Secretario de la Cepal advierte contagio de crisis argentina en Latinoamérica

"El FMI se ha salido de todas las normas que conocíamos"

GONZALO RIET

 

Que el Fondo Monetario Internacional y los demás organismos internacionales de crédito no son instituciones de beneficencia, y ni siquiera oficinas que tratan a todos por igual sino que lo hacen por afinidad política ideológica, ha sido una de las banderas de la izquierda en toda América Latina. A esta altura parece un postulado «pasado de moda» o «propio de la época de la guerra fría» sin embargo, voces diferentes y con mucho conocimiento de lo que hablan se suman ahora a criticar los métodos y objetivos del FMI, organismo que en estos días discute con las autoridades uruguayas las condiciones que impondrá (ajuste fiscal, desmonopolizaciones, privatizaciones, etc.) para otorgar dinero en préstamo a nuestro país.

En estos días el secretario ejecutivo de la Cepal y un Premio Nobel se han despachado contra el FMI y sus métodos de trabajo.

El director de la Cepal estimó que el FMI no actúa para revertir el contagio de la crisis argentina en Latinoamérica, «porque hay un nivel de análisis que sostiene que cuando un país quiebra debe sufrir las consecuencias».

«Con este país (Argentina), el FMI se ha salido de todas las normas que conocíamos sobre negociaciones», señaló sobre las exigencias que plantea el organismo para conceder la ayuda financiera que reclama el gobierno argentino.

Sobre las peticiones del Fondo Monetario para que en Argentina se produzca un fuerte recorte del gasto público, Ocampo advirtió que en el país ya «hubo un ajuste tremendo», pero además discrepó radicalmente con toda la operativa que ha llevado adelante el organismos, desde la forma de encarar el problema argentino hasta la búsqueda de soluciones.

«El efecto contagio debería haber justificado una respuesta más oportuna del FMI. Esta es una crisis sin precedentes, no hay nadie que conozca exactamente cuál es la ruta de salida para Argentina y se debería recurrir a un procedimiento interactivo, aprendiendo y tomando decisiones», remarcó. También se explayó criticando al no haber actuado con celeridad para impedir el contagio de la situación argentina en otros países de la región.» «Se creó la idea de que se podía aislarla y se ha demostrado que eso es una clara ficción», dijo la máxima autoridad de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Claro que lo que queda por preguntarse es si no ha habido intencionalidad, la que ya han comenzado a esbozar algunos analistas en la región que entienden que al no agarrar al toro por sus astas se está conscientemente buscando quebrar al Mercosur, el serio oponente comercial que tiene EEUU en América del Sur y, por ende, a Brasil, una economía muy fuerte, que además «corre el peligro» de ser gobernada por un hombre de izquierda. Como se verá, se juega a varias bandas.

Volviendo a Ocampo, el colombiano alertó que la primera consecuencia que se logró fue «convertir a la región en riesgosa», con lo que se ahuyentaron las inversiones y, en segundo lugar, se produjo una «notable pérdida de ingresos por comercio de los países latinoamericanos por culpa» de la situación de Argentina.

«Brasil, por ejemplo, dejó de exportar hacia Argentina unos 4.000 millones de dólares por año y la baja de exportaciones golpeó de forma inclemente a Uruguay.

La desaceleración económica que tiene lugar ahora en Chile también está asociada a Argentina», indicó. *

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