Analisis Nacional: De nuevo el riesgo país en los 1.300 puntos básicos

Buscando una foto y una garantía escasa

Escribe: Jorge Jauri

 

Mientras los más especulan con la capacidad realizadora de la voluntad, los menos aciertan todos los días especulando simplemente con la realidad; lo que puede no ser sublime ni compadecerse siquiera con los extraños parámetros de una ética que la sociedad uruguaya ha acumulado durante los largos decenios de la inocencia.

El riesgo país medido por el UBI (*) progresó el viernes hasta los 1.296 puntos básicos, al mismo nivel de aquel viernes negro que precipitó el viaje al Uruguay de Eduardo Aninat, el tercer hombre del FMI.

Jugando con promesas

En los cinco días siguientes a aquel viernes, los que especulan con la realidad ganaron un 15% en el mercado de bonos. El viernes 31 ya comenzaron a vender lo que habían comprado a precios de ganga el viernes y lunes anterior. Una semana atrás los mismos especuladores le habían prestado al BCU por treinta días trescientos millones de pesos a tasas cercanas al 100%. Así se había inaugurado un nuevo y costoso ensayo de contención de precio del dólar. Ese, sin embargo, es el juego lícito de un mercado que especula casi exclusivamente con una variable: la capacidad de los políticos de acordar salidas racionales y democráticas a la crisis.

En aquel momento la recomposición de la confianza no devino de la «foto» que no se tomó ni del documento de estabilización financiera que no se firmó. El gobierno, con la accesibilidad de la coalición, optó por apelar al apoyo de este nuevo FMI y la generosa cooperación del BID. La confianza se restituyó sobre el engañoso recurso de un blindaje de la deuda utilizando los últimos créditos de que dispone el país en el mundo. Ahora ya no sólo aquellos especuladores sino casi toda la población sabe que la mayor parte de esos tres mil millones de dólares ni están disponibles ni lo estarán nunca probablemente. El mercado ha ido incorporando esta realidad y en atención a ello la tasa de interés y el riesgo país volvieron a niveles usuales de países en situaciones catastróficas.

La nueva especulación

Ahora, percatados del regreso al borde del abismo, unos y otros vuelven a especular en la medida de sus propias posibilidades. A partir de mañana lunes, los más volverán a atender si los líderes se sacan o no la famosa foto y firman ese papel en el que se diseña un fondo de garantía de depósitos y deuda financiado con parte considerable de los créditos prometidos. Otros, los menos, seguirán especulando con la realidad.

Hasta es posible que a la especulación de la fantasía se le sume, incluso, el auspicio de un FMI desorientado y lejano a la realidad uruguaya tanto como lo estuvo de la argentina.

El problema es que ahora, esa discutible –técnica y políticamente– operación de garantización de los depósitos y las deudas estatales es cada vez más difícil y bastante más vana. Ahora restan sólo doce días para el envío del proyecto de Ley de Rendición de Cuentas al legislativo.

Y faltan unos días menos aún para arribar a un acuerdo de coalición amplia capaz de permitir la aprobación de reformas estructurales comprometidas en el nuevo memorándum de entendimiento que firmará el gobierno con el Fondo. (**)

En eso andará la política y con sus resultados especulará el mercado en los próximos días. El resultado es tan previsible como lo fue el de la especulación abierta el pasado 24 de mayo.

Se han perdido días preciosos en los cuales las probabilidades de que no se produjera el peor desenlace eran bastante mayores. La política ha fracasado. Y ha fracasado no sólo por las dificultades de los políticos en operar en estos escenarios de riesgo real.

A esas dificultades se le ha sumado la incapacidad de la actual Constitución de regular los desbordes peligrosos de la veleidad política. Incapaz, sobre todo, de estimular las fórmulas de recambio, la formación de nuevas mayorías. O sea, lo imprescindible para hacer las reformas necesarias, pero hacerlas con la legitimidad democrática que dichas reformas exigen.

(*) UBI (Uruguay Bond Index, elaborado diariamente por AFAP República mediante el cual se mide el diferencial de rendimientos de la deuda pública uruguaya con la norteamericana).

(**) A saber, lo no cumplido en la anterior: generalización de la reforma de la seguridad social, calificación de riesgo de todo el sistema financiero, mejora de la información pública, más generalización del IVA, reforma de la DGI y los bancos oficiales, alianza estratégica con los socios en la energía, licitación de las nuevas frecuencias de banda, privatización de los servicios de Carrasco, eliminación de Pluna y, particularmente, todo lo atinente a la Reforma de Estado y la disminución del gasto. *

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