Documento del Banco Mundial afirma que hay desocupación crónica

"Hay una mayor inseguridad en el empleo"

La duración promedio del desempleo general disminuyó de 31,8 semanas a 28 semanas y esta ganancia fue compartida por los que buscan empleo por primera vez (FTS) y los anteriormente empleados que buscan trabajo (UWS). Para ambos grupos existe un cambio en los períodos de desempleo de 4-6 meses y 7-11 meses a períodos más cortos, sostiene un informe del Banco Mundial (BM) presentado recientemente en nuestro país.

«En general, esto sugiere, para un nivel comparable de desempleo, que ahora existen más posibilidades de que los trabajadores queden desempleados, pero que también encuentren un empleo con mayor rapidez. Esto podría generar la percepción de una mayor inseguridad en el empleo que en el pasado», explica el documento.

En Montevideo, gran parte del aumento en el desempleo entre los pobres parece haberse producido en los desempleados a largo plazo. Para los FTS y UWE, la proporción de desempleados a largo plazo –es decir los que están más de un año sin empleo– en el primer quintil de ingreso aumentó del 23,1 al 33,8% y del 29,9 al 35,7%, respectivamente. «Esto apunta a la aparición de un núcleo de desempleados crónicos. Mientras más prolongado sea el período fuera del mercado laboral, más difícil será en general la reincorporación», agrega.

Asimismo, sostiene que se ha producido un incremento significativo en el desempleo a largo plazo entre aquellas personas mayores de 40 años. Ha aumentado de un promedio del 27% a fines de los años ochenta al 29% durante los años 1991 a 1994 y al 34% en el período de 1995 a 1998 y podría estar captando los efectos de los ajustes laborales durante los años noventa.

Distribución de ingresos

En materia de distribución del ingreso o fue la misma o mejoró a principios de los años noventa en comparación con 1981 y 1989, pero empeoró levemente a fines de los años noventa. Los salarios reales promedio aumentaron en un 14% entre 1990 y 1999, a un ritmo significativamente menor que el ingreso per cápita, lo que indica un cambio en la distribución funcional del ingreso del trabajo al capital. Parte del empeoramiento de la distribución del ingreso a fines de los años noventa es consecuencia del aumento de la dispersión en la distribución salarial según el nivel de conocimientos.

Según los estándares latinoamericanos, la desigualdad en Uruguay es moderada, pero el reciente deterioro revela el mismo patrón encontrado en Argentina, Chile y México de una creciente brecha entre los que tienen un nivel de educación superior y los que tienen un nivel inferior.

La investigación concluye que si bien los trabajadores más calificados contaron con aumentos salariales relativamente más altos en el caso de aquellos con una larga experiencia que los trabajadores menos calificados, en el caso de los recién ingresados se produjo lo contrario. Este patrón también se encontró en Argentina, donde una vez eliminados los trabajadores informales de mayor edad y menor nivel de educación, los trabajadores con nivel de escuela primaria en realidad presentaron mejores resultados en toda la distribución.

Diferencias regionales

Montevideo representa el 42% de la población total, el 59% del PBI y tiene algunos indicadores sociales más altos, mientras tanto el interior urbano es muy heterogéneo.

«Montevideo es la parte significativamente más próspera de Uruguay, con ingresos familiares y per cápita muy por encima del promedio nacional. También tiene la mayor desigualdad de ingresos en el país. Aunque la pobreza era mayor en Montevideo a principios de los años noventa que en las demás regiones, la brecha entre los dos grupos se redujo y el interior urbano era levemente más pobre en 1998″, afirma el informe del BM.

El Interior está dividido en diferentes regiones, la zona uno corresponde a los departamentos de Rivera, Artigas, Cerro Largo y Tacuarembó y es la más pobre del país. Maldonado se ubica en la zona dos y es la zona más próspera fuera de Montevideo y también tiene la desigualdad de ingresos más baja.

La región de Colonia, Canelones, Lavalleja, Paysandú, Flores y Florida se caracteriza por el desarrollo de una agricultura más intensiva, la producción de productos lácteos, flores, vinos y silvicultura en algunas áreas. Gran parte de las ciudades tienen cierto desarrollo manufacturero importante con excepción de Flores.

Finalmente la agrupación más heterogénea esta compuesta por los departamentos de Durazno, Salto, Rocha, Río Negro, San José, Treinta y Tres y Soriano. La región se caracteriza por una relativamente baja densidad de población (excepto San José), una considerable emigración neta durante el período 1991-96, indicadores sociales más pobres que el promedio (especialmente la mortalidad infantil) e ingresos per cápita cercanos al nacional.

El informe explica que estas regiones tienen diferentes niveles de pobreza y desigualdad y tendencias variables durante la década. La pobreza y desigualdad más bajas se encuentran en la zona 2 y las más altas en la zona 1. «Sin embargo a fines de los años noventa, la región dos parecía ser la más afectada, con pobreza y desigualdad en aumento significativo.

A fines de los noventa, la pobreza empeoró levemente en la región cuatro en relación con las demás áreas y la desigualdad aumentó en las regiones uno y cuatro». *

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