La tasa de desempleo del 16% habría sido planificada por el gobierno
La otra posibilidad pasaba por una devaluación y posterior convertibilidad, como la existente en Argentina.
LA REPUBLICA tuvo acceso al referido documento secreto el cual consta de 24 carillas subdivididas en varios capítulos (muchos de ellos corresponden al trabajo del Kenneth Coates, economista allegado al equipo económico del presidente Jorge Batlle, titulado: «Competitividad, estabilidad y Reforma del Estado», de mayo de 1999 ), los cuales hacían referencia a la situación macroeconómica en general y recomendaban una serie de medidas. Gran parte de las medidas propuestas se han ido concretando o están en vías de hacerse o al menos están planteadas públicamente a escasos dos años de haber asumido la presidencia el Dr. Batlle.
El documento también le llegó a varios parlamentarios entre ellos el senador José Mujica, el cual ha señalado que lo que está pasando en Uruguay (el alto nivel de desocupación) no es nada casual.
En un capítulo denominado «Opciones de ajuste y crecimiento para el Uruguay» se indica que «si pensamos en el tipo de cambio real (TCR) como el combustible, para un crecimiento basado en las exportaciones, debemos de admitir que el tanque de nuestra economía está muy próximo a marcar vacío. En la medida que la actual relación de precios y costos con Brasil sea permanente (y nada indica por ahora que se revertirá en el corto plazo), queda claro que Uruguay enfrentará una situación recesiva sin perspectivas de un pronto retorno al crecimiento de su sector externo, y por ende de su economía».
Frente a esta situación el documento plantea que una recesión deflacionaria provocaría una mejor competencia a nivel industrial. «Para que ello suceda (la recesión inflacionaria) tiene que producirse una recesión de tal magnitud que provoque una deflación, o sea una caída del nivel general de precios y fundamentalmente, de los salarios.
Este mecanismo automático de ajuste operaría a través de un fuerte aumento del desempleo, llevando (en la fórmula clásica) a los trabajadores y empleados a aceptar un menor salario nominal para reingresar a la fuerza laboral ocupada.
En el ínterin, las industrias más afectadas serían las que producen en buena parte para los mercados externos (incluyendo el turismo) y las que compiten con las importaciones, repercutiendo eventualmente en el resto de la economía».
A esto agrega que «fiscalmente la caída en el nivel de actividad resultaría en una merma de recaudación. Para evitar un aumento significativo del déficit fiscal las autoridades deberían implementar medidas procíclicas como los recortes de gastos de inversión. Medidas estructurales tales como progresar en la reforma del Estado o reducir la componente impositiva de las tarifas públicas sólo podrían implementarse en la medida que tuvieran financiamiento genuino. De otro modo deberán ser postergadas, porque agravarían el desempleo y el déficit fiscal».
«Prolongado y doloroso»
Más allá de la medida en sí misma, el documento agrega como consecuencia que la recesión deflacionaria «se trata de una estrategia prolongada y dolorosa (en realidad una extensión del gradualismo hacia el terreno de la inflación negativa) para llegar vía deflación a un tipo de cambio real más competitivo para la economía». Sin embargo, aclara, «los plazos podrían acelerarse si las autoridades estuvieran dispuestas a profundizar la reforma del Estado, reduciendo nominalmente las tarifas públicas y los aportes patronales. Ello demandaría un fuerte financiamiento, que excedería la capacidad de endeudamiento del sector público. Es por ello que se propone la venta de activos públicos, en especial de participaciones en el capital accionario de las empresas públicas, para financiar la capitalización del BPS y el costo de preservar en los planes de reducción voluntaria del personal de la administración central y los entes autónomos».
«Flotación preventiva»
La otra alternativa planteada es la «flotación preventiva». Esto significa, lisa y llanamente, una devaluación como la ejecutada por Brasil, o sea, en términos poco convencionales, que el dólar llegue hasta el precio que el gobierno quiera, para después volver a la banda y pasar a un régimen de paridad con esta moneda.
«Si el ajuste al tipo de cambio nominal se hace de una sola vez, la filtración al IPC (inflación) se dará en los meses subsiguientes, pero eventualmente el ritmo inflacionario volverá a su nivel previo a la devaluación y dependerá exclusivamente de factores monetarios. Si la situación fiscal y monetaria están bajo control, y no hay necesidad de emisión para cubrir déficit ni comprar divisas, no habría que esperar más devaluación ni más inflación que antes del escalón cambiario».
Y agrega algo que sucedió recientemente en el país: la ampliación de la banda cambiaria. Las medidas antes mencionadas «implican interferir con mecanismos de expectativas muy delicados, y que en muchos casos los intentos de una leve corrección al sistema de bandas han abierto las compuertas de incontrolables torrentes de especulación y desestabilización (casos México, Asia, Rusia y Brasil). En otros casos los intentos han sido más exitosos (Italia y Reino Unido en el anterior sistema monetario europeo)». Uruguay quizás estuvo en estos últimos casos cuando se produjo la ampliación de la banda.
«Es crucial que el mercado crea que el ajuste al tipo de cambio nominal sea de una sola vez, y es por ello que se recomienda una flotación de la moneda (dejar de intervenir en el techo de la banda) hasta llegar al nivel de estabilización deseada de su cotización» se señala. Al llegar a ese nivel se recomienda pasar a la convertibilidad (un peso un dólar) como lo hizo Argentina.
Efectos de la devaluación
También en el documento se analiza los efectos de la devaluación. En primer lugar, se estimula la exportación y se desalienta la importación, pero esto no suele ser inmediato. En el caso de 1982, cuando se rompió la Tablita recién en 1984 se retomó la senda exportadora.
En este capítulo se retoma el tema de la convertibilidad. O sea, una devaluación y cuando se llegue al valor dólar deseado se pasa a la convertibilidad como en Argentina. *
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