Olesker: "La elite del poder" son los exportadores y los bancos
También existe una nueva clase media integrada por los profesionales, que se aprovecharon de la tecnocracia.
Tal una de las principales conclusiones a la cual arriba el economista Daniel Olesker en su libro «Crecimiento y Exclusión: nacimiento, consolidación y crisis del modelo de acumulación capitalista en Uruguay (1968-2000)».
«Del lado de los ganadores encabezan el ranking, los miembros de la elite de poder, en primer lugar, en su componente productivo. Los grandes exportadores, los grandes comerciantes e importadores y los sectores vinculados a la banca junto con el conjunto de los movimientos financieros ligados al sistema bancario» sentencia Olesker.
Opina que sin duda los mencionados fueron los «ganadores» centrales del proyecto capitalista surgido a mediados de los 60 a la vez de ser quienes lo impulsaron y lo sustentaron desde el punto de vista del poder económico y político.
No obstante agrega que éstos no fueron los únicos ganadores.
«El proceso de apertura y desarrollo del consumo generó una creciente clase media (una nueva clase media) ligada al comercio importador, a ciertas actividades de intermediación en escala menor a la elite de poder y a los profesionales que desarrollaron en el marco del peso de la tecnocracia una mejora de sus ingresos muy importante». Precisamente estos últimos fueron aquellos que dentro de los «ganadores» más sufrieron los impactos de los problemas recesivos de 1995 y 1999.
Dentro de la clase capitalista «dominante» identifica dos grandes grupos: la burguesía conciliadora (cuyos intereses mejoran con el proceso de mundialización) y la nacional (sus intereses no mejoran).
Mientras que considera que los productores de ganado han perdido poder económico en el país, asegura que adquirieron un peso muy gravitante sectores de la agroindustria procesadores de productos ganaderos o agrícolas.
En la nueva estructura de poder también se encuentran las grandes cadenas comerciales y el sector bancario.
Muchos de estos grupos están representados en el Consejo Superior Empresarial (Cosupem) al que el economista de izquierda califica como «la representación gremial del poder económico».
Los perdedores
Dentro de los perdedores en el nuevo modelo económico, además de los ganaderos, Olesker coloca a los trabajadores asalariados y algunos cuentapropistas, ya que perdieron ingreso relativo, estabilidad laboral, derechos y beneficios sociales, al mismo tiempo que perdieron calidad de vida por la mayor exposición temporal al trabajo de sus familias.
A éstos se agregan «los propietarios de los medios de producción que perdieron su capital como consecuencia de la competencia intercapitalista». En un tercer lugar se encuentran «los capitalistas que aún no perdiendo todo su capital, lo tienen fuertemente amenazado por la competencia de los grandes capitales, la competencia importada, el endeudamiento y la caída de ingresos, resultado de la política cambiaria». Para el economista si bien éstos mantienen su capital, su existencia se ve amenazada y han perdido una parte de su valor en estos años.
Por otra parte la tasa de plusvalía subió sustancialmente. Desde 1974 a 1980, la economía creció y el salario cayó, yendo cada vez menos riqueza hacia los trabajadores. En 1968 de cada 100 pesos que se generaban en el país $ 37,5 iban para los trabajadores y en 1981 tan sólo $ 23 le correspondían a éstos.
En el estudio se revela que la riqueza del país casi se duplicó desde la década de los 60, pero hay actualmente 800 mil personas que tienen problemas de empleo y 750 mil uruguayos viven bajo la línea de pobreza.
El salario real promedio es dos terceras partes del que tenían los uruguayos en 1970, los asentamientos se han duplicado y la deserción educativa aumentó.
Hay otra consideración que muestra la visión del autor sobre el mercado de trabajo: «La acumulación capitalista genera un proceso de exclusión de mano de obra tendiente a formar una reserva permanente de personas, a través de una progresiva sustitución de mano de obra por maquinaria que posibilita frenar la tendencia alcista de los salarios, lo cual provocaría una demanda de mano de obra que crecería al mismo ritmo de la acumulación».
A nivel del mercado de trabajo, la falta de negociación laboral lleva a una baja del salario.
Entre 1985 y 1992 predominó una negociación laboral centralizada, ocasión en que el salario real creció 27,7%. Pero cuando desaparecieron los consejos de salario, desde 1992 a la fecha, el salario, hasta 1997 había crecido tan sólo 7,2%.
Oligopolios
En el libro se expone que la actual fase del desarrollo del capitalismo es la globalización, donde «en las condiciones de desarrollo actuales del capitalismo predominan los oligopolios, con lo cual la libertad de mercado es la libertad de dominio de dichos oligopolios».
Esto se ve reflejado, según Olesker en el mercado de los bienes de consumo masivo al por menor, donde las grandes cadenas de supermercados pueden, entre otras cosas, sostener una política de ventas a pérdida durante cierto tiempo para captar la clientela y un autoservicio pequeño o no.
En el mercado de dinero, los oferentes son principalmente los bancos, los cuales se han expandido en áreas tales como tarjetas de crédito e inclusive las AFAPs, por lo cual pocas instituciones son las que definen las tasas a pagar por el dinero. Se agrega que «el sistema financiero, cuyos propietarios forman parte de la elite de poder, se apropia de una parte creciente (aunque no la sustancial que sigue en el área de la producción real), del excedente a través de los altos intereses del crédito, tanto de los productores como de los consumidores».
En cuanto al mercado internacional se indica que el mismo se mueve mediante la fijación de precios que realizan las empresas multinacionales.
Para Olesker el libre mercado es un mito, donde no funciona la competencia. *
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