FMI y gobierno de EEUU aumentan la presión sobre Argentina

Exigen más privatizaciones y nuevas desregulaciones

No ha resultado fácil, más bien ha sido difícil, bastante peor y trabajoso de lo que se habían imaginado cuando arribaron a Washington, ir progresando en la negociación con el Fondo Monetario Internacional, FMI, y con el gobierno de los EEUU.

Este último es el que más ha desconfiado de las propuestas argentinas y el que, por lo tanto, más ha exigido a la hora de empezar a concretar las soluciones.

Es que todo ha cambiado en el Norte. Ahora están los republicanos, quienes tienen una nueva visión de la arquitectura internacional, donde juega un rol central el concepto de la «Sustentabilidad», es decir, soluciones sustentables en el tiempo y por eso, es que ahora se está hablando de un plan a 10 años.

En todos estos días de negociación han jugado un rol preponderante los sectores duros de la administración republicana, que no ven con buenos ojos un nuevo aporte de fondos a la Argentina (recordar que en diciembre se concretó el blindaje por 41.000 millones de dólares y luego se concretó el megacanje, en abril-mayo).

Es más, según ha trascendido, no solamente impulsan un replanteo total de la política económica argentina, que incluye privatizar lo que aún no se ha privatizado –Banco Central incluido– y desregular lo que aún no lo está, sino que también exigen que Domingo Cavallo abandone su cargo.

Por algo el viejo zorro no fue personalmente a llevar adelante las negociaciones.

Según los trascendidos estos altos jerarcas, fundamentalmente de la Reserva Federal (Banco Central) y del Departamento del Tesoro (Ministerio de Economía) no quieren financiar nuevamente los «desajustes que provoca la convertibilidad» y, por sobre todas las cosas, exigen un replanteo de la sustentabilidad política del gobierno de Fernando de la Rúa.

Según señala el diario Clarín, el apoyo a los objetivos argentinos proviene de funcionarios asentados en el Departamento de Estado (Ministerio de Relaciones Exteriores) y de la Casa Blanca.

Sostenible

Lo que se sabe hasta ahora es que se está negociando una solución a largo plazo (hasta 2010), sobre la base que Argentina debe ser un país «sostenible», es decir, equilibrios fiscales en el corto y largo plazo, proyecciones de la deuda en distintos escenarios de crecimiento, amortizaciones y solicitudes de financiamiento. En pocas palabras, están digitando y asegurándose que Argentina lleve adelante una política fiscal de déficit cero, pueda pagar su deuda y además crecer. Nada fácil.

Los propios integrantes de la delegación argentina han reconocido que el panorama de lo que están negociando y acordando «es dramático en el corto plazo, pero a largo plazo es más manejable». Uno de los ítems que preocupa a los funcionarios norteamericanos es cómo se las arreglarán en la Argentina para lograr que las provincias apliquen un déficit cero y por ello exigen un compromiso explícito en ese sentido y que se elimine el mínimo comprometido de fondos que el Tesoro Nacional argentino gira por año a las provincias con independencia de su nivel recaudador.

Como si todo esto fuera poco, el gobierno de EEUU quiere que sus pares europeos apoyen activamente el acuerdo y lo avalen, en el entendido que son las empresas del viejo continente las que más resultaron beneficiadas con el modelo que ahora se busca fortificar.

Pero también el FMI busca socios y pretende que el programa sea aprobado por los bancos comerciales a los que se les exige como aval que desembolsen US$ 4.500 millones. *

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