Instituto de Economía señala que 70% de los asalariados privados manifiesta que quiere cambiar de trabajo

Estudio revela un aumento en la brecha entre ricos y pobres

En la pasada jornada, durante las Jornadas Anuales de Economía realizadas en el Banco Central, fueron presentados una serie de estudios elaborados por integrantes del IE en los cuales se analizó la situación del empleo precario, la pobreza y la duración del desempleo.

Verónica Amarante presentó una nueva metodología para el estudio de los hogares bajo la línea de pobreza, y destacó en su alocución que, según las cifras del Instituto de Estadística, los hogares bajo la referida línea alcanzaron en 2000 al 16,1%, mientras que en 1990 era de 23%.

No obstante, se señaló que la distribución de ingresos está empeorando en el país, lo que lleva a que la pobreza pueda ser aún peor que la que marcan ciertas cifras oficiales. La distribución de ingresos durante la década de los 90 tuvo su punto de una mayor igualdad en 1994, pero en esa misma década, durante 1999, se llegó a la peor distribución. Según el referido estudio (Pobreza en el Uruguay: una aplicación del enfoque de dominancia estocástica), los que se encuentran en una situación peor en Montevideo son los niños menores de 5 años que se encuentran en hogares pobres, mientras que aquellos hogares donde los ingresos llegan exclusivamente mediante pasividades e ingresos por capital (rentas) serían los únicos que se encontrarían en mejores condiciones que a comienzos de la década.

Otro dato revelado por este estudio indica que en Montevideo se ha agrandado la brecha entre pobres y ricos.

El aumento de la pobreza de estos últimos años está determinado por la falta de ingresos en los hogares con jefe de hogar con un bajo nivel educativo.

Es que los cambios implementados en la década de los 90, principalmente a nivel tecnológico y de una nueva concepción del empleo, llevaron a que se perjudicaran aquellos de bajo nivel educativo, lo que está cambiando el proceso distributivo de la riqueza.

Deterioro

Por su parte, la situación con respecto al empleo precario en Uruguay fue analizado por Cecilia Llambí y Rodrigo Arim, quienes explicaron que a partir de la mitad de la década de los 90 se viene registrando un deterioro de las condiciones en el mercado laboral. Si bien durante 1991 y 1997 se registró un incremento en el salario por hora a nivel de los trabajadores privados, se verificó también una caída en los salarios de los trabajadores precarios (o sea aquellos que por ejemplo no están cubiertos por las leyes laborales).

Los desempleados «de stock» (o sea aquellos que no entran y salen permanentemente del mercado laboral) son los que están presionando a la baja los salarios precarios, pero no afectan a los trabajadores que se encuentran de una manera más legal. A nivel de edad, las personas de 50 o más años se encuentran generalmente en empleo precario.

–En 1999 se registró la peor distribución de la riqueza durante la década de los 90.

–En los últimos años en Montevideo se ha agrandado la brecha entre ricos y pobres.

–Los hogares que están mejores que a comienzos de los 90 son aquellos que perciben como ingresos pasividades junto a ingresos por capital (rentas).

–Las personas de 50 años o más se encuentran generalmente en empleo precario.

–Un 70% de los trabajadores privados busca un nuevo empleo disconforme con su nivel salarial actual.

Descontentos

En un trabajo realizado para la Cepal por Mariza Bucheli y Magdalena Furtado sobre el impacto del desempleo sobre el salario se destacó que el aumento de las personas sin trabajo se intensificó en la segunda mitad de la década de los 90, en los sectores asalariados privados.

Mientras que en 1991, un 34% de los trabajadores desempleados decía que la causa de esta situación era por el cierre o despido de la fábrica donde trabajaba, en 1999, el porcentaje que se esgrime por estas causas llega al 64%.

Otro rasgo destacable de este estudio es que se descubrió que los desocupados reincorporados al mercado laboral presentan un mayor grado de insatisfacción con su trabajo actual.

Un 70% de los asalariados privados señala que busca un nuevo empleo porque no está de acuerdo con el salario que percibe. No obstante, la mayor disconformidad se observa en aquellos que siendo desocupados buscan cambiar ahora de empleo.

De las personas ocupadas que buscan un nuevo empleo, el 35% era desocupado antes y el 14,7% no era desocupado. Esto estaría explicado por qué los que antes eran desocupados debieron ahora reubicarse laboralmente en un trabajo con peores condiciones laborales o menor salario.

En cuanto al salario, en el informe de Bucheli y Furtado se destaca que la mayor pérdida salarial se da para aquellos que perdieron un empleo en el cual se encontraban desde hace varios años y posteriormente se reintegran a la vida laboral y pierden ciertas compensaciones como ser la antigüedad. *

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