No habrá políticas sectoriales y las que hoy existen no serán renovadas a su término

El déficit fiscal continúa siendo la principal preocupación

Como ya es tradicional desde hace algunos años , el ministro de Economía y Finanzas, Alberto Bensión, efectuó en la reunión convocada por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, ACDE, un balance de lo actuado y adelantó sus previsión para el año próximo.

En su escueto balance de lo actuado, Bensión comenzó por recordar «el marco económico adverso» en que debió moverse la administración señalando seguidamente que «se pudo controlar el gasto público» y que «la verdadera competitividad está en la evolución del gasto público medido en dólares, que implica un abaratamiento relativo de la carga impositiva necesaria para su financiación por parte del sector exportador de la economía». Informó que en tres años cayó 17%.

La mejora de la competitividad durante 2001 fue otro de los factores anotados. Como consecuencia de una serie de medidas adoptadas durante el año se «acumuló una mejora de la capacidad de competencia con Argentina del orden del 13% y, desde 1998 estamos mejorando nuestra capacidad de competencia con EEUU en el orden del 25%, en contraste hemos tenido una desmejora con Europa y con Brasil».

 

Políticas sectoriales

«No somos partidarios de esta línea de acción, sin perjuicio de ello, hay determinados sectores que por distintas razones requieren de un impulso inicial, hace algunos años lo fue la forestación y en nuestro gobierno lo han sido la exportación de servicios profesionales y de informática». Agregó que además «hemos debido adoptar algunas medidas de carácter defensivo en favor de ciertos sectores en dificultades. Así hemos dispuesto el aumento con carácter general de la comisión por servicios sobre las importaciones, diversas acciones en resguardo en la importación de textiles, calzado y aceites y hemos impulsado medidas de estímulo a la exportación de textiles y confecciones y de la industria del cuero. Lo hemos hecho por excepción, con un plazo muy preciso para su vigencia a cuyo término las medidas no serán renovadas».

Otro factor que entendió como positivo fue «la continuidad y persistencia en la aplicación de reformas de fondo en el funcionamiento tradicional de la economía y la sociedad» mencionando la apertura «a la competencia del sector de las telecomunicaciones».

 

El Mercosur

«No puede pensarse en el funcionamiento armónico de un proceso de integración comercial ni , menos aún, en la consolidación de una unión aduanera, en el medio de una situación tan particular de las principales economías de la región», comenzó señalando.

Recordó que «hemos sufrido los peores efectos de la situación económica de los vecinos sin interponer ninguna acción de represalia» y, al tiempo de ratificar el compromiso con el Mercosur, anunció que es tiempo «de replantearnos el futuro de las obligaciones asumidas anteriormente» y, entre tanto, «avancemos en todo lo posible en la negociación externa, en especial con la Unión Europea, Estados Unidos y los países andinos». Anunció que durante 2002 se buscará negociar acuerdos comerciales bilaterales con terceros países al tiempo que el gobierno entendía conveniente detener, sin desmantelar, el proceso de convergencia hacia el Arancel Externo Común». Finalmente sostuvo que «nos hemos ganado el derecho a adoptar en el futuro medidas que nos permitan contrarrestar eventuales desvíos de importancia en los niveles recientes del tipo de cambio de nuestros vecinos».

 

Lo que vendrá

Comenzó por lo positivo: la reanudación de las exportaciones de carne y la convicción que las recientes medidas argentinas no afectarán el turismo. «Tenemos confianza en el crecimiento exportador que ya tuvo una primera manifestación en el año 2000 y una reiteración en el año 2001″ como resultado de la combinación de las políticas cambiaria y tributaria.

Recordó también que el país tendrá tasas internacionales de interés bajas que influyen favorablemente sobre el manejo de nuestra deuda externa y los incentivos para invertir, así como precios bajos del petróleo «lo que tendrá un efecto reactivador interno». Una vez enumerado lo positivo sostuvo que «el nivel de déficit fiscal de este año nos obliga a un esfuerzo exigente para el próximo. En el 2002 sería en extremo riesgoso un nivel de déficit superior al 2,5% del PBI» y «al cumplimiento de este objetivo pondremos todos los instrumentos a nuestro alcance».

Esa aseveración lleva a dos conclusiones, o dos líneas de trabajo. La primera, que el año próximo habrá que ser muy cuidadoso en torno a la evolución del nivel de deuda y, en segundo lugar, «habremos de aplicar una política salarial en el conjunto del sector público necesariamente austera» coincidiendo aquí con el economista Licandro, su sucesor como asesor de la Asociación de Bancos del Uruguay, quien sostuvo: «Espero que anuncien que no habrá más aumentos de sueldos públicos» en las Primeras Jornadas del Profesional Despachante de Aduana, según informáramos en nuestra edición del 28 de noviembre.

Bensión explicó que se aplicarán criterios de ajuste (de sueldos) «muy similares a los que son hoy de aplicación corriente en el sector privado en el que empresas y trabajadores han acordado aumentos muy prudentes, al punto que, en ciertos casos, han llegado a acuerdos sobre una cierta rebaja salarial». En cuanto a la inversión solamente aventuró que buscará «en lo posible la preservación de los niveles actuales». *

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