Se tensan las relaciones entre el menemismo y el gobierno

Eduardo Duhalde advirtió: "No soy un presidente débil"

Duhalde reconoció haberse sorprendido ante la resolución de la Corte Suprema de Justicia y, al mismo tiempo insinuó que dicha resolución corporativa «curiosamente» se toma «48 horas después de que el Congreso habilitó el juicio político» a los integrantes de la Corte. Lo que no dijo en su alocución pero sí ha hecho trascender su entorno, es que Duhalde entiende esta resolución como un «intento de golpe de Estado» pergeñado por un organismo institucional que responde a Carlos Menem.

La demora en el discurso se debió a que el Presidente solicitó apoyo a la Iglesia y ésta lo respaldó en el entendido de que la resolución de la SCJ fue claramente una provocación, ya que normalmente las acordadas del organismo son los martes y no los viernes.

Parece de esta manera aumentar la tensión y el enfrentamiento entre Duhalde y Menem, a quien responde políticamente la integración del alto cuerpo que imparte la Justicia en la Argentina.

El cronograma del gobierno argentino se vio totalmente alterado, y así lo reconoció el presidente Duhalde, con la resolución dada a conocer al mediodía de ayer. En efecto, el anunciado discurso del Presidente a la nación en el que iba a anunciar los lineamientos de la reforma política que quiere impulsar, así como algunos anuncios generales por los que se comenzaba a flexibilizar algo más el llamado corralito, se vieron postergados. Es más , el contacto que el ministro de Economía iba a tener esta tarde con la prensa a fin de dar a conocer las medidas económicas de corto y mediano plazo, así como informar sobre los acuerdos a los que se había llegado con los representantes del Fondo Monetario Internacional, también quedó postergado a fin de dar tiempo al equipo económico y a los asesores del presidente Duhalde a evaluar las consecuencias que traerá la decisión de la Corte Suprema de Justicia.

 

Los desesperados

En su corta alocución de anoche, que a media tarde se anunció que no tendría lugar y luego se realizó, en la que no permitió preguntas, Duhalde comenzó recordando que existen «14 millones de hermanos nuestros que están en una situación desesperada» y que es para ellos y para los trabajadores y empresarios para quienes se debe gobernar, ya que se debe poner fin «a la alianza financiera-usurera de los que se han llevado el dinero».

«Debemos transitar por la otra Argentina, la del trabajo», afirmó y relató que su idea original era la de hacer un balance y contar a todos los argentinos que ya se estaba comenzando a notar los primeros indicios de una reactivación productiva en el país.» Eso les íbamos a contar y en cómo destrabar el maldito corralito, y nos sorprende una decisión de la Corte Suprema de Justicia», dijo.

Advirtió a los argentinos que «muchos pueden estar contentos, suponen que van a ir a los bancos les van a dar su dinero», pero les respondió «no se dejen engañar, no va a suceder y si sucede se caerán los bancos, y ahí no van a cobrar nada ni ellos ni nadie y explotará la bomba y eso va a afectar seriamente al sistema productivo argentino. Y eso me importa mucho más a que se caiga un banco, o a que se caigan dos bancos».

Para Duhalde la única salida del corralito es «ordenada» porque en este momento «estamos al borde de la anarquía y los pueblos no toleran la anarquía».

Casi al final advirtió a sus adversarios: «No soy un presidente débil, tengo un compromiso que es cuidar la paz social en la Argentina y lo voy a cumplir», para señalar que su sueño es dejar un país en marcha y que los excluidos también se sientan incluidos, «no hay nación para pocos».

Culminó afirmando: «Argentina es un país condenado al éxito y eso depende de nosotros». *

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