Forestal de EEUU invertirá US$ 350:
«La inversión que pensamos realizar en Uruguay, además de la que ya tenemos, es de unos 350 millones de dólares para construir las fábricas que necesitamos en el proceso de industrialización de la madera», señaló Stephen Hee en entrevista con Reuters.
Las fábricas comenzarían a ser construidas en las áreas forestadas en los departamentos de Rivera, Paysandú y Tacuarembó, entre 2002 y 2003.
Según Hee, hasta el momento la empresa ha invertido en el país unos 150 millones de dólares, pero las ganancias se podrán apreciar recién en 2005 cuando comiencen los raleos.
La centenaria compañía opera en Uruguay a través de dos filiales –Colonvade SA y Los Piques SA– con un área total de casi 128.000 hectáreas, de las cuales 71.000 hectáreas serían el total forestado para finales de 2001.
Weyerhaeuser, que se dedica a la plantación de pino y eucalipto, se estableció en el país en 1997 y rápidamente se convirtió en la empresa forestal con más tierras en el territorio.
«Este es un negocio a largo plazo. Acá en Uruguay no hay mucha infraestructura y existen otros problemas en el Interior. Pero el proyecto hasta ahora sigue bien. Estamos en camino de un buen crecimiento», comentó Hee.
Forestación cambia paisaje
El paisaje nacional ha cambiado por la forestación, impulsada por una ley aprobada a inicios de la década de 1990 que implantó exoneraciones impositivas.
Desde 1990 hasta el presente han sido forestadas unas 500.000 hectáreas, de los 3,0 millones destinadas al sector, por empresas internacionales e inversores locales.
La empresa estadounidense es la de mayor presencia en el país, seguida de filiales del grupo anglo-holandés Royal Dutch/Shell Shel.Lrd.AS, que adquirió 20.000 hectáreas unos 10 años atrás, y de la empresa española Ence Ecn.MC .
Obstáculos internos
Pese a tener un plan de expansión para aplicar en Uruguay, existen algunas dificultades que Weyerhaeuser ha considerado fundamentales a la hora de ampliar su inversión en el país. Según Hee, el difícil acceso a las plantaciones y la distancia de los centros urbanos son los obstáculos principales para instalar las fábricas y el personal necesario que la compañía requiere para comenzar el proceso de industrialización.
«Por ejemplo, la salida de los productos al exterior es complicada. Hay problemas culturales con la gente de esos lugares, es difícil el acceso a los servicios de salud y se encuentran pocos trabajadores especializados», comentó Hee. El empresario agregó que la compañía tiene esperanza de que cuando la economía del país se recupere, el interior de Uruguay será más accesible para las compañías y trabajadores extranjeros. *
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