El capital financiero internacional no está dispuesto a tolerar a la izquierda en el gobierno

Brasil tiene crisis propia; no se contagió de Argentina

Los inversores hicieron sonar las alarmas en mayo, cuando algunos indicadores económicos de Brasil mostraron un deterioro de su economía, que hasta ese momento había logrado mantenerse inmune al colapso económico y la crisis política de su vecina Argentina.

Además, las complicadas elecciones presidenciales, que celebrará en octubre el gigante latinoamericano, pusieron al rojo vivo el escenario político cuando el candidato izquierdista, Luiz Inácio Lula Da Silva, comenzó a encabezar las encuestas de intención de voto, algo que provoca el pánico de los inversores.

«Mientras Brasil esté esperando las elecciones, va a seguir con el problema. Por eso no veo efecto contagio (desde Argentina)», dijo Carlos Arbía, analista de la consultora Exante.

El economista explicó que la porción de Brasil en el índice EMBI+ de JP Morgan, que mide el riesgo de invertir en la deuda del país, se mantuvo inalterado durante las peores semanas de la crisis argentina, cuando dos presidentes se vieron obligados a renunciar en menos de 15 días en medio de unos violentos disturbios.

«El contagio debería haber estado en ese momento y no ahora», agregó Arbía.

«El 95 por ciento (del problema de Brasil) es Lula, no es por Argentina», dijo Arbía, quien agregó que la mayor preocupación de los inversores es qué planea hacer el candidato si llega al poder.

Los analistas ven en Brasil síntomas similares a los que sufrió Argentina durante 2000 y 2001, cuando sufrió un fuerte ataque especulativo de los mercados ante el temor a que su debilitada economía no generara los dólares necesarios para pagar su enorme deuda pública.

La deuda pública de Brasil es de alrededor de 274.000 millones de dólares. Pero a pesar de la delicada situación financiera que enfrenta el país, no son muchos los que ven un efecto contagio de Argentina.

«Hay un dicho que dice ‘pena de muchos, consuelo de tontos'», dijo Arturo Porzecanski, jefe de estrategia económica y de deuda de mercados emergentes de ABN-Amro. El analista cree que las señales económicas que dio Brasil en mayo fueron alarmantes y, pese a que él mismo fue conservador en su recomendación, dijo que los bancos de inversión deberían haber sugerido a sus clientes que se deshicieran de los bonos de Brasil con urgencia. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje