Según el presidente de Celade, más que ayudar deprimen a los países

Calificadoras deberían regirse por principios éticos de solidaridad

Agregó que «si bien a Uruguay le ha tocado vivir el primer enlentecimiento global con un alto costo social, producto de los shocks externos de la región, la diferencia es que en esta nueva coyuntura viene explorando caminos alternativos con evidencia disponibles para que nuevos mercados le permitan enfocar su postura con más éxitos que fracaso. Restringir la libertad de movimientos con esta calificación podría hacer más insostenible un buen trabajo de estabilización que permitiese superar la propia crisis».

A juicio de Marenco Sosa, estas calificadoras privadas deberían ser regidas a partir de principios éticos de solidaridad más que de crítica a países que deben enfrentar situaciones sociales y económicas producto de una arquitectura financiera global que no acompaña al crecimiento de los pueblos más pobres, convirtiendo las desaceleraciones en recesiones y a éstas en depresiones. «A nuestro entender, estas calificadoras más que ayudar a un país, lo deprimen mucho más, porque no tienen una experiencia sobre el país real, conocen y hacen informes sobre escritorios, pero no tienen ni idea de los pueblos y costumbres que hay más allá de una calificación», afirmó.

 

No es igualitario

Marenco Sosa explicó a LA REPUBLICA que «el tratamiento en los modelos matemáticos que manejan, a menudo erróneos, para estos pequeños países latinoamericanos no es igualitario con respecto a otros países. Lo que piden estas pequeñas naciones es que la ética se adecue a las necesidades del hombre y no que el hombre se sacrifique en atención a los sistemas, valores que deben usarse para guiar al desarrollo económico, y si esto ocurrre, la globalización estará al servicio de la persona y de todos los pueblos».

Más adelante dijo: «Preguntamos hasta qué punto estas Calificadoras han impuesto políticas que contribuyan a incrementar la estabilidad económica global».

«Veamos si realmente en esta desigualdad actúan de la misma forma con países que están en la Unión Europea, como Italia, que tiene el más alto porcentaje de pobres, 14,2%, seguido de Gran Bretaña, 13,4%, donde la injusta distribución de los recursos se constata sobre todo en esta última, donde el 20% de los más ricos cuenta con el 43% de los recursos, mientras que el 29% de la población pobre se debe contentar con el 6,6%», agregó. En 14 países europeos es evidente la pobreza de los progenitores solos, en especial las mujeres. En Austria, por ejemplo, el 47% de los progenitores solos sin ocupación vive en condiciones de «pobreza crónica», explicó. En Bélgica, Grecia, Irlanda, Italia, España y Gran Bretaña, la mortalidad infantil es de seis cada mil nacimientos. En Turquía y Albania es de 40 y 29 cada mil nacidos, respectivamente. «Todas las políticas tienen sus riesgos y no existen fórmulas mágicas para definir cuál sería el riesgo menor.

De ahí que el Celade invite a una mayor solidaridad financiera entre los pueblos para poner en marcha políticas verdaderamente sociales a favor de la ocupación, la salud y la educación, para ser ejercidas con igualdad de derechos y obligaciones, sin menos calificaciones que un examen de conciencia sobre las responsabilidades de cada uno y las trágicas consecuencias del egoísmo insolidario», finalizó Marenco Sosa.*

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje