Edil de San José cuestionó la reprivatización de Mi Granja

Acusan a Inavi de otorgar subsidios selectivos

El curul sostuvo: «Finalmente se vendió ‘Mi Granja’ y todo el país presenció cómo se financiaba por la Corporación Nacional para el Desarrollo el emprendimiento granjero de mayor fracaso en la historia. Seguramente el fracaso, producto de las dificultades por inexperiencia de colocación de los productos fuera del país, será obviado por los nuevos dueños, que cuentan con mayor experiencia».

Miranda se refería a un importante emprendimiento agro-industrial radicado en las cercanías de Ecilda Paullier, en San José. Fracasada la gestión privada, la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND) se hizo cargo de la explotación. Recientemente Mi Granja fue vendida a capitales israelíes.

«La empresa, que contó con el apoyo del Estado y que, en vez de beneficiar a los productores uruguayos, los perjudicó enormemente, al volcar su producción excedentaria en el mercado local, tuvo el apoyo que no tuvieron nunca los demás productores granjeros del país.

La CND pagó con nuestros dineros catorce millones de dólares por ‘Mi Granja’, más las pérdidas por dos ejercicios, es decir, otros quince millones de dólares», historió Miranda.

«Con la venta de la empresa en tres millones setecientos cincuenta mil dólares, que no alcanza a cubrir ni la cuarta parte de lo que se gastó, se pretende justificar la inversión extranjera y todavía con un plazo de once años para su pago. ¿No hubo ningún inversor uruguayo o capitales interesados en este negocio? ¿O no se les preguntó? Quedará, como siempre, sumido en las tinieblas de los ‘brillantes’ negocios de la Corporación Nacional para el Desarrollo».

 

Cuestionamientos al Inavi

Miranda, ingeniero agrónomo de profesión, también criticó la pólitica de subsidios llevada adelante por Inavi. Recordó: «Este año se lanzará el operativo ‘Vendimia 2002′, que se refiere a la compra de tres millones y medio de kilos de uvas finas, subsidiadas por el Inavi en diez centavos de dólar por kilo.

Pero, lamentablemente, no son todos los productores vitivinícolas del país los que recibirán el subsidio que les permitirá exportar vinos de calidad teniendo el apoyo para la compra de uva fina subsidiada».

Seguidamente se preguntó: «¿Cuál es la situación de la industria vitivinícola del país? ¿La brillante que se han encargado de diseminar a través de la prensa y los folletos aquellos interesados en que eso salga a la luz pública como un negocio redondo, o la realidad que marcan los propios datos del Inavi, que dicen que en 1992 había en el país 2.654 viñedos y que en 2002 hay 1.405? ¿O es esa otra realidad que marca también el Inavi, que dice que en 1992 había 405 bodegas y que hoy hay 299? ¿O es la realidad que indica que de las 12.131 hectáreas de viñedos que había en 1992, hoy quedan 9 mil?».

Ante esta realidad concluyó: «Seguramente que estos números que marcan la desaparición de un grueso número de trabajadores, de un grueso número de viticultores, está indicando a las claras que el efecto benefactor, producto de la intervención del Inavi en la producción vitivinícola, no ha sido de tal generosidad como para llegar a impedir la desaparición de los viticultores y de los viñedos que existían en el país.

Seguramente que con este tema del subsidio a algunos productores, Inavi, que controla la producción y elaboración desde el viñedo hasta el consumidor y que es seguramente la única bebida controlada totalmente en todas sus etapas, apunta a beneficiar a unos pocos en desmedro de otros muchos que están atravesando situaciones tanto o más difíciles, producto de la baja del precio del vino en el mercado interno» concluyó. *

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