comportan de manera irresponsable», indicó.
Sin embargo, agregó Bush, «creo que la economía es fuerte y sé que la mayor parte de quienes manejan empresas en Estados Unidos son limpios y honestos».
Como para reforzar sus palabras, también el Departamento de Justicia norteamericano -según reportó el Washington Post- abrió una investigación penal.
«Nuestro trabajo para Worldcom -puntualizó la casa de Chicago- siempre fue conforme a los pedidos de la SEC y los estándares profesionales. Debe señalarse que importantes informaciones respecto de los costos de las líneas fueron ocultados a los auditores de Andersen de parte del director financiero de Worldcom».
A sólo seis meses del derrumbe del gigante texano, y en medio de la vorágine de escándalos financieros que minó la confianza de los inversores en el mercado, se abatió sobre Wall Street lo que los analistas norteamericanos definieron como «uno de los más colosales fraudes» aparecidos en el escenario norteamericano.
Worldcom transformó cinco trimestres fiscales en rojo, con una disminución del flujo de caja de 6.339 millones de dólares para todo el ejercicio 2001, y de 1.368 millones para los primeros tres meses de 2002, en una cabalgata triunfal con beneficios por 1.400 millones de dólares para el 2001 y 130 millones de dólares para el primer trimestre de este año.
Los números eran dignos -sólo en apariencia- de una verdadera estrella de las telecomunicaciones, con una clientela de 20 millones de usuarios particulares y 80.000 empleados, capaz de trepar al segundo puesto de las compañías del sector.
En junio de 1999, tocó un valor de 115.300 millones de dólares, con acciones valuadas en 62 dólares en Nueva York.
Todo esto en un sector en progresiva flexión desde la dorada década del 90, convertido en un mercado particularmente difícil por la extrema competencia y la necesidad de ofrecer diariamente soluciones a precios accesibles. *
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