Un ajuste fiscal que afecta a la población
DANIEL OLESKER
«Ninguno de los impuestos propuestos afecta a la población». Con esta rimbombante pero mentirosa frase, el presidente Jorge Battle, que dispone de los medios de una manera alarmante, anunció el nuevo ajuste fiscal. Cada vez sorprende más la falta de verdad con que se trasmiten las decisiones gubernamentales.
Como ya hemos dicho, en realidad el ajuste fiscal empezó con la reducción brutal del salario público, al aumentarlo 1,5% con una inflación prevista de 10%, lo que supuso un ahorro entre salarios y jubilaciones de más de 250 millones de dólares.
Y siguió con las bajas y recortes anunciados en inversiones públicas, que serán un nuevo mazazo al empleo de la construcción.
Y ahora se redondea el ajuste fiscal con nuevos impuestos.
1) El impuesto al agua
Parece difícil que el ingreso de un hogar no sea afectado por el IVA de 14% en el agua, salvo que el Presidente piense que va a reducir su consumo de agua en un 14% para gastar lo mismo. Y eso es lo que en parte va a pasar, los hogares tendrán que consumir menos de agua, de frutas y verduras para hacer frente al nuevo impuesto.
2) Los impuestos a las cooperativas de ahorro y crédito
Por otra parte, se grava con IVA los intereses de los préstamos de las cooperativas de ahorro y crédito. Y ello significa que el costo del crédito de estas instituciones va a aumentar. Y quién toma crédito en las cooperativas: los trabajadores y las pequeñas empresas, en especial aquellas que trabajan para los mercados internos y con gran peso en el Interior del país. Por lo tanto ellas serán las desfavorecidas con esta medida y no las grandes empresas que trabajan con la banca transnacional. Y esto tiene dos efectos. Por un lado, encarece el crédito y por otro crea problemas a los bancos cooperativos en su competencia con los bancos. Y con el aumento de la tasa del impuesto de control del sistema financiero pasa lo mismo, ya que este impuesto es deducible del IRIC que pagan los bancos y no las cooperativas. Por ende éstas serán las únicas que pagarán esta tasa.
3) Los aumentos de las tarifas generarán incremento del costo de vida. El gasoil aumenta más que la nafta, es decir se encarece más el insumo del transporte colectivo y del laburo que el del transporte individual. Aumentará el boleto y toda la cadena del efecto combustible. Es decir en lugar de bajar costos de la producción, se suben.
4) Y como no podía ser de otra manera, el elegido de siempre para los impuestos de todos los ajustes fiscales de los gobiernos democráticos: la clase trabajadora. No sólo no se deroga el impuesto del ajuste fiscal del gobierno anterior (promesa hecha por Lacalle y Batlle el 9 de noviembre e incumplida) sino que se aumenta para todos los trabajadores públicos que ganan más de 12.000 pesos, que equivale al 70% del valor de la canasta familiar. O sea a miles de trabajadores y trabajadoras cuyos sueldos lejos están de los 30 mil pesos que planteaba el proyecto de Larrañaga y por supuesto lejos de los 115 mil que gana el propio presidente.
Cada punto que aumente este impuesto representará aproximadamente 7 millones de dólares, que saldrán como es costumbre del bolsillo de los trabajadores, del mismo bolsillo que salen los casi 250 millones de los que hablé antes.
Las omisiones de la propuesta
1) No hay ninguna referencia a medidas que alienten la reactivación productiva. Por el contrario, todas estas medidas contraerán aun más el mercado interno. Pero tampoco hay nada para las exportaciones ni para el sector de la construcción, para el que se anuncian día a día nuevas medidas que nunca vienen y que son tan sólo pirotecnia discursiva.
2) Sobre el empleo y políticas activas de promoción no hay nada.
3) Sobre los costos financieros para mejorar la competitividad no hay nada
4) Sobre impuestos a los verdaderamente ricos (no a los que ganan 12 mil pesos) no hay nada ni tampoco impuestos al sector financiero.
Síntesis
1) La prioridad nuevamente es el equilibrio fiscal respecto a la reactivación productiva, cuando la realidad es que desaparecerá el déficit cuando haya reactivación y aumente la recaudación.
2) El costo del ajuste fiscal (incluidas las rebajas salariales, las rebajas de inversiones y los nuevos impuestos) tendrá como principales perjudicados a los trabajadores y trabajadoras asalariadas, que recibirán el grueso del impacto
3) Fiel a una filosofía vieja, el ministro banquero no ceja en afectar a las cooperativas de ahorro y crédito
4) Todos los nuevos impuestos y las demás medidas sí afectan a la población, en especial a la de menores recursos. *
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