Gobierno argentino respira con adhesión de bancos al canje de la deuda pública
Enrique Olivera, titular del Banco de la Nación Argentina, el mayor del país, dijo ayer que la entidad participará con «unos 5.000 millones de dólares en el canje», incluidas sus instituciones controladas, y agregó que una cifra similar canjeará el Banco de la Provincia de Buenos Aires (estatal, segundo del ranking).
«Podemos calcular una cifra un poco inferior a los 4.000 millones incorporando el canje de la deuda con las provincias, aunque si se suman las sociedades vinculadas, podríamos llegar a los 5.000 millones. Otra cifra similar aportará el (Banco) Provincia (de Buenos Aires)», afirmó Olivera.
El viernes la influyente Asociación de Bancos de Argentina (ABA), que agrupa a las entidades financieras privadas que operan en el país, anunció que esas instituciones canjearán títulos de la deuda en su poder por 12.500 millones de dólares. Se estima que en los próximos días se sumarán a la primera fase de la operación, correspondiente a tenedores residentes en el país, la mayoría de los fondos de pensión (AFJP) –muchas de ellas controladas por los bancos– compañías de seguros y otras entidades financieras.
De este modo, la primera etapa, que comenzó el 19 de noviembre y finalizará el 30 de este mes, superaría los 45.000 millones de dólares de los 60.000 millones en títulos que están disponibles para la reestructuración con residentes locales, que luego continuará con los inversores del exterior.
La operación, que prevé una baja en los intereses del 11 al 7% a cambio del pago garantizado con la recaudación fiscal, se lleva a cabo para evitar que Argentina entre en una cesación de pagos (default), una posibilidad que no desaparece de la percepción de los mercados internacionales.
Olivera sostuvo que la disminución en la tasa «va a significar un tremendo alivio, (porque) se calcula que serán 4.000 millones de dólares que en lugar de irse al exterior (por pago de intereses) se quedarán en el país para resolver necesidades locales».
Pero se estima que Argentina afrontará dificultades cuando se lance el tramo II del canje, debido a que los inversores residentes en el exterior están reticentes a aceptar una baja en el rendimiento de sus títulos y, según la prensa porteña, alguno de los grupos tenedores de títulos argentinos podría recurrir a los tribunales.
Carlos Heller, gerente general del Banco Credicoop, la mayor entidad cooperativa del país, dijo que la tasa del 7% de interés «sigue siendo muy buena» y consideró que por ello «ningún inversor externo tiene derecho a llorar».
De su lado, Olivera sostuvo que «cuando los (inversores) internacionales vean que es masiva la decisión de los locales van a ir adhiriendo progresivamente y, por lo tanto, estoy convencido de que será un éxito».
Con una deuda federal global de unos 132.000 millones de dólares, un 46% del Producto Bruto Interno (PIB), Argentina es el país que más problemas tiene en la región para afrontar sus pagos.
En tanto, desde el lunes entrarán en vigencia nuevos topes para las tasas de interés que pagan los bancos a los grandes inversores, con una baja cercana a los nuevos índices de referencia de 13,75% anual en pesos y de 11,25% en pesos.
El Banco Central (autoridad monetaria) anunció que penalizará con encajes (inmovilización) del 100% los fondos depositados a aquellos bancos que decidan otorgar tasas de interés superiores a las que comenzarán a regir el lunes. Pese a la bocanada de aire fresco que recibió el ministro de Economía, Domingo Cavallo, para apuntalar las deterioradas finanzas públicas, la recesión de 42 meses continúa haciendo estragos en la tercera economía latinoamericana.
En la víspera se anunció que el índice de la actividad en la construcción se derrumbó un 18,1% en octubre pasado, en relación a igual mes de 2000, el índice más bajo desde enero de 1993, cuando se inició el registro. *
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