Devaluación, gasto público y costos sociales que se vienen
La devaluación generada el jueves 20 de junio, a partir de la medida de flotación libre del dólar, tendrá consecuencias en diversos planos de la vida económica y social del país. En una nota que escribí en LA REPUBLICA el día viernes planteaba los escasos efectos reactivadores de la medida (en tanto sólo beneficiaba a un grupo muy reducido de grandes exportadores) y como contrapartida los altos costos sociales derivados de la medida agrupados en cuatro ítems:
* La caída del salario real que surge del aumento del ritmo inflacionario, el que si bien estará amortiguado por la gran recesión, de cualquier manera se dará en alguna medida, como ya lo estamos viendo en supermercados, farmacias, etc. en estos primeros días.
* La reducción de los ingresos disponibles de las familias por el aumento de su endeudamiento, si está en dólares por la devaluación y si está en pesos por el aumento de las tasas de interés que es de esperar realicen los bancos públicos y privados y estimule el gobierno para reducir la liquidez y con ello la demanda de dólares.
* Las producciones para el mercado interno que cobran en pesos y que venderán menos por la reducción del mercado interno que provocará la caída de salarios y los aumentos de las deudas. Esta situación será más grave aún si dichas empresas están endeudadas en dólares y más aún si funcionan sobre la base de insumos importados.
* Los gastos públicos tanto de salarios, como corrientes o de inversión que deberán reducirse para financiar el aumento del gasto de la deuda externa que, al estar valuada en dólares, se encarecerá para el gobierno.
En síntesis está muy claro que estas medidas son en esencia una propuesta de reactivación exportadora sobre la base de la reducción de los salarios y un mecanismo de garantía al pago de los intereses de la deuda, todo lo cual puede resumirse en que se gestará una gran transferencia de riqueza desde el conjunto de la economía, particularmente de los salarios pero también jubilaciones, empresas que venden al mercado interno, etc., hacia los empresarios exportadores y los acreedores externos, que serán entonces los grandes beneficiarios de esta medida.
2) Los efectos sobre el gasto público: más deuda y menos gastos en inversión y salarios.
cuarto costo social de esta medida que es la reducción de los gastos públicos necesarios para que el Estado financie el aumento de su deuda externa.
En una nota anterior para LA REPUBLICA mostraba la reducción del salario público que se provocará con los tres ajustes recibidos (el insignificante «aumento» del primero de enero de 1,5%, el aumento del impuesto a los sueldos y esta medida con su arrastre inflacionario. Lo resumimos en el siguiente cuadro 1 explicada en detalle su construcción en dicha nota:
Cuadro 1: Salario real 2002 Trabajador público |
|
| Salario Nominal 31/12/01 | 7.000 |
| Salario Nominal 1/1/02 | 7.105 |
| Salario Líquido1/1/02 | 5.400 |
| Salario Líquido1/5/02 | 5.293 |
| Salario Líquido 31/12/02 | 5.293 |
| Salario Líquido31/12/02 con IPC | 6.278 |
| Pérdida salarial en el año | -15,68 |
En ese sentido, queda claro que el Estado dispondrá de un considerable ahorro en el pago de sus salarios (que están congelados desde el 1º de enero) y que será mayor cuanto mayor sea la inflación. Por ello afirmamos que, más allá de la amortiguación de la recesión, habrá cierto arrastre inflacionario, ya que el gobierno lo necesita para bajar salarios y gastos públicos y lograr la meta de déficit fiscal acordada con el FMI (2,5% sobre el PBI a fin de año).
Es decir que necesita bajar los gastos públicos, salarios, inversiones, etc., para en primer lugar financiar el aumento de su deuda (que su propia devaluación generó), pagar a los acreedores externos y reducir el déficit a la meta acordada con el fondo.
El cuadro 2 nos muestra la nueva situación del gasto público, sobre la base de los siguientes supuestos:
* La inflación en lo que resta del año (segundo semestre) se eleva a un orden de 2% mensual, llegando en el año a un orden del 18%.
* Los salarios quedan congelados
* La inversión pública se reduce en el segundo semestre
* Los gastos de funcionamiento se reducen en un 8%
* La recaudación crece poco menos que la inflación por el efecto recesión.
Ello da el siguiente resultado:
Cuadro 2: Presupuesto proyectado 2002
|   | Semestre 1 | Semestre 2 | Total año |
| INGRESOS | 100,0 | 100,0 | 100,0 |
| C. Exterior | 4,9 | 5,0 | 4,9 |
| D.G.I. | 69,5 | 62,3 | 65,6 |
| Otros | 7,9 | 5,3 | 6,5 |
| Aportes de Emp. Pcas. | 6,7 | 16,3 | 11,9 |
| IRP | 7,0 | 6,9 | 6,9 |
| Recursos Libre Disponibilidad | 4,1 | 4,2 | 4,2 |
| EGRESOS | 120,5 | 106,2 | 112,7 |
| Remuneraciones y prev.social | 76,4 | 66,5 | 71,0 |
| Gastos | 18,1 | 15,6 | 16,8 |
| Transf. | 5,5 | 5,3 | 5,4 |
| Inversiones | 7,5 | 3,8 | 5,5 |
| Ints. Deuda Pública | 13,0 | 15,0 | 14,1 |
| RESULTADO s/ egresos | 20,5 | 6,3 | 12,8 |
Como se ve en el cuadro 2 el Estado reduce su déficit sobre la base de una sustancial caída de sus erogaciones en salarios y previsión social, una baja igualmente sustancial de las inversiones (con efectos sobre el empleo) y una baja importante de gastos de funcionamiento que, al mismo tiempo que permite reducir el déficit posibilita el pago de los incrementados intereses de la deuda externa.
3) Síntesis
En síntesis los ajustes generados en el año en el sector público que fueron 3 (el reducido aumento de sus gastos y los salarios, el aumento del IRP y ahora la devaluación con su arrastre inflacionario) tienen como objetivo adecuar el déficit a los acuerdos con el FMI, asegurar el pago de la deuda y mejorar la competitividad de los grandes exportadores. He ahí el núcleo beneficiado de estas medidas.
Al mismo tiempo prevemos un aumento del aporte de las empresas públicas, resultado de aumento de sus ganancias al reducirse sus salarios y transferir a tarifas parte del arrastre inflacionario.
Todo lo anterior nos permite concluir que:
* el año 2002 pasará a la historia como el de los ajustes contra la clase trabajadora
* significará una pérdida de salario real que rondará el 15%, casi igual al máximo histórico del país que fue de 17% en 1972.
* no traerá reactivación, las estimaciones más optimista hablan del 7% de caída del producto.
* Simplemente significará beneficios para el triángulo de los grandes exportadores, los acreedores del país al los que representa el MI y los grandes depositantes en dólares
Será entonces un año duro y por ello los trabajadores, los jubilados, las miles de empresas que venden bienes y servicios al mercado interno, la sociedad CASI TODA, debe movilizarse f
rente a esta violencia de la política económica que traerá para 2002 más riqueza para unos pocos y más pobreza para la mayoría. *
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