Cavallo podría tener las horas contadas al frente de Economía
ALISTAIR SCRUTTON, AFP
Domingo Cavallo es hoy apenas una sombra del confiado ministro de Economía convocado en marzo para rescatar a Argentina del colapso económico: a casi siete meses de haber asumido, ya enfrenta presiones para renunciar después de que su hechicería fracasó en dar con la cura.
Esa presión llegó a su cúspide pocos días de las elecciones legislativas, que se perfilan como un duro golpe contra el gobierno del presidente Fernando de la Rúa en medio de una recesión económica que lleva tres años y ha despertado los temores de una moratoria unilateral sobre la deuda.
«Yo veo a Cavallo como una figura debilitada tras las elecciones de octubre. Perderá su poder político. Es quien concentra todas las críticas sobre la crisis económica y tal vez tenga que irse», dijo el analista Ricardo Rouvier.
Podría resultar complicado noquear al tenaz Cavallo, visto por muchos inversores como la única persona con posibilidades de equilibrar el presupuesto y evitar que la tercera economía latinoamericana caiga en una cesación de pagos de su deuda pública, que alcanza los 132.000 millones de dólares.
Pero los rumores de renuncia hicieron temblar a los mercados financieros.
Ola de rumores
El viernes pasado, el índice de riesgo país EMBI+ de J.P. Morgan, que mide la desconfianza de los inversores hacia un país, alcanzó un nuevo récord en seis años al ubicarse en 1.900 puntos, por la renovada incertidumbre de los inversores sobre el futuro inmediato de la economía.
Los mercados también están inquietos por el resultado de las elecciones legislativas en Argentina del 14 de octubre, en las que se descuenta que ganará la oposición. Un argumento toma fuerza: si el presidente Fernando de la Rúa sufre una derrota aplastante en las elecciones de octubre, que dejará al gobierno aún más debilitado ante un Congreso opositor, Cavallo podría ser objeto de sacrificio.
Los miembros del ala izquierda de la coalición gobernante han pedido su alejamiento. Los detractores de Cavallo aseguran que De la Rúa, incapaz de resolver el estancamiento económico desde que fue elegido en 1999, tendrá que reestructurar su gabinete para apaciguar el creciente poder de la oposición, nucleada en el Partido Justicialista (peronista). Los peronistas ya controlan el Senado y se espera que después de las elecciones mantengan ese poder además de aumentar su
presencia también en la Cámara de Diputados. Una encuesta de Rouvier y Asociados publicada en octubre mostró que la mitad de los argentinos cree que Cavallo debería renunciar.
Su imagen positiva cayó al 18 por ciento a fines de septiembre en comparación al 47 por ciento de abril. Los rumores sobre el fin de la era Cavallo golpean regularmente a los mercados, forzando al presidente De la Rúa a negarlos públicamente. Pero ahora van en aumento, afectando los precios.
«Si bien pensamos que un reemplazo de Cavallo es desafortunado, vemos con preocupación la tendencia a quitar apoyo a la administración porque aumenta el riesgo político y debilita los intentos de ajuste fiscal», dijo J.P Morgan en un documento.
Los obstáculos
En el pasado quedó el triunfal retorno de Cavallo al ministerio –cargo que ya había ocupado desde 1991 a 1996– como un caballero valiente capaz de rescatar a la economía de su recesión, situación que ha dificultado aún más el cumplimiento de sus obligaciones de deuda sin apoyo internacional. Desde hace seis meses, Cavallo, que suele aparecer agotado en las conferencias de prensa, está captando titulares por razones equivocadas.
Las manifestaciones en su contra con pancartas pidiendo su renuncia han aumentado. Incluso, manifestantes arrojaron huevos a los invitados al casamiento de su hija en julio, en una iglesia de Buenos Aires. Miembros de su entorno aseguran que aumentó de peso porque, dicen, suele comer de más cuando está estresado. Pese a reformas radicales, como la ampliación del sistema de convertibilidad -que ata el peso al dólar- para una futura incorporación del euro, la confianza de los inversores se ha desmoronado, privando al país de crédito externo.
Eso llevó al ministro a asumir el compromiso de reducir el déficit fiscal, para lo cual impulsó un impopular recorte en el salario de empleados públicos y pensionados. Pero los traspiés podrían no ser suficientes como para provocar la partida de Cavallo. Aquellos que lo rodean sostienen que no suele darse por vencido.
«Por supuesto que está mental y físicamente agotado pero estoy convencido que no renunciará. En la medida que le den un mínimo de margen para continuar con su política económica, perseverará en el intento», dijo Franco Caviglia, un diputado que recientemente abandonó las filas de Acción por la República, partido fundado por Cavallo.
«Creo que permanecerá en el gobierno hasta que pueda luchando contra la recesión. Recuerde que todavía es muy joven (55 años) y que es muy ambicioso. Si dejara el gobierno, estaría acabado, políticamente hablando», dijo el economista Raúl Buonuome.
Desplazar a Cavallo podría ser más difícil de lo que parece en medio de la agresiva campaña electoral. Una caída del ministro podría arrastrar al presidente.
«Definitivamente Cavallo tiene muchos enemigos. Pero hay mucho oportunismo electoral en las críticas y rumores sobre su renuncia en el último mes», agregó Buonuome.
El poder real
En efecto, Cavallo podría ser útil a la estrategia de la oposición peronista de cara a las elecciones presidenciales de 2003. Como ministro del ex presidente peronista Carlos Menem en 1991, Cavallo ató el peso al dólar para derrotar a la hiperinflación.
«La idea de reemplazar a Cavallo podría estar en la mente de un sector minoritario del gobierno pero él sabe dónde está el poder real en Argentina: con el peronismo. El conoce a los peronistas y los peronistas lo conocen a él», añadió Buonuome. Los peronistas tal vez quieran retenerlo para que haga el trabajo sucio de rescatar a la economía, agregó. Otros analistas dijeron que sólo una cosa parece cierta. «Quien sea el reemplazante, tendrá que hacer lo mismo», dijo Rouvier. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad