El FMI ha consultado a los integrantes del G7 para tomar una resolución final

Los plazos se acortan para Argentina y el FMI sigue dudando

Las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) «llevan tiempo y no se sabe cuándo van a concluir», dijo escuetamente Cavallo durante una rueda de prensa con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf.

«Cuando tengamos algo que anunciar, los citaremos a una conferencia de prensa y diremos lo que se negoció», agregó el ministro, quien por primera vez se refirió brevemente a las tratativas desde que comenzaron el viernes pasado en Washington.

Una comitiva encabezada por el viceministro de Economía, Daniel Marx, lleva a cabo maratónicas reuniones con directivos y técnicos del FMI para obtener fondos adicionales de respaldo al sistema financiero.

Ante la ausencia de novedades sobre esas negociaciones, los mercados reaccionaron con ansiedad este martes y volvieron a exhibir signos de desconfianza.

El índice líder MerVal de la Bolsa argentina cayó un 3,12%, a un cierre de 316,60 unidades, mientras el riesgo país medido por el banco JP Morgan se elevó 75 puntos básicos, de 1.426 a 1.501 (15,01% de sobretasa), respecto del lunes pasado.

La misión argentina se reunió ayer con el director gerente del FMI, Horst Koelher, y con altos funcionarios del departamento de Estado, en una desesperada carrera contrarreloj para intentar escapar de una moratoria de la deuda.

El viceministro argentino se reunió asimismo con Tony Wayne, subsecretario de Estado para Asuntos Económicos y Comerciales, y con funcionarios de la oficina para el Hemisferio Occidental, dijo a la prensa el portavoz del Departamento de Estado, Phil Reeker.

«Argentina es un amigo y un aliado, y queremos que tenga éxito. Alabamos su resolución para hacer los difíciles pero necesarios ajustes en su economía que ayudarán a restaurar el crecimiento», aseguró por su lado Charles Hunter, otro vocero del Departamento de Estado.

Interrogantes

El contacto de Koehler con el G-7 (Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Japón, Italia y Canadá) indica que el organismo financiero está acercándose a un decisión sobre la ayuda pedida por el gobierno argentino.

En su reunión de hora y media con Marx, Koehler planteó interrogantes sobre la economía argentina que la delegación argentina tendrá que responder, y se quedará en Washington a lo menos dos días más, dijeron fuentes diplomáticas. «Las conversaciones entre el FMI y la delegación argentina continúan», dijo un portavoz del organismo financiero en un escueto comunicado.

Luego de cinco días de intensas negociaciones aún no hay indicios ciertos de que Argentina logrará los créditos del FMI que necesita para recuperar la confianza de inversores y apartar el fantasma de una moratoria en el pago de su abultada deuda.

Marx también recurrió al Departamento de Estado, que reiteró el respaldo de Washington a los esfuerzos argentinos por controlar la crisis, aunque subrayó la necesidad de implementar reformas que reduzcan el déficit del gobierno.

«Argentina es un aliado y queremos que tengan éxito», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Philip Reeker, al comentar la reunión que tuvo Marx con el subsecretario para Asuntos Económicos, Anthony Wayne.

Pero Reeker no dio ninguna indicación sobre si Estados Unidos apoyará o no nuevos préstamos para Argentina, y refirió las consultas de los periodistas al Tesoro y al FMI.

Argentina busca entre 6.000 y 9.000 millones de dólares en nuevos créditos para fortalecer sus reservas internacionales, que cayeron 27,42 por ciento entre el 29 de junio y el 10 de agosto debido a un masivo retiro de depósitos.

Cualquier nuevo paquete de ayuda a Argentina, que se sumaría a 40.000 millones de dólares que aportó la comunidad internacional en diciembre, aún necesitaría la aprobación de Estados Unidos, país con mayor poder de decisión en el FMI.

Hasta el momento, las negociaciones de Argentina se han llevado a cabo con el segundo hombre del FMI, el subdirector gerente Stanley Fischer, a punto de retirarse del organismo.

El diario The Wall Street Journal publicó el martes que Fischer no quiere terminar su larga carrera con una moratoria en Argentina y que apoya los nuevos créditos.

Koehler tiene una posición más dura, dijo el diario, que señaló que el mayor reto de Argentina es convencer a Estados Unidos de que los nuevos fondos serán bien utilizados y que no habrá más peticiones de ayuda.

Los inversores esperan el desenlace de las negociaciones con escepticismo por la habilidad de Argentina de equilibrar sus finanzas, luego de tres años de recesión, y cumplir con los pagos de su deuda pública de 128.000 millones de dólares.

Las conversaciones en el FMI se han centrado en el plan argentino para reducir el déficit público a cero a través de recortes del gasto y los técnicos del Fondo han examinado en detalle las cifras fiscales para ver si cuadran. *

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