Movimiento cooperativo tras definiciones estratégicas

El cooperativismo uruguayo se encuentra abocado a la búsqueda de nuevos campos de desarrollo para adaptar su filosofía a los cambios de la sociedad y por ello no descartan ocupar nichos que aparezcan con las desmonopolizaciones, desregulaciones y tercerizaciones en las que está comprometido el gobierno uruguayo.

La oportunidad para ello será el Encuentro Nacional de Cooperativas convocado por la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas para los días 23 y 24 de noviembre en Montevideo.

Con este encuentro se busca promover una discusión con amplia participación sobre las estrategias de desarrollo del conjunto del movimiento, a los efectos de crear condiciones para el mejoramiento de eventuales oportunidades y la necesaria generación de nuevas alternativas.

En un documento previo que ya se encuentra a estudio de quienes participarán del evento, se analiza la forma en que el cooperativismo ha ido resolviendo su inserción en la sociedad destacándose que se cuenta con 1.200 cooperativas de base y un número aproximado de 800.000 socios.

Actualmente se hace imperiosa la búsqueda de respuestas a las nuevas modalidades que ha ido adquiriendo la estructura socioeconómica del país, partiendo siempre del presupuesto de las singularidades con que se ha desarrollado el cooperativismo en nuestro país, a saber: no se expandió desde un modelo o estructura central, sino por modalidades o ramas y en forma intermitente, se construyó en un marco legal también fragmentado y aún no culminado en una ley general y no aparece conectado directamente a fuentes ideológicas o movimientos sociales que lo orienten.

Los actuales

Las modalidades o sectores cooperativos con mayor expresión son:

– agrario (incluye sociedades de fomento rural y transformación agroindustrial);

– consumo (comprende crédito al consumo y abarca otros servicios al socio);

– trabajo (conocidas como cooperativas obreras de producción de bienes o servicios);

– vivienda (por ayuda mutua o por ahorro previo);

– ahorro y crédito (con y sin intermediación financiera);

– salud (médicas y odontológicas);

En los últimos años se generaron iniciativas integradoras entre varias cooperativas que permitieron incursionar en nuevos sectores de actividad para el movimiento: seguros, fondos de garantía, fondos previsionales y turismo.

Al igual que las mutualistas y otros sistemas con objetivos solidarios, las cooperativas surgieron en mayor o menor medida sobre la base de la existencia de responder a una necesidad objetiva.

Otros sectores

Es así que aparecen las denominadas «cooperativas sociales» que trabajan en áreas tan variadas como el turismo, al medio ambiente y la atención e inserción social de las personas con discapacidades, los adultos mayores y los menores en situación de calle.

En la región tenemos experiencias cooperativas «multiactivas», con base agraria o de ahorro y crédito pero con servicios múltiples para distintas necesidades de los socios.

Las preocupaciones laborales de la población han impulsado la formación de cooperativas de trabajo y/o de fomento del empleo con rasgos distintos a los conocidos en el marco legal uruguayo.

Algunos ejemplos se inscriben en la línea de tercerización de sectores obreros, administrativos o profesionales, pero al mismo tiempo estas estructuras asociativas brindan importante niveles de formación y actualización a sus socios y promocionan su colocación con ciertas garantías y firmeza de contratos.

Otros casos similares se dan a partir de acuerdos con municipios, actuando con los niveles estatales mediante convenios de mediano-largo plazo concluyendo que «el desarrollo local tiene un potencial de articulación».

Es así que surge la interrogante sobre cuáles serían los nuevos sectores de actividad en los que podría incursionar el movimiento cooperativo uruguayo, lo que implicará realizar estudios de viabilidad y sobre las formas que se podría promover el acceso a esos sectores.

En especial, el documento llama la atención sobre los procesos de desmonopolización, desregulación y tercerización ya realizados o en proceso entendiendo que no deben ser dejados de lado sino estudiados a fin de concluir si se los desecha o, por el contrario, se busca la forma de participar activamente en ellos.

La idea central es que «parece muy importante impulsar nuevas iniciativas enfocadas a adoptar definiciones estratégicas para el futuro del movimiento cooperativo, en ámbitos amplios de participación». *

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