Turismo europeo, ¿misión imposible?
Varios feactores conspiran contra el éxito de la campaña «Uruguay, país natural».
En primer lugar que la temporada es corta y coincide con el invierno europeo (que no es época de vacaciones largas). En segundo lugar, el precio de los pasajes: es más barato viajar al Caribe o Antillas; además los hoteles uruguayos son caros.
Debe agregarse que el país no puede ofrecer un atractivo histórico-cultural de la magnitud de las ruinas mayas, incas o aztecas o de las misiones jesuíticas ni una naturaleza tan variada como la argentina, la chilena o la brasilera.
Lo que queda es el turismo rural y ecológico.
En esto hay mucha competencia por parte de Argentina, Brasil y Paraguay.
Los humedales de Rocha o el Cabo Polonio y otros paseos ecológicos tampoco pueden competir –por sí solos– con los destinos ecológicos de Brasil (Pantanal y Amazonas), Chile (glaciares y desiertos) o Centroamérica (especialmente Costa Rica).
Por ello, y esto lo han aconsejado los «tour operators» españoles a cuanto ministro de Turismo uruguayo ha pasado por Fitur, la solución para el turismo son «paquetes Mercosur» (una oferta conjunta con Argentina y/o Brasil, Paraguay y Chile), en los que la estadía en Uruguay sea el «descanso» tras los recorridos por los otros países (y sus variadas posibilidades) utilizando los grandes valores de las playas uruguayas (en verano) o sus estancias y, sobre todo, sus termas, fuera de temporada estival. *
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