Gobierno reconoce mayor déficit fiscal
Hoy es el Día D. Esta tarde, el ministro de Economía y Finanzas anunciará el nuevo paquete de medidas económicas, un «miniajuste fiscal», y no se prevé que informe sobre la adopción de medidas que busquen la reactivación de la economía nacional. Sí informará sobre los cambios en la proyección del déficit fiscal y en el crecimiento económico para este año, que inicialmente había sido estimado en un 2% pero que se estima que será de 0%, aunque operadores privados piensan que será negativo.
El tema salarial, o más bien, la reducción de los salarios públicos altos, no será contemplada en esta primera etapa, sino que será estudiada cuando el ministro retorne de su viaje a EEUU. Como se recordará la primera propuesta, adelantada por LA REPUBLICA, en esta dirección fue la de aumentar el Impuesto a las Retribuciones personales de los funcionarios públicos en un 5%. Desechada esta posibilidad, el senador Jorge Larrañaga propició una rebaja salarial selectiva, sólo a salarios altos, en la administración pública, instancia que no fue mal vista por el equipo económico, ya que podría reportar un ahorro cercano a los cien millones de dólares, pero que será estudiada cuando retorne Bensión, quien se reunirá con los senadores de la coalición. Con todo habrá posiblemente un anuncio de rebaja salarial, ya que según trascendió el Presidente de la República hará saber su voluntad de rebajarse su sueldo en un 50% en el entendido de que debe ser quien primero dé el ejemplo en este sentido.
Lo que sí se anunciará esta tarde son medidas de neto corte fiscalista que buscan reducir el abultado déficit fiscal que llega a los 700 millones de dólares. El equipo económico había previsto para este año reducir el mismo y llegar a 2,5% del Producto Bruto Interno, pero esta meta no se va a poder cumplir y se ha revisado a la suba, estimándose que alcanzará al 3,5%.
Este incumplimiento se basa fundamentalmente en los problemas económicos de los países vecinos y en la pérdida de competitividad del país que llevaron a un alarmante descenso en el nivel de producción, generando recesión y una brusca disminución en la recaudación del Estado.
Se espera que el paquete de medidas reporte un ahorro de no menos 150 millones de dólares.
A algunas medidas ya adoptadas recientemente se espera sumar ahora la exigencia a las empresas públicas de que aporten mayor cantidad de dinero.
Cumplir con el FMI
Por otra parte se espera poder recibir una importante inyección de dinero ejecutoriando una serie de reformas estructurales incluidas en la Carta Intención firmada con el FMI que suponen: la eliminación del monopolio de Ancap sobre importación y refinación de petróleo, y sobre la importación de derivados, la ampliación de las posibilidades de inversión de las AFAPs, la concesión de dos frecuencias de telefonía celular, la reforma de las cajas de jubilaciones de escribanos y profesionales universitarios, plan de obras públicas (carreteras, etc.) mediante concesión a empresas privadas, concesión de los servicios de tierra del Aeropuerto de Carrasco y, según informa Búsqueda, la concesión de la gestión de los hospitales a privados.
Todos estos anuncios tienen una razón fundamental: el viaje del ministro de Economía y Finanzas y del presidente del Banco Central a EEUU a entrevistarse con el FMI, a fin de revisar el comportamiento del país y conseguir un respaldo crediticio.
Los anuncios difícilmente colmen las expectativas de los sectores productivos y del Encuentro Progresista, ya que hasta ahora son los que han reclamado que se debe apoyar una reactivación del alicaído aparato productivo nacional.
El economista Ricardo Lorenzo sostuvo ayer en el programa radial La Mañana de Carve que debe priorizarse la reactivación económica para salir de la crisis a través, en primera instancia, de una mejora de la competitividad perdida, reconociéndose, al mismo tiempo, que el problema del país es estructural y que no se trata simplemente de una crisis suscitada por la aftosa y que nuestros vecinos tengan problemas.
El economista Daniel Olesker, por su parte, señaló que «la recuperación de la competitividad es un problema de mejora en la ciencia y la tecnología y en procesos dinámicos de inversión». *
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