Los ahorristas tienen 30 días para mantener sus ahorros congelados

Canje voluntario de depósitos despertó poco interés en la primera jornada

En el primer día de la operación para destrabar el llamado «corralito» financiero, ni siquiera se registró una afluencia considerable de público a los bancos para consultar sobre el tema, informaron medios de prensa.

El Banco Galicia, el más importante privado de capitales argentinos, informó extraoficialmente que aún está estudiando la forma de hacer más atractivo el canje de bonos, pero por el momento sólo distribuye folletos informativos entre sus clientes. «En el transcurso de esta semana vamos a definir políticas más activas para que los ahorristas sepan qué elegir», dijo un vocero de la empresa.

En el Banco Río, filial del español Santander, se atribuyó el poco interés inicial del público a que «aún falta información acerca de los usos que tendrán estos títulos».

En principio, los bonos a tres, cinco y diez años de plazo, en dólares y en pesos, servirán para comprar algunos bienes que el Estado ponga a la venta y autos nuevos, invertir en la construcción de viviendas y saldar deudas bancarias.

El titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos, Alberto Abad, dijo que el Ministerio de Economía se apresta a autorizar el uso de los bonos para pagar deudas impositivas, una utilización que, según el funcionario, les otorgará más valor en el mercado.

Los ahorristas tienen treinta días para comunicar a los bancos si prefieren mantener sus ahorros congelados, con plazos de devolución que van de 2003 a 2005, o si optan por los nuevos bonos en dólares a tres y diez años, o en pesos a cinco años, que podrán vender anticipadamente en la bolsa de valores resignando una parte de su valor. La operación de canje, de carácter voluntario, es crucial para el intento del gobierno de desmontar el «corralito» financiero, el impopular sistema de restricciones a la devolución del dinero depositado en los bancos, dispuesto en diciembre último para prevenir una corrida, que dejó atrapados unos 60.000 millones de pesos (16.000 millones de dólares) y acentuó la recesión. El gobierno tiene especial interés en este canje porque del nivel de aceptación entre los depositantes depende en gran parte la pauta monetaria del año, clave en la actual discusión con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en procura de que se reanude la asistencia financiera externa para Argentina.

Progresan negociaciones

El ministro de Economía de Argentina, Roberto Lavagna, aseguró ayer que «hay muchos progresos» en las negociaciones con el FMI, que no sólo «no están cerradas» sino que podrían concluir «positivamente» a mediados del mes próximo.

A contramano de las versiones periodísticas que indicaron en la víspera que el enviado del FMI, John Thornton, volverá antes del fin de semana a Washington sin avanzar en las negociaciones, los voceros de prensa del Ministerio de Economía brindaron a ANSA una visión optimista sobre el desenlace de las negociaciones.

«Thornton viajará entre jueves y viernes a Washington a revisar sus números e intercambiar información con su jefe, Anoop Singh, pero no está descartado que regrese a Buenos Aires la semana entrante», dijeron estos voceros.

Al mismo tiempo confirmaron que el ministro Lavagna viajará la semana próxima a Washington para entrevistarse con las autoridades del FMI, en una reunión que podría sellar la suerte de la ayuda financiera internacional que requiere el país.

Por el contrario, las versiones periodísticas conocidas indicaron que el retorno de Thornton a Washington sin la firma de un acuerdo sepultó la teoría del ministro Lavagna en cuanto a que esta misión del FMI sería «negociadora» una vez que concluyera la primera etapa de su gestión. «Las negociaciones no están cerradas y vienen muy bien, no podemos dar más detalles pero nuestra intención sigue siendo rubricar un acuerdo antes del 14 de julio», señalaron a ANSA los colaboradores de Lavagna.

El presidente argentino, Eduardo Duhalde, había especulado con esa fecha para alcanzar un acuerdo con el FMI, pues a partir del 15 de julio vencerán compromisos por unos 1.700 millones de dólares, que hasta fin de año se estirarán hasta 7.000 millones.

La semana pasada Lavagna anticipó a los legisladores del oficialismo que el FMI «no aportará dinero a Argentina», pero al menos podría postergar estos vencimientos.

De lo contrario Argentina se sumaría a Sudán, Chad y Togo, que han caído en default con los organismos financieros internacionales. *

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