Argentina y Brasil fracasaron ayer en su intento por convencer a sus socios del Mercosur sobre las ventajas de un régimen que acordaron para liberalizar el comercio automotor dentro del bloque.
Tras una reunión en esta ciudad, negociadores de los dos paÃses y de Uruguay y Paraguay dejaron la mesa de discusiones con las manos vacÃas y con promesas de volverse a encontrar a principios de mayo en Montevideo para continuar el diálogo, informó al agencia Reuters. Uruguay y Paraguay –que representan apenas poco más de tres por ciento del PIB del Mercosur cercano al billón de dólares– están disconformes con un pacto automotor bilateral que las dos principales economÃas del bloque sellaron hace dos semanas y que ahora buscan extender al resto de los socios de la unión aduanera. “No hubo acuerdo”, dijo al final de las negociaciones un visiblemente ofuscado negociador uruguayo que pidió el anonimato.
“Por esta negociación pasa el futuro del Mercosur”, agregó. Por el contrario, el embajador brasileño para la unión aduanera, Jose Botafogo Goncalves, aseguró que “siempre que se empieza una negociación hay posiciones que están dadas y que después se modifican”. El acuerdo entre Argentina y Brasil –que comenzarÃa a regir a partir del 1º de julio– establece un sistema de comercio de automotores administrado entre las dos naciones hasta el 31 de diciembre del 2005, para liberalizarlo totalmente a partir del 1º de enero del 2006.
Además, el arancel externo común (AEC) para importación deberá aumentar gradualmente hasta llegar a 35 por ciento para autos, 25 por ciento para camiones y 14 por ciento para maquinarias agrÃcolas. Esta medida favorece a las terminales radicadas en Argentina y Brasil, que en conjunto mueven el 20 por ciento del comercio interno del Mercosur, de 22.000 millones de dólares anuales.
Pero perjudicarÃa a Paraguay y Uruguay, que no tienen prácticamente industria automotriz local, por lo que están obligados a importar vehÃculos, mayoritariamente de fuera del Mercosur. Montevideo y Asunción llegaron a la reunión en Buenos Aires tras haber conciliado una posición común: exigir a sus socios en el Mercosur que les permitan mantener un AEC más bajo para la importación de vehÃculos.
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