Analisis Nacional: Aguardando el programa monetario

Ahora lo principal es la defensa de la moneda y los contratos básicos

Jorge Jauri

 

Se le sigue pidiendo a la economía soluciones que son esencialmente responsabilidad de la política y que la economía, esa práctica auxiliar, no puede ni podrá generar jamás si no es respaldada por el juego sano de la política. La variación cambiaria del jueves es el fracaso de la política.

La estrategia ha variado y hemos quemado los últimos créditos.

Ahora, aun en la discrepancia, más vale alinearse en la defensa del ordenamiento jurídico, la defensa de la moneda y, sobre todo, de la debilitada institucionalidad.

Los uruguayos están acostumbrados y, además, se han organizado para recrear hasta el infinito un método de hacer política apto para viejas sociedades cerradas y, teóricamente vinculables a bloques que poco tienen que ver con la actual división internacional del trabajo: mucho más compleja y abierta que aquella referencia en torno a la cual organizó y educó la sociedad política actual.

Estos días no son propicios para profundizar en esa revisión. Ella seguirá procesándose sin demandar grandes convocatorias.

Otras son las prioridades que demandan la concentración de los escasos recursos que aún posee este país.

¿A quién favorece la debilidad del Presidente?

Pese a que en los últimos días, al borde del abismo, algunos referentes políticos parecen haber comenzado a entender este dilema, la inercia de la confrontación debe ser enfrentada, ahora sí, por el conjunto de una sociedad que apele a sus valores más democráticos y solidarios. Esta convocatoria no es abstracta. Exige la reunión inteligente de los uruguayos para realizar el infinito esfuerzo de aferrarse al derecho, cueste lo que cueste, casi con la desesperación que el náufrago se aferra a su embarcación. Hay demasiada gente especulando en este país con las fallas de ese derecho. Por ejemplo, con las carencias del derecho constitucional y las leyes electorales. En torno a la imposibilidad de formar mayorías más aptas para ejecutar cambios consensuados no sólo se especula con el desastre de la inmovilidad, sino que en torno a esa parálisis virtual se construyen operaciones políticas al filo de la legalidad. Sobre esto alertó, el lunes pasado, el Presidente, cuando con tenue reflexión autocrítica, y advertido del rumbo que tomarían las cosas en las próximas horas, estuvo al borde de confesar que ya no estaba en condiciones de cumplir sus responsabilidades. 1/

Hay protagonistas que han comprendido la esencia de la crisis actual y tienen en cuenta los riesgos mayores. Uno de ellos es, afortunadamente, el doctor Vázquez cuyo silencio de esta semana debe ser ponderado como uno de los escasos factores para imaginar, desde la esperanza y la inteligencia, algunas propuestas concretas sobre las cuales comenzar a separarnos unos metros del abismo. Si es que, efectivamente, los referentes principales de la política nacional ejercen su liderazgo y son capaces de disciplinar a sus fuerzas quizás pueda enfrentarse el desequilibrio actual, incluso, como oportunidad para el logro de cambios históricos. Uno de ellos, el principal sin duda, tiene que ver con los cambios obligatorios de un sistema financiero al borde de la quiebra y que, a diferencia de 1984, sabe que no puede arriesgar la democracia reconstruida financiando con más hambre y postergación los privilegios de un sistema bancario que, además, ahora no tiene razón de ser en su actual conformación.

La primera partida del nuevo stand by será recibida la semana próxima y será destinada enteramente a equilibrar la caja de los nuevos bancos intervenidos. Inevitablemente el país quemará unos cuantos cientos de millones de dólares en la caja de los bancos con problemas. Pero ningún dinero alcanzará para estabilizar ese sistema obsoleto si la política no acepta propuestas de reconversión fuertes de ese sistema. En particular, si no acepta los proyectos que apunten a transformar ese viejo mamotreto que es el Banco República en una institución de fomento real.

¿Expectativa por la definición del programa monetario?

En las próximas horas la conducción económica y el Banco Central anunciarán cuál será la política monetaria, o sea su estrategia de defensa de la moneda. Los especuladores estarán atentos a si el gobierno tiene o no la fuerza para soportar lo que se viene. Personalmente tengo muchas dudas acerca de la estrategia que ha comenzado a implementar este gobierno. Lo que no dudo en absoluto es en la necesidad de defender la institucionalidad y en las actuales circunstancias ello supone dejar trabajar al equipo económico y la autoridad monetaria. Los que especularán contra la moneda y lo que resta de la estabilidad ya cuentan con que esa adhesión al ordenamiento jurídico actual ya es tan débil como lo fue el argentino en diciembre pasado.

1/Referencia a lo afirmado por el doctor Batlle en la reunión con los intendentes el pasado lunes 17: esencialmente, que Uruguay necesita un primer ministro y una Constitución más parlamentaria. *

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