Argentina vuelve a pedir ayuda al FMI
Varios funcionarios del gobierno argentino pidieron públicamente esta semana al Fondo, que durante una década presentó a Argentina como un ejemplo de cómo se aplican las políticas neoliberales, no le dé la espalda al país en medio de severa crisis social y económica.
«Esperamos que la respuesta de nuestros amigos, de nuestros socios, sea rápida porque efectivamente Argentina necesita (…) apoyo no a largo plazo sino con cierta inmediatez», dijo el embajador argentino en Washington, Diego Guelar.
El ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, viajará el martes a Washington para entrevistarse con las autoridades del Fondo.
El director gerente de ese organismo, Horst Koehler, anticipó que el FMI y el gobierno argentino trabajan en un plan «amplio y sostenible».
Esa fue la primera respuesta oficial del Fondo después de que el domingo pasado Remes Lenicov anunciara su plan económico, que «pesifica» todas las deudas y depósitos y libera totalmente el valor del peso frente al dólar a partir del lunes.
En el plano doméstico, el gobierno presiona a los exportadores de granos –quienes se niegan a cerrar operaciones hasta que el gobierno les pague una deuda impositiva que mantiene con ellos– para que vuelvan a exportar y provoquen la entrada de divisas con la que el banco central planea defender la libre flotación de la moneda.
Plan sostenible
El anuncio del plan económico de Remes Lenicov generó temores en el FMI respecto al impacto sobre los bancos, ya que éstos deberán devolver en pesos depósitos que se hicieron en dólares a 1,40 pesos por dólar, mientras que los préstamos otorgados por las entidades en dólares fueron pesificados en relación un peso, un dólar. Muchos analistas creen que podría haber un giro hacia una dolarización de la economía para borrar el temor de la población a una mayor devaluación del peso que licuaría sus ahorros y salarios.
Respondiendo a esos rumores, el viceministro de Economía, Jorge Todesca, dijo que una dolarización generaría «probablemente menos turbulencia de corto plazo, pero muy pocas posibilidades de crecimiento a futuro». En referencia a la medida, Koehler dijo que la decisión del gobierno de dejar flotar la moneda es «un buen paso adelante».
Pero para poder defender esa estrategia, el gobierno necesita asegurarse un fluido ingreso de divisas para poder intervenir en el mercado de cambios desde la semana próxima.
Hasta el momento, la devaluación del peso está provocando más perjuicios que beneficios entre la población.
Los comercios están elevando sus precios en pesos para cubrirse de una mayor desvalorización, lo que alimenta los temores de una crisis hiperinflacionaria como las que tradicionalmente acompañaron a las devaluaciones en Argentina.
La luz de alarma se prendió entre los consumidores ante un alza de precios de hasta 40 por ciento en los supermercados, justo cuando los ingresos de los argentinos son magros. *
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