Gobierno busca rebajar el déficit fiscal

Salarios públicos altos serían reducidos

El problema del país hoy es su abultado déficit fiscal, cercano a los 700 millones de dólares, que es una herencia de la administración del doctor Julio María Sanguinetti que no pudo ser absorbida como consecuencia de los problemas regionales (crisis argentina, devaluación brasileña) y nacionales (sequía y aftosa en el agro, falta de incentivos a la producción, ausencia de estímulos a la producción nacional, entre otros). La economía de nuestro país, al igual que la argentina no crece desde 1998, año en que el desempleo se instaló en dos dígitos y subió de manera constante desde el 11% hasta superar el 15%.

El gobierno está acorralado, ha creado nuevos impuestos a pesar de haberse definido como liberal y haber prometido rebajas de los mismos y no ha logrado abatir el déficit fiscal. Ahora busca, entre otras medidas, arremeter contra los salarios en una búsqueda contrarreloj de salidas que debe presentar en pocos días ante el Fondo Monetario Internacional.

El primer avance fue el intento de aumentar en un 5% el Impuesto a las Retribuciones Personales de los empleados públicos propuesto por un grupo de asesores del ministro Bensión, tal como informara LA REPUBLICA.

Aparece Larrañaga

Desechada esa posibilidad, el senador Jorge Larrañaga le allanó el camino al gobierno al proponer una rebaja salarial a los sueldos más altos de la administración pública. Su planteo fue aceptado por los senadores que integran la coalición, según informara Luis Hierro, vicepresidente de la República, a la prensa. Posteriormente, el propio Larrañaga se reunió con el contador Bensión a los efectos de plantearle la propuesta más en detalle.

El recorte alcanzaría a los sueldos altos de las intendencias, empresas públicas, administración central y los legisladores. De encontrar eco en el ministro, la propuesta debe presentarse como un proyecto de ley a aprobarse en el Parlamento, ya que la Constitución no permite recortes de salarios públicos por la sola voluntad del Poder Ejecutivo, así como tampoco los despidos.

La variante de rebaja salarial, es necesario señalarlo, no es la única posibilidad de acceder a fuentes de financiación seguras –tal como se señala desde el Encuentro Progresista–, aún queda intocable el sector financiero, el más poderoso, el que genera mayor renta y el que menos impuestos paga. Por ahora se sigue en la política de considerarlo un sector eximido de colaborar en la recuperación del país.

Los técnicos

Los técnicos también fueron consultados por LA REPUBLICA y, en su mayoría, aunque con algunas reservas, apoyaron la propuesta de rebaja salarial con la excepción de Jorge Caumont

El economista Nelson Noya dijo que el ajuste de los salarios públicos era «previsible», porque en este momento «es el único instrumento de política económica que tiene el gobierno para reducir el importante déficit fiscal».

Una medida de este tipo sería suficiente para mantener un déficit «tolerable» que permita negociar más créditos para el país, aunque de prolongarse la recesión esto se agravaría.

El analista indicó que instrumentos como la tributación ya fueron utilizados y ahora se encuentra en niveles muy elevados. Entonces el único instrumento son los recortes a salarios y pasividades, «si no queremos tocar el sistema cambiario».

Noya explicó que si existe una prolongación de la recesión, la situación se complicará cada vez más. «El resultado fiscal no es sostenible en el largo plazo si la economía uruguaya no registra un crecimiento».

Dijo que todavía el gobierno tiene margen para trabajar y explicó que el grueso del gasto público está compuesto por los sueldos pagados a los funcionarios del Estado.

De acuerdo a los últimos pronósticos de las consultoras y organismos internacionales, la economía uruguaya no crecerá este año. Entonces la reducción del déficit se complica, afirmó.

Luis Stolovich también entendió positiva la medida en el entendido que se trata de rebajar los sueldos de las jerarquías, aunque precisó que con esto «no se resuelve el tema de las finanzas públicas». El economista la calificó como «un paso» simbólico y, «si realmente se lograra ahorrar con esto 80 o 100 millones de dólares como he escuchado decir, creo que sería importante».

El mecanismo no sirve

Para Jorge Caumont la solución no pasa por esta senda: «En principio podría apoyar, pero el mecanismo no lo comparto». El economista se suscribe a una política de remuneración salarial «con fundamento» y en el entendido que «determinados salarios deben ser reducidos inequívocamente y otros deben ser subidos». Su postura con respecto al tema salarial es la de defender el valor de la productividad del trabajador, tanto en el sector público como en el privado.

Para la economista María Dolores Benavente, asesora de República AFAP y la consultora KPMG, se impone un ajuste de salarios del sector público que debería hacerse mediante una subida de un impuesto a los sueldos y advirtió: «La lección que Argentina nos está dando es que más vale hacer las cosas ahora y no esperar a tener el agua al cuello». Fany Trilesinski, vinculada al Nuevo Espacio, coincidió en la necesidad de ajustar el gasto público y no recargar más al sector privado con impuestos como ocurrió hace poco tiempo. *

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