La renuncia de Blejer fue producto de una operación de prensa

Acuerdo entre Argentina y el FMI se firmará en dos semanas

Lavagna viajará el martes a Washington para entrevistarse con la cúpula del FMI, convencido de que la renuncia de Blejer –que desde julio volverá a su cargo en el organismo financiero– no será un impedimento para cerrar un acuerdo «político», en especial con la intransigente vicedirectora Anne Krueger, con quien volvió a conversar telefónicamente durante 45 minutos.

«El acuerdo técnico ya está cerrado, falta cerrar el político y para eso viaja Lavagna. No vamos a tener sorpresas y se firmará con el FMI en cuestión de dos semanas», pronosticaron voceros de Lavagna.

El ministro, empero, no desconoce que su antecesor, Jorge Remes Lenicov, debió renunciar en abril pasado, 48 horas después de regresar desde Washington con las manos vacías.

Renuncia de Blejer

Sobre la renuncia de Blejer, los voceros del ministro de Economía le restaron incidencia y con énfasis recordaron que «ya estaba previsto que se alejara del Banco Central, pues quiere volver a vivir en Washington, donde reside su familia».

En realidad se trata de una verdad a medias, pues es cierto que Blejer –cuyas diferencias con Lavagna venían de arrastre– había anticipado su intención de renunciar, pero recién el mes próximo y con un acuerdo firmado con el FMI de por medio. Blejer deslizó el viernes que su renuncia fue producto de «alguna travesura» y que «estaba cansado de este tipo de cosas», en referencia a las supuestas operaciones políticas en su contra, desde el seno del gobierno.

Uno de los jefes parlamentarios del oficialismo, con fluido acceso a la Casa Rosada, confirmó que «Blejer fue víctima de una operación de prensa y se enteró de la renuncia por los diarios, en una evidente torpeza política».

El legislador le adjudicó dicha operación «al grupo Focus», vinculado a la estrategia comunicacional del gobierno, cuya existencia era desconocida hasta ahora y que según la fuente oficial sería liderado por el vocero presidencial Eduardo Amadeo.

«La renuncia de Blejer es una mala señal, pero tampoco debería condicionar las negociaciones con el FMI que están en su tramo final», especuló el jefe parlamentario cercano a Duhalde.

Blejer y Anoop Singh, actual jefe del Departamento Hemisferio Occidental del FMI, tuvieron a su cargo el seguimiento de Indonesia en 1997, durante la «crisis del arroz».

La renuncia de Blejer, junto con la tardanza en cerrar el acuerdo con el FMI, podría provocar una escalada del dólar en el mercado libre, trepando hasta cinco pesos por unidad en los días venideros, admitieron voceros oficiales.

En lo inmediato, el gobierno argentino parece más preocupado por la apertura de los mercados cambiarios el lunes próximo, que por el resultado de las negociaciones que el ministro Lavagna emprenderá el miércoles venidero en Washington.

Se vienen vencimientos

La crisis de los mercados regionales podría acelerar la firma de un acuerdo entre Argentina y el FMI, que no aportará un solo dólar al contado, pero permitiría cancelar mediante un pase contable los vencimientos que por 1.700 millones de dólares afronta el mes próximo el gobierno de Duhalde con los organismos financieros internacionales.

De esa suma, mil millones de dólares corresponden a vencimientos con el BID, cuyo titular, el uruguayo Enrique Iglesias, viene haciendo presión a favor del presidente Duhalde y que mediante un crédito de 127 millones de dólares financiará un programa sanitario para atender a 15 millones de argentinos pobres hasta abril de 2004.

El optimismo, difícil de conseguir en Argentina en los últimos tiempos, se ha difundido en los últimos días entre los funcionarios cercanos a Duhalde, ante la certeza de que el FMI aprobará los deberes realizados por su gestión y extenderá una certificación de calidad que servirá para golpear los mercados financieros internacionales.

Alentado por ese optimismo, Duhalde comenzó a esbozar esta semana un programa electoral que contempla la realización en marzo del año venidero de internas abiertas y obligatorias para todos los partidos políticos y en julio o agosto de las elecciones presidenciales.

Incluso, su esposa Hilda «Chiche» de Duhalde, sería candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires, aprovechando los vientos favorables. Pero, si el FMI vuelve a dar la espalda, la única salida de emergencia será convocar a elecciones para antes de fin de año, tratando, en lo posible, de conseguir una retirada ordenada y sin estallidos sociales, tal como vienen pidiendo –todavía en voz baja– varios gobernadores del oficialismo. *

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