Especulación y depresión de la actividad económica
POR JORGE JAURI
La amplia banda en la cual se puede mover el dólar sin que el Banco Central deba intervenir en el mercado comenzó a demostrar su utilidad esta semana. Tal como era esperado, el precio del dólar ha comenzado a oscilar con variaciones muy bruscas en una misma jornada. En las actuales condiciones de incertidumbre y fuerte especulación regional, esa mayor amplitud de la banda también ha comenzado a resultar escasa. El viernes, al término de las operaciones, el BCU debió vender medio millón de dólares frente a solicitudes de compra de instituciones que no hallaban en el mercado ofertas al precio máximo preanunciado para el día: $14.751. En un día, el precio del dólar aumentó un 2.5% y en el curso de la semana, un 6%. El lunes, el BCU había debido intervenir en el mercado pero en este caso lo había hecho como comprador para impedir que el precio cayera por debajo del piso. Pese a que el lunes y el miércoles próximo aún pudieran producirse caídas de la cotización del dólar, se aguarda que poco a poco la cotización vaya situándose muy cerca del techo de la banda. Ya en este nivel, es presumible que cualquier agregado dramático de la situación argentina obligue al BCU a vender divisas.
Parálisis
La ampliación de la banda cambiaria tiene sus virtudes y las está demostrando. Pero, como todo, en un país ya acostumbrado a la estabilidad, las oscilaciones bruscas de la cotización del dólar generan un escenario de especulación y mayor imprevisibilidad. Es cierto que la mayor flexibilidad que gana el mercado cambiario disminuye el riesgo de una fractura importante del sistema y, de alguna manera, aleja la posibilidad de una macrodevaluación. Empero, ese escenario invita y obliga a una especulación mayor. El problema es que este mercado es demasiado imperfecto para que esa mayor especulación no suponga también la institución de un nuevo sobreprecio a pagar por aquellos que tienen menor información y menores posibilidades de defenderse frente a los grandes formadores de precios. De hecho, en el mercado uruguayo comienzan a producirse pérdidas y ganancias muy considerables como consecuencia de las posiciones que han venido adoptando las distintas instituciones financieras y administradores de fondos. En un mercado desacostumbrado a la especulación, carente de transparencia e información adecuada, las equivocaciones y errores comienzan a pagarse caro. Subirse arriba del dólar disminuye el riesgo más importante pero mantenerse en moneda nacional prestando en call al 78% genera ganancias extraordinarias que compensaron con creces el aumento del dólar.
Los desequilibrios que se pueden producir en el sistema financiero y previsional son considerables. Empero, la consecuencia más gravosa de un sistema especulando diariamente con la incertidumbre es el aumento de la tasas de interés que paga la producción, el comercio y el consumo.
Los precios del dinero en el Uruguay oscilan y tienen una apertura aun mayor que los precios del dólar. La consecuencia es obvia: la caída de nivel de actividad a niveles difíciles de imaginar.
Precios relativos y consumo
Además de los impactos que produce el desastre argentino sobre el mercado cambiario y el nivel de actividad, en el mercado uruguayo ya han comenzado a evidenciarse otras dificultades. Los importadores de los grandes rubros de consumo masivo proveniente de la Argentina han comenzado a enlentecer sus entregas y alguno de ellos manifestaba el viernes su imposibilidad de manejar los nuevos precios. Los exportadores argentinos no sólo no tienen precios sino que ahora no tienen la mínima seguridad de hacerse de las divisas que captura el BCRA.
Para peor, la pérdida de la cosecha uruguaya de trigo y las dificultades de acceder al cereal argentino parecerían ser las explicaciones de un excepcional aumento del precio mayorista de la harina –20%– que se conociera el viernes pasado. Este tipo de oscilaciones bruscas de precios básicos incorpora mucha incertidumbre en un mercado que ya comenzaba a acostumbrarse a la estabilidad. Si estos desequilibrios aumentan en los próximos días es previsible que la decisión de no aumentar los salarios públicos este año provoque una conflictividad laboral muy difícil de administrar a nivel de la coalición de gobierno.
Sin información suficiente sobre la Argentina, el ministro Bensión intentará retrasar lo máximo posible la adopción de nuevas medidas y correctivos. Empero, también es obvio que los nuevos impactos se vuelcan sobre una situación de mucho deterioro y tensión en la cual, probablemente, la previsión de caída de los ingresos por turismo deban acelerar esas decisiones que el gobierno quisiera dilatar. *
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