Las medidas para el agro, un engorroso laberinto
En la mayoría de los análisis se hace hincapié en el impacto impositivo que ellas traerán a la economía de la masa social nacional, que se ve perjudicada y forzada a financiar una crisis estructural agudizada por la epizootia de aftosa que azotó nuestro territorio.
Fuera de la discusión por la forma de financiación del paquete, es importante centrarse en cómo se involucra el productor agropecuario con la aún no aprobada ley de competitividad.
La rebaja del precio del gasoil, si bien es la más popular de las medidas, es quizá la que tiene menos impacto sobre la economía de la empresa agropecuaria, aunque es de destacar que a la hora de llenar los tanques de los tractores, el productor intensivo se verá aliviado.
Endeudamiento
Sobre el endeudamiento es importante remarcar algunos detalles que surgieron del proceso de reperfilamiento llevado adelante el pasado año por el equipo del ministro de Ganadería, ingeniero Gonzalo González.
Luego de muchos años de demandas por parte de las gremiales, a fines del año 2000 se instrumentó un reperfilamiento de deudas, que se acercó a la golpeada realidad financiera del sector. Las soluciones abarcaron deudas de hasta 50.000 dólares y por primera vez fueron técnicos no vinculados al Banco República los que decidieron la forma de modificar la estructura de lo adeudado.
El Ministerio creó una comisión especial a tales efectos que estudió caso por caso los pasivos de las empresas y reperfiló los mismos en forma individual. Hasta fines del mes de abril se habían estudiado cerca de 400 casos. Dicha comisión ministerial envió a la sucursal del Banco República los reperfilamientos ya realizados, unificando de esta manera criterios y estando los productores menos expuestos a las diferencias regionales de los técnicos y gerentes del BROU.
Este trabajo, tuvo como dato importante cierta categorización que sus miembros realizaron, sobre los productores y sus pasivos. Habría un grupo de empresas agropecuarias que no son viables financieramente por más plazo para pagar que se les dé. Incluirían un diez por ciento de los productores que se presentaron y que las gremiales que agrupan pequeños productores cifran en un número cercano a las seis mil.
Un porcentaje similar estaría en el otro extremo, es decir empresas que no tienen un compromiso financiero tan serio y que por decirlo en términos criollos, se subieron al carro de una nueva refinanciación para lograr ventajas comparativas a sus anteriores estructuras de deuda.
Paradoja
El estrato medio es el mayoritario y se caracteriza por ser viable a largo plazo si se dilatan sus amortizaciones. Pero en este grupo se notó un detalle importante, casi una paradoja: muchas empresas, para poder pagar, deben aumentar su productividad y para ello se deberían endeudar más, es decir deberían recibir asistencia crediticia dirigida a la compra de ganado o de tierra. Un ejemplo que ilustra el caso fue el de un productor tambero del nordeste de Canelones que cuando fue a tramitar la refinanciación, solicitó a su vez un crédito para adquirir un campo lindero.
Con su técnico particular demostraron al gerente del Banco República local, que la única forma de poder pagar lo que ya adeudaba era la de endeudarse más, dado que la tierra era la limitante en su empresa familiar.
Ese criterio de estudiar caso por caso a los deudores pareció ser justo además de enriquecedor, ya que aportó datos reales sobre un tema tratado a veces con liviandad y demagogia.
Refinanciación
La ley involucra a todos los productores que deban hasta 200.000 dólares. Doce meses de gracia, tanto para los intereses como para las amortizaciones, pasado el año sólo se pagarán intereses hasta el 2005, fecha en que el productor deberá adquirir el denominado Cupón Cero.
Además, estos productores quedarán exentos de Imaba, y podrán acceder al sistema todos los productores que lo deseen, con sólo enviar un telegrama colacionado al banco con que operen (BROU o Banca gestionada), hasta el próximo 15 de agosto.
En primer lugar esto contempla, en varios aspectos, las demandas de las gremiales: casi universalidad de las medidas, no tener que sacrificar capital en el momento actual para afrontar deudas, evitar ser ejecutado, no tener que realizar trámites burocráticos ni entrar en gastos profesionales para acceder al sistema, además no tener necesidad que estar al día ni con el BPS ni con Impositiva. En este aspecto parecería que no se le puede pedir más a un Banco República que en cierta manera ha resistido la referida ley.
Sin embargo las gremiales más representativas de los pequeños productores, reclaman un tratamiento diferencial con los miles de pequeños productores familiares, que no tendrían, ni siquiera dentro de dos años, la posibilidad de hacer frente al pago de los intereses, los que se encuentran dentro del entorno del 9,5% y es considerado muy costoso.
Señalan además que si no son tratados de forma especial engrosarán la larga lista de emigrados a los poblados y barrios marginales de la capital. *
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