Exportación de carne disminuyó más de 40% durante este año
La abrupta caída en los negocios se manifiesta a partir del 23 de abril de 2001, fecha en que reapareció el virus aftósico en Uruguay, originando simultáneamente la caída en la faena de bovinos y por consecuencia la disminución de los precios pagados por la hacienda a los productores.
La crisis, que llevó los indicadores a mínimos históricos, también causó estragos en las fuentes de trabajo generadas por frigoríficos exportadores y afectó seriamente durante más de seis meses a los transportistas de hacienda.
Indicadores por el piso
Según datos oficiales manejados por INAC (Instituto Nacional de Carnes) durante el mes de marzo de 2001 se faenó un total de 179.754 vacunos entre novillos, vacas, toros y terneros. Esta cifra que venía en constante crecimiento cayó a 23.452 vacunos en el mes de mayo, en el mes de junio trepó hasta las 75 mil cabezas mensuales, cifra que se mantiene hasta hoy.
A nivel de los precios por tonelada de carne exportada también se registró una sensible caída en los importes. A modo de ejemplo, durante el año 2000 se le vendieron a Polonia 1.641.842 kg de menudencias bovinas a un valor promedio de US$ 940 la tonelada. En lo que va del año 2001 sólo se han colocado en este mismo destino poco más de 480 mil kg a un valor promedio de US$ 845/ton.
La caída de los indicadores cárnicos trajo consigo la paralización de las principales plantas exportadoras como Frigorífico Las Piedras, PUL, Matadero Carrasco, San Jacinto y Canelones. Estas plazas enviaron en masa a sus operarios al seguro de desempleo, al mes de setiembre la cifra ascendía a más de 4.000 obreros paralizados en todo el país.
Otros sectores que sufrieron directamente la crisis fueron los transportistas y los consignatarios de ganado, quienes no pudieron realizar las tradicionales ferias ganaderas desde abril hasta setiembre del presente año. La paralización de dichos eventos impide el trabajo de los fleteros para transporte de ganado, rematadores, entidades financieras y la posibilidad de vender a los productores, quienes están acostumbrados a obtener ingresos en las mismas.
La situación tomó su peor color a la hora de la caída de los precios de la hacienda, los que disminuyeron en más de 20 centavos por kilo en pie. El novillo gordo cotiza entre US$ 0,55 y U$S 0,60/kg mientras que antes de la aftosa el mismo superó en muchos casos los US$ 0,80/kg.
La paralización del sector exportador llevó a que la faena se concentrara en el mercado interno, lo que saturó rápidamente el abasto presionando los precios de la carne al público a la baja.
Reactivación en noviembre
Recién a partir del 1 de noviembre se podrán retomar las exportaciones a mercados como Unión Europea e Israel, lo que sin dudas reactivará en parte la industria frigorífica. Los voceros de la Asociación de la Industria ya anunciaron el regreso a las plantas del 50% de los obreros, la reanudación de los embarques pero se mantienen reacios a confirmar la suba del precio de la hacienda, tema que tiene muy preocupados a los productores.
Días pasados el ministro de Ganadería, Gonzalo González, confirmó la realización de gestiones para la rehabilitación del mercado cárnico de Estados Unidos que durante el año 2000 alcanzó el 30% del total. Asimismo, una vez liquidados todos los focos aftósicos del país se podrán retomar con normalidad las ferias ganaderas, que hoy tienen serias exigencias para realizarse, lo que sin dudas traerá dinamismo y oxigenará las alicaídas cuentas bancarias de productores y operadores del sector ganadero. *
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