Los bancos extranjeros, en caso de iliquidez, recibirían ayuda de sus casas matrices

Standard & Poor’s descarta "corralito"

CESAR BARRIOS

 

El analista financiero Cristian Kroosler, desde Buenos Aires, y la analista para Uruguay en el tema Riesgo Soberano, Lisa Schineller, desde Nueva York, dialogaron con LA REPUBLICA para explicar las perspectivas que tanto en el ámbito de la deuda como del sistema financiero tiene el país en el futuro.

En primer lugar, transcribimos la entrevista realizada a Schineller, quien comparó a Uruguay con Brasil y Bulgaria por sus niveles de deuda externa.

–¿Hasta dónde estima que los bonos uruguayos pueden caer de valor?

–El análisis de S&P no está dirigido a estimar oscilaciones en el valor de mercado de los bonos. Nuestras calificaciones apuntan a indicar la capacidad del emisor para cumplir con el pago de sus títulos de deuda en tiempo y forma.

–¿Cómo influirá en los inversores el apoyo del FMI, en especial los préstamos que se negocian? Esto podría hacer variar la calificación de la deuda uruguaya.

–Es importante destacar que las calificaciones de riesgo están enfocadas exclusivamente en fundamentos económicos y políticos de los países. Con respecto a Uruguay, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y otras agencias multilaterales facilitará el financiamiento para lo que resta de 2002, teniendo en cuenta que el gobierno anunció no intentar colocar deuda en los mercados internacionales durante este mismo período. Nuestro análisis continúa enfocándose en los siguientes fundamentos: la actual vulnerabilidad fiscal (el alto endeudamiento, la composición de la deuda en términos de monedas) y los riesgos que deterioran la estabilidad financiera (salida de depósitos del sistema financiero, cuatro años de recesión incluso con recientes señales de profundización, y la acelerada depreciación del peso uruguayo que genera cierta presión en los activos bancarios que en su mayoría son en moneda extranjera). Asimismo, la actual flexibilidad monetaria y fiscal es sumamente limitada para controlar efectivamente los efectos arriba descritos.

–Para Standard and Poor’s cómo influye la situación política interna (sobre todo en materia de apoyo parlamentario al gobierno) a la hora de tomar una decisión sobre suba o baja de calificación.

–Tanto la habilidad como la voluntad por parte del gobierno para proponer e implementar medidas que tiendan a mejorar la situación fiscal son factores importantes a la hora de evaluar la calidad crediticia de Uruguay. Es por ello que la calificación podría sufrir una nueva disminución si las fricciones políticas impidiesen avanzar con medidas que permitan mejorar la actual situación fiscal del país. Contrariamente, la aprobación e implementación de medidas que contribuyan a reforzar significativamente la flexibilidad fiscal y la reducción de la deuda impactan positivamente en la calificación.

–Más allá de los ajustes implementados, ¿el Estado uruguayo ya está sobreendeudado? O ¿hasta cuándo se puede seguir endeudando?

–El alto endeudamiento y la inestabilidad fiscal son actualmente dos razones que limitan significativamente la calificación de Uruguay. El país presenta hoy un elevado nivel de deuda que se estima alcanzará el 65% del PBI a fines de 2002 y crecerá aun más en 2003. Es preocupante también el hecho de que el actual nivel de endeudamiento más que duplica el del año 1998. El incremento observado refleja el deterioro en la ecuación fiscal desde 1999 (déficit general en el orden del 4% del PBI), que a su vez fue exacerbado por la creciente depreciación de la moneda uruguaya.

El endeudamiento actual podría reducirse significativamente si se encara un serio proceso de privatizaciones y se utilizan los recursos de éstas para cancelar deuda. Como alternativa, pero de mediano plazo, el endeudamiento puede reducirse a través de la adopción de políticas que aseguren un permanente superávit fiscal primario.

Comparado con otros países que tienen la misma calificación BB-, el nivel de endeudamiento de Uruguay es mayor que el de República Dominicana o Perú, que presentan una relación deuda sobre PBI del 16% y 38% respectivamente, pero está en niveles similares de Brasil o Bulgaria, que tienen indicadores del 70% y 67%, respectivamente.

Aún sin fuerza

Por otra parte, Cristian Kroosler, señaló que el sistema financiero Uruguayo no pudo recobrar aún la confianza de los ahorristas.

«El problema se originó a fines del año 2001, puntualmente en ciertas instituciones que presentaban una vinculación directa o indirecta con la República Argentina, a través de una elevada exposición a este país, o por la vinculación accionaria existente en ese entonces.

Estos problemas puntuales fueron debidamente abordados por el ente regulador, con medidas tendientes a evitar la propagación a otras entidades del sistema.

Sin embargo, el agravamiento de la crisis en la Argentina produjo que dichas medidas no fueran lo suficientemente efectivas para disipar la incertidumbre y para restablecer la confianza en el sistema, especialmente por parte de depositantes no residentes, básicamente depositantes argentinos», señaló.

El ajuste fiscal tendiente a ordenar las cuentas públicas aprobado por el Parlamento recientemente, sumado a los recientes anuncios de apoyo financiero por parte de entidades multilaterales, fueron señales claras que tienden a disminuir esta incertidumbre, manifestó a LA REPUBLICA.

Según información que maneja Standar&Poor’s, al cierre de la primera semana del mes de junio se observó una notable desaceleración de la salida de depósitos del total del sistema, tanto en la banca pública como en la banca privada. «Si bien esto es una buena señal, todavía es prematuro anunciar la reversión de la tendencia», dijo Kroosler.

Apoyo de bancos

El especialista de S&P también fue consultado sobre la posibilidad de que en Uruguay se instrumente un «corralito» similar al que surgió en Argentina. A este respecto indicó que «conforme a la historia del sistema financiero uruguayo, signado por un constante apoyo del gobierno, es difícil suponer un escenario de restricciones bancarias al estilo argentino, más cuando la experiencia en el país vecino indica que resultó inútil para resolver los problemas de liquidez de los bancos y tuvo altísimos costos reputacionales para el sistema».

Como otros factores positivos considera que a las manifestaciones explícitas de apoyo por parte del gobierno uruguayo se deben sumar, en primer lugar, la alta liquidez promedio que aún hoy subsiste en el sistema y, en segundo lugar, al alto grado de participación de la banca extranjera en la propiedad y manejo de importantes instituciones que operan en Uruguay.

«Las operaciones de los bancos extranjeros son sumamente pequeñas en comparación con las de sus casas matrices y a su vez están muy relacionadas con una línea de negocios muy sensible como es la de banca privada. Por lo tanto, contrariamente a lo sucedido en Argentina, es de esperar que las casas matrices apoyen a sus filiales ante casos de iliquidez transitoria». *

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