Genera apoyo propuesta de flotación cambiaria en Argentina
Carlos Menem, que hasta ahora era partidario de la dolarización, advirtió sobre los ribetes de «catástrofe nacional» que tomaría la adopción de una devaluación, aunque no descartó la flotación cambiaria como gradual salida de la convertibilidad.
El ex mandatario acordó con los gobernadores provinciales del justicialismo un documento hacia un plan de gobernabilidad, que permitiría al gobierno de Fernando de la Rúa alcanzar el final de su mandato con apoyo político de la oposición.
Por otro lado, los representantes del sector ortodoxo, como el economista Miguel Angel Broda, entienden que «una dolarización como solución de emergencia tiene pocas posibilidades de tener éxito, porque no elimina las especulaciones sobre el tipo de cambio».
«Si bien en algún momento pareció que la dolarización podría reducir el riesgo cambiario y acercarnos al grado de inversión, hoy luce como una estrategia tardía, incapaz por sí misma de solucionar los graves problemas», dijo Broda.
El gobierno de De la Rúa enviará al Congreso los detalles del presupuesto de 2002, que incluye un recorte drástico del gasto público general, de 4 mil millones de dólares, según informó el secretario de Hacienda Jorge Baldrich. El presupuesto prevé un gasto total entre 42.000 y 42.500 millones de dólares, lo que marca un recorte severo respecto de los 49.646 millones de dólares de gasto previstos para 2001.
Incluye además, una previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto, PIB, de 3% para el año próximo, mientras que unas semanas atrás las estimaciones oficiales daban cuenta de un crecimiento de la economía del 2%.
Gobierno da confianza
El gobierno argentino, mientras tanto, buscaba trasmitir confianza a la población asegurando que no se confiscarán los depósitos, reiterando que cumplirá con los compromisos de la deuda externa y que se abonarán sueldos y aguinaldos.
Por otra parte, el vocero gubernamental Juan Pablo Baylac precisó que «no se eliminarán, sino que se suspenderán» algunos de los planes de competitividad que beneficiaban a empresarios y trabajadores. Explicó que esta resolución obedece a la intención de mejora de la recaudación.
La aclaración surgió a raíz del unánime rechazo de empresarios y trabajadores al anuncio de dar marcha atrás con los llamados planes de competitividad. El titular de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren, dijo que los planes «no habían resuelto las cosas de forma inmediata, pero le daban una esperanza al productor argentino de que se empezaba a contemplar los problemas».
Los empresarios criticaron «las marchas y contramarchas porque dan mucha incertidumbre» ya que «no podemos seguir con esta imagen de inseguridad jurídica hacia toda inversión y plan de producción por parte de las empresas» y agregó que «es imposible cambiar todo en forma periódica». *
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