Aún no se sabe cuándo será el "Día D"
ISIDORO GILBERT
Le cuesta a Fernando de la Rúa comunicar al país cuál será su plan para reactivar la economía, mejorar la ayuda social en tiempos de desocupación espectacular, o como enfocará en el futuro el tema de los temas: el peso de los intereses de la deuda externa.
El paquete económico siempre parece estar al salir; el sábado se decía que ese era el día «D», luego, ayer. En la víspera el vocero presidencial, Juan Pablo Baylac aseguró que «estamos cerca de lograr un plan coherente, serio y potente» para reactivar la economía pero «lo peor que le podría ocurrir al país es que lanzadas las nuevas medidas no funcionen apreciablemente». Las razones: «hay decisiones vinculadas a la deuda externa, a la recuperación de empresas, a la capitalización del país, las cuales exigen un grado sofisticado de normas y resoluciones».
Este ha pasado a ser el leit motiv del discurso de Domingo Cavallo, quien asegura que en su furtivo viaje a Nueva York, la semana pasada, logró un nuevo enfoque para hacer bajar el peso de los intereses (la Argentina paga ahora más de once mil millones de dólares anuales por ese concepto), con lo cual el programa de déficit cero es posible sin mas penurias para los argentinos.
Los comentaristas de las columnas políticas dominicales, donde están los mejores analistas y bien informados, no dan un níquel por esas gestiones en Manhattan. De todos modos, Merrill Linch se haría cargo de lo que no se sabe si es otro megacanje como piloteó hace poco el banquero David Mulford que dejó la sospecha de un pésimo negocio para este país, o es algo novedoso.
Crispaciones
Pareciera que es condición sine qua non que Cavallo tenga atado este nuevo arreglo, para que se anuncien medias que van desde subsidios a las familias más humildes hasta disposiciones técnicas para apuntalar la reactivación, tras casi tres años de recesión. De todas maneras, la demora exaspera a diversos sectores, entre ellos los mismos oficialistas y a los peronistas. Quedó trunca una negociación clave entre el gobierno central con los gobernadores, luego que Cavallo quiso obligarlas a aceptar un plan de reparto de los impuestos federales que los mandatarios provinciales consideran inaceptables. Ahora el propio De la Rúa se encargará de desenredar la madeja.
El iracundo ministro de Economía la emprendió contra Brasil, y De la Rúa debió salir a decir que el Mercosur sigue siendo prioridad estratégica argentina. Fernando Henrique Cardoso, desde Madrid, disimuló el enojo que lo llevó a que se suspendan negociaciones bilaterales para encarar la asimetría cambiaria entre los dos países y reconoció el gesto del primer mandatario argentino.
Con la misma morosidad, está paralizada la reestructuración ministerial. El sábado perecían inminentes algunos nombramientos, pero a último momento según fuentes de fiar–el Presidente cambió de opinión.
De la Rúa le dijo al diario Clarín que lo peor de la crisis ha pasado, pero esa no es la opinión de analistas, políticos y expertos en economía. En círculos peronistas influyentes, no dejan de evaluar la posibilidad de una renuncia del Presidente y la necesidad de anticipar las presidenciales.*
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