Uruguay debe liberarse de Argentina y Brasil, los países más cerrados del mundo, sostuvo

Según Végh Villegas, el Mercosur en su forma actual no tiene futuro

El ingeniero Végh Villegas disertó en una cena de trabajo organizada por el Centro Comercial e Industrial de Soriano y la Asociación de Dirigentes de Marketing, organizada en Mercedes, sobre la situación económica actual en el ámbito regional y nacional, evento que concitó buena concurrencia de público.

En la oportunidad Végh Villegas manifestó que si Uruguay mantiene su disciplina fiscal se puede mirar el futuro con cierto optimismo. «Es obvio que el fenómeno de la aftosa en sus consecuencias es mucho más gravoso para nosotros que para la Argentina, o que para cualquier otro país que podamos pensar. Porque en Argentina, pese a los precios de las materias primas, a los precios deprimidos de las materias agrícolas, la agricultura atraviesa en general un buen período de expansión, como resultado de avances tecnológicos y de productividad y de la excelente gestión de empresarios que generalmente no tienen mucho que ver con la propiedad de la tierra. Es decir que es una extensión del viejo sistema de la aparcería, y en el caso argentino de los contratistas de hace 20 o 30 años. Por eso creo que, restablecido el acceso de nuestras carnes a la Unión Europea y otros mercados, y encaminados hacia la liberación de un Mercosur que es en esencia, para nosotros en este momento una prisión, para nuestras posibilidades de competencia en el mercado mundial, podremos en poco tiempo encarar el futuro con más optimismo, sobre todo porque en el tiempo de crisis más severa no cedimos a la tentación fácil de abandonar la disciplina fiscal y la continencia monetaria».

Agregando que «la devaluación en la Argentina es posible, yo diría más probable que hace un tiempo», pero que «no es la única solución. Diría que más que devaluación, las soluciones argentinas en materia cambiaria, porque esto es parte de un panorama más general, son en los dos extremos del espectro teórico y político la flotación pura, o más o menos impura al estilo brasileño, si es que uno tiene recursos para financiarla, o si no la dolarización. Esas son las alternativas». Agregando que «la probabilidad de un cambio en los próximos días, o semanas, o meses, en el sistema argentino, es bastante elevada».

En cuanto a los efectos que esto traería a nuestro país Végh Villegas opinó que no serían significativos. «Creo que el Uruguay ha dado muestras en repetidas oportunidades, en el pasado más lejano, y en el pasado más reciente, que puede, en base a su disciplina y a su prudencia, mantener su régimen cambiario legal por encima de las oscilaciones, de los traumatismos de la política argentina, o de la política brasileña. Como sucedió con el cambio muy dramático de enero del 99 de abandonar el tipo de cambio fijo y pasar a la flotación».

 

Seguir la vía chilena

 

Más adelante Végh Villegas afirmó que nuestro país depende de sus propias posibilidades para exportar, y que debe liberarse de Argentina y Brasil a los que catalogó como los países más cerrados del mundo. «La política comercial a nivel mundial, yo diría que ha avanzado razonablemente, sobre todo por el ingreso de China a la OMC», y que todo lleva a «un panorama favorable para el Uruguay, pero tenemos que hacer nuestros propios esfuerzos», y que éstos deben apuntar a seguir la vía chilena. «Tratar de liberarnos de las tutelas regionales de países muy proteccionistas, de los más cerrados del mundo, como son Argentina y Brasil, y estar dispuestos a competir dentro de la OMC», opinó Végh Villegas.

«¿Qué va a pasar con la OMC?» –se preguntó– «bueno, está robustecida por ese ingreso de China. Probablemente la reunión de Qatar se suspenda porque obviamente incluso desde el punto de vista geográfico no es un lugar muy adecuado para hacer una reunión. Además estas reuniones internacionales cada vez van a ser más difíciles de realizar porque con estos grupos contestatarios los países anfitriones se resisten a hacerlas. De manera que yo creo que va a haber que buscar alguna forma nueva de hacer estas cosas, menos espectaculares y colectivistas, y con todo no interrumpir el proceso de apertura del comercio internacional».

 

El Mercosur no tiene futuro

 

En otro tramo de su alocución Végh Villegas expresó que «las economías del Mercosur en los últimos años han sido negativas. Es decir no han acompañado un proceso de expansión mundial. Porque ahora todos estamos muy pesimistas después del 11 de setiembre, y en caso del Uruguay con la aftosa y Argentina con la crisis financiera». Catalogando al presente año como «realmente muy negativo para nuestra región y después del 11 de setiembre para el mundo. Pero recordemos que el año pasado por ejemplo el mundo estaba muy bien, el mundo se expandió, el producto al 5%, fue un año excepcional en la historia económica de la posguerra. En Estados Unidos la locomotora seguía funcionando bastante bien, en su noveno año de expansión, no teníamos aftosa en Uruguay.

En Argentina había pero no se reconocía, y sin embargo fue un año de estancamiento para nuestras economías. De manera que hay algo ahí, y por eso hace poco dije que me preocupaba más el año 2000 que 2001, de que hay algún problema que va más allá del problema de la aftosa». Atribuyéndoselo Végh Villegas «básicamente a un mal proceso de integración económica que nos ata a países muy poco competitivos y muy cerrados».

El ingeniero Végh Villegas manifestó en forma categórica que el Mercosur «no tiene futuro», ya que se encuentra dentro de una grave crisis», casi terminal. «Creo que el Mercosur está en una crisis, no digo terminal, pero está sin duda en una crisis muy grave porque no ha acompañado las esperanzas», y que está obedeciendo «básicamente a tendencias del país principal que es Brasil que tiene problemas muy peculiares».

 

La aftosa no es culpable

 

En la visión del ingeniero Végh Villegas la aftosa agravó la situación uruguaya, pero no tiene la culpa de la crisis, expresando que en el Mercosur están las responsabilidades quizá mayores.

«Digo que en la caída que va a tener el producto y la actividad y los malos números del año 2001, la aftosa es un elemento importante, y es un elemento más importante en el caso uruguayo que en el argentino o de otros países. No pretendo decir que la aftosa es la responsable de todos los males del país, pero me parece que es importante reconocer que agravó considerablemente esos males, y entre los otros males que hay creo que el Mercosur».

Végh Villegas agregó que nuestro país ha mantenido una línea coherente, aunque con altibajos. «El Uruguay, básicamente en los últimos 40 años, y parte básicamente de la reforma cambiaria y monetaria del contador Asini, en el primer gobierno nacionalista, ha mantenido una línea coherente y positiva, con altibajos y que en realidad ha sido exitosa. Si uno toma los últimos 15 años por ejemplo, y toma un poco una fecha un poco arbitraria, pero en fin, la restauración de la normalidad institucional, uno tiene sin dudas tres años bastante negativos, bastante insatisfactorios como son el 99, 2000 y 2001 particularmente cuando la evolución es insatisfactoria».

Sostuvo que «tenemos que medir las cosas con cierta perspectiva. No se puede juzgar las cosas tan claramente diciendo fue un fracaso, por estos tres años, cuando en los 15 anteriores fue un éxito. Si uno lo toma en 40 años, comparado con el período anterior a este en donde yo veo un punto de inflexión compartido por los diferentes partidos y en realidad por la sociedad, en realidad me parece a mí bueno.

Creo que hay mucho para decir de bueno en el sentido de que el
Uruguay a partir del año 60, y ya estamos a 40 años de eso, hizo reformas impositivas que se adelantaron al mundo entero. Esta reforma tributaria en cuanto a la neutralidad y simplificación de las reglas tributarias se adelantó a Estados Unidos y a Inglaterra». *

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