La mejor defensa es un buen ataque

Las informaciones financieras aseguraron que las caídas de los mercados de ayer se debieron a las represalias militares contra Afganistán, pero es difícil que esa sea la verdadera explicación.

Porque los índices ya los habían descontado desde el primer instante tras los atentado del 11 de setiembre. En realidad , la causa es otra: las bolsas caen porque, por mucho que se quiera ignorar, las evidencias muestran que la economía norteamericana (y mundial) sigue débil y que los beneficios empresariales se verán perjudicados a corto plazo.

La agenda de ayer estuvo completamente vacía en el frente económico, pero llena en el militar, de manera que tras el rayo de la semana pasado que dejó los índices neoyorquinos muy cerca de donde se encontraban antes de los atentados, la realidad se impone y la evolución de los futuros muestra que, a pesar de las buenas intenciones, el precio de las acciones seguirá sufriendo a corto plazo.

Es así que las acciones que tan alegremente subieron la semana pasada cayeron ligeramente ayer en una operativa restringida de Wall Street debido al feriado en Estados Unidos.

Sin embargo, la guerra no provocó pérdidas en todos los valores. Raytheon, el mayor fabricante de misiles del mundo, se anotó una subida de 1,43 dólares, llegando a 36,4. Northrop, el cuarto contratista de defensa del Pentágono, se revalorizó 2,14 dólares, alcanzando 94,74 dólares por acción y el mayor de todos los contratistas, Lockheed Martin, escaló 1,71, hasta 49,44 dólares, mientras que Boeing subió 24 centavos, hasta 36,5 dólares. Las acciones del sector de la defensa parecen el mejor mecanismo para salir airoso de la actual situación de los mercados, que aparentemente se preparan para embolsarse las ganancias acumuladas la semana pasada. *

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