Es posible reactivar y redistribuir los ingresos en nuestro país
DANIEL OLESKER
En ese sentido, y más allá de las propuestas globales que hemos hecho, me gustaría lanzar nuevamente al debate 3 propuestas de corte inmediato.
1) Tipos de cambio múltiples (o subsidio a los exportadores e impuesto a los importadores)
Los defensores del pensamiento único (y algunos que no lo son pero que han caído en la trampa del pensamiento único) critican cualquier propuesta en base a dogmas, sin argumento y desdibujando y a veces falseando la experiencia histórica.
Lo que propongo es que se establezca un mecanismo en el país de por lo menos dos tipos de cambio.
* Un tipo de cambio comercial que afecte exportaciones e importaciones de bienes y servicios cuyo valor inicial a partir de hoy sea superior al vigente. Por ejemplo de un orden de entre 15 y 20% superior al actual. Se excluirá de esta medida de tipo de cambio comercial las importaciones de bienes que no se producen localmente como petróleo, bienes de capital o ciertos insumos.
* Un tipo de cambio financiero que sirva para el cálculo de depósitos, deudas, contratos de arrendamiento, precios de bienes y servicios en el mercado interno, etc, cuyo valor sea el actual y cuyo ritmo devaluatorio sea el fijado por la actual política económica.
¿Cuáles son las consecuencias de esta primera medida?
En primer lugar mejora la competitividad de los exportadores. Un producto que se vende 1.000 dólares recibirá como ingreso 17.000 pesos en lugar de 14.000 (si el dólar comercial pasa de 14 a 17) y por ende su margen de ganancia aumentará, su actividad aumentará y tendrá mejores condiciones para aumentar el empleo.
En segundo lugar se encarecerán las importaciones de bienes competitivos con la producción nacional y a partir de allí se mejorará la capacidad de los productores nacionales de competir con la importación, (a lo que se sumarán medidas comerciales que desarrollaremos más adelante) y a acceder a la mayor demanda resultante de medidas que desarrollaremos más adelante.
En tercer lugar al aumentar las exportaciones y disminuir las importaciones se reducirá el déficit comercial habrá menor dependencia del ingreso de capitales externos que es un factor de presión al alza de la tasa de interés y por ende habrá mejores condiciones para reducir la tasa de interés lo que también colaborará con la reactivación productiva. Sin duda esta propuesta requiere una mayor precisión de instrumentación, pero está claro que es posible y deseable para la mayoría del país.
2) Políticas de protección adicionales a la producción nacional
La propuesta anterior es un factor de protección a la producción nacional al que deben adicionarse otros dentro del marco de los acuerdos internacionales sobre el tema.
Proponemos entonces:
* Aumento del arancel externo seleccionando productos de alta sensibilidad nacional como granja y textil por ejemplo.
* Establecimiento de cupos de importación para productos de las ramas antes mencionadas u otras de fuerte sensibilidad nacional.
* Prohibición de crédito para financiar importaciones de bienes de consumo competitivos con la industria nacional.
Sin duda estas medidas suponen al mismo tiempo ejecutar políticas de estímulos a la producción nacional de los rubros protegidos en especial en el área agroalimentaria.
3) Política de aumento de la demanda interna.
Dentro de las políticas de aumento de la demanda interna hay variados instrumentos entre los cuales los más relevantes en términos globales son aquellos que redistribuyen riqueza desde el capital (que en general ahorra un aparte sustantiva de su ingreso) al trabajo (que en su mayoría y sobre todo en los tramos bajos y medios consume casi todo su ingreso).
En ese sentido hemos realizado ya muy diversas propuestas que se agrupan dentro de la propuesta de reforma tributaria y en particular la imprescindible instrumentación del impuesto a la renta de las personas físicas. En ese sentido no dejaré de reclamar un impuesto a las rentas inmobiliarias, financieras y de todas las formas del capital.
Pero como de ello ya he hablado en reiteradas oportunidades quiero referirme ahora como deseables tres ideas que efectivamente apuntan a la reactivación de la demanda interna:
* Por un lado la propuesta que ha lanzado el senador Larrañaga de aumentar el carácter progresivo del impuesto a los sueldos en el sector público afectando a los salarios de más de 30.000 pesos y financiando con ello a docentes, enfermeros y policías.
Con esa misma lógica propongo afectar igualmente esos salarios en el área privada (gerentes de multinacionales, jerarcas de supermercados, etc.) y con ello reducir de 6 a 2% (recuerdo de paso que es una promesa del acuerdo de blancos y colorados en el balotaje) ese mismo impuesto a los sueldos para los salarios entre 6 y 12 salarios mínimos. Está claro que con esto quito una porción de ingreso a quienes ahorran más y por ende gastan menos y se los doy a los salarios más bajos que tienen fuerte impacto sobre el consumo interno.
* Eliminación del Imaba y con ello logro una reducción de las tasas de interés que, como he repetido varias veces, es la piedra angular de la reactivación.
Con este esquema de tres propuestas se logran tres objetivos simultáneos:
1- reactivación económica,
2- desarrollo de productores nacionales que trabajan para el mercado interno,
3- más empleos y mejores salarios para los trabajadores.
Sólo una disgresión final: esta reactivación debe usarse para lo que efectivamente fue diseñada, es decir mejorar la competitividad, mejorar el empleo y los salarios. Por ello debe estar sustentada en un control público y social y por ello reclamamos que, al mismo tiempo que se toman medidas de reactivación, se cite al Consejo de Economía Nacional y se apruebe en el Parlamento una ley de negociación colectiva y fuero sindical.
Daniel Olesker es economista, Catedrático de la Facultad de Economía, Director del Instituto Cuesta-Duarte e integrante del equipo de asesores del dr. Tabaré Vázquez.*
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