Las privatizaciones no son "política y socialmente factibles" según S&P

Jaque a Uruguay: cayó el grado de inversión

Los viajes del presidente de la República, Jorge Batlle, a Estados Unidos parecen tener un sino especial, lamentablemente negativo. En su anterior periplo, cuando viajó dispuesto a redoblar la apuesta en la venta de carne, fue informado desde nuestro país de la aparición de la aftosa. En ésta, su segunda visita, en momentos en que planteaba firmar un tratado de libre comercio y negocia con la banca norteamericana fortalecer al Banco Comercial, se le pone al tanto de la decisión de Standard and Poor’s.

La calificadora señaló cuatro aspectos principales en su fundamentación: déficit fiscal, «fragilidad de su sector financiero», «perspectivas mínimas de crecimiento por su dependencia del Mercosur» y alto peso de la deuda externa e imposibilidad de disminuir la carga a través de privatizaciones que no son «política o socialmente factibles en Uruguay». Según Standar and Poor’s se proyecta que la carga de intereses por la deuda uruguaya representará el 18% de los ingresos del país en el año 2002 y la deuda bruta representará un 60% del PBI en 2002; podría aumentar de nuevo en 2003.

La calificadora explicó que su postura fue tomada debido a las dificultades del gobierno para controlar la persistente debilidad estructural y fiscal. «Esta debilidad, que se ha complicado de forma especial en los últimos tiempos, proviene de las mínimas perspectivas de crecimiento de nuestro país dada su dependencia del Mercosur y la fragilidad de su sector financiero», explicó Lisa M. Schineller, especialista de S&P.

Entiende la calificadora que el ajuste fiscal proyectado por el gobierno no es suficiente para hacer frente al abultado déficit fiscal. Al mismo tiempo señala que las medidas del gobierno ponen el acento demasiado en la parte impositiva en una economía que atraviesa por una fase altamente recesiva. En concreto señala S&P que el déficit fiscal puede «mejorar apenas marginalmente en 2002, aunque la intención del gobierno es bajarlo a 2,5%». En definitiva, esta pérdida de categoría de inversor implica el automático descenso en la cotización de los títulos de deuda uruguaya. Es decir, aumenta el interés a pagar a quienes optan por comprar los bonos y –por consiguiente– el costo del endeudamiento del Estado, al tiempo que baja el valor de los mercados secundarios. Pero además, esta pérdida del grado inversor repercute rápidamente en los fondos de pensión ( fondos jubilatorios de empresas y corporaciones), ya que éstos solamente invierten en títulos de deuda de países con grado inversor, es decir, bonos cuyos países aseguren al inversor un cumplimiento cabal de los términos acordados al momento de la compra de los mismos.

Con la rebaja en la calificación se puede trabajar con el inversor especulativo, aquel que no exige el grado inversor y apuesta a recibir un interés mayor por la inversión realizada.

Para la firma calificadora una reducción de la carga de la deuda bruta del gobierno requeriría acciones tales como el uso de recursos provenientes de privatizaciones para pagarla, pero tal estrategia «no es política ni socialmente factible en Uruguay».

La clasificación

Las modificaciones que Standard and Poor’s realizó a la calificación de la deuda uruguaya son las siguientes:

La deuda de largo plazo en moneda local que estaba catalogada como BBB+, fue rebajada a BBB-; en este caso la variante se dio solamente en el cambio de signo, lo cual es un claro aviso de que se avecina un descenso en el grado calificador. En cuanto a la deuda de largo plazo en divisas fue rebajada de BBB- (que es el grado mínimo de inversión) a BB+, perdiéndose categoría en este tipo de bonos que son los más importantes. Implica que a juicio de la calificadora el país presenta condiciones económicas adversas o cambios coyunturales que probablemente desembocarán en la reducción de su capacidad para cumplir con los compromisos financieros relacionados con la emisión de los bonos, entendiéndose que se entra en un grado especulativo, bajo, pero especulativo al fin, poco vulnerable al incumplimiento pero que puede enfrentar grandes dificultades para su cumplimiento.

El rating de la deuda a corto plazo en moneda local (que tiene un alcance doméstico) fue bajado de A2 a A3, con lo que se indica que es más vulnerable la capacidad de pago.

La deuda a corto plazo pero en divisa, pasó de A3 a B, es decir, pierde su categoría y pasa a conformar el grupo de los vulnerables a los cambios pero conservando aún una capacidad de pago limitada. *

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