Devaluación: pagarán todos los salarios en la nueva moneda que flotará libremente

Argentina teme una hiperinflación: comienza el remarque de precios

La nueva divisa, que comenzaría a circular en enero y flotará libremente, marcará en los hechos el fin de 10 años en que los consumidores se manejaron sin restricciones en pesos o en dólares a la hora de realizar sus transacciones, ya que el sistema cambiario garantizaba que no habría una devaluación. Mientras en Argentina se esperaban mayores precisiones sobre las medidas monetarias, el presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, dio una muestra de apoyo al nuevo gobierno argentino, al anunciar que podría visitar Buenos Aires en enero. «Acordamos que apenas Argentina esté en condiciones de recibir a Brasil y a los demás países del Mercosur, haremos una reunión en Buenos Aires», dijo Cardoso a periodistas.

En tanto, el secretario de Estado español de Asuntos Europeos español, Ramón de Miguel, dijo que su país podría otorgar asistencia financiera a Argentina si lo requiere.

«Veremos a ver cuál es el dinero que (Argentina) pide, si es que nos piden dinero u (…) otro tipo de ayuda», dijo. Con el recuerdo fresco de un estallido que tiró abajo el gobierno de Fernando de la Rúa la semana pasada, el nuevo gobierno de la otrora oposición peronista apuesta a que una devaluación resucite la economía, estancada desde 1998, y frene el crecimiento del desempleo y la pobreza, detonador de la revuelta popular.

Remarque

«La intención es que coexistan dos monedas argentinas y el dólar. Eso permitirá garantizar la continuidad del uno a uno, comenzar con una salida ordenada de la convertibilidad y nos dará una herramienta para impulsar la reactivación», dijo en una entrevista con el diario Clarín el secretario de Hacienda, Rodolfo Frigeri. Ningún funcionario del nuevo gobierno explicó el motivo por el que mantendrían el viejo peso, equiparado al dólar en una paridad fija de uno por uno.

Apenas asumió el domingo, el presidente Adolfo Rodríguez Saá anunció que el país suspendería el pago de su deuda externa y prometió mantener el sistema de cambio fijo para tranquilizar a los consumidores argentinos –altamente endeudados en dólares– de que no habría devaluación. Pero aunque apenas estará poco más de tres meses en el gobierno hasta que asuma un nuevo presidente surgido de las elecciones previstas para principios de marzo, anunció además un ambicioso plan para crear la tercera moneda, llamada «argentino», la que se depreciará apenas salga a la calle, según los analistas. Frigeri añadió sin vueltas que el plan del gobierno es que los salarios –no precisó si eran sólo los públicos o si incluirían los del sector privado– comiencen a ser abonados en argentinos, por lo que se depreciarán a la par de la nueva moneda, reduciéndose los altos costos laborales del país.

«Mi idea es pagar los salarios el cien por ciento en esta moneda», dijo a una radio el funcionario. Los analistas anticiparon por años que una devaluación de la moneda argentina dispararía automáticamente una hiperinflación, ya que los precios en el país están calculados en dólares. «Muchos comerciantes, ante la incertidumbre de la paridad cambiaria, aumentaron sus precios en pesos hasta un 20 por ciento en la últimas 72 horas», dijo en un comunicado la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME), que representa a pequeños y medianos comercios. *

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