Las micro-cuencas como unidad de trabajo
El Programa de Manejo de Recursos Naturales y Desarrollo del Riego elaboró un programa sobre las micro-cuencas.
Este programa está dirigido a optimizar el uso racional de los recursos naturales, sin perjudicar el ambiente, manteniendo mediante la aplicación de sencillas medidas, la utilización de los recursos naturales, especialmente el suelo y el agua.
El mismo forma parte del Prenader, que es desarrollado a partir de fondos que aportó el Banco Mundial, con la correspondiente contrapartida uruguaya. El costo total del Prenader es de 74 millones de dólares, de los cuales, el subprograma de micro-cuencas ha recibido en los últimos seis años, desde que comenzó el proyecto, tres millones de dólares.
Una micro-cuenca es un área natural en la cual la lluvia escurre hacia un mismo curso de agua (arroyo o cañada). El agua, cuando corre, no respeta los límites de cada chacra, compartiéndose entre los productores que la componen, los riesgos comunes de erosión o contaminación con residuos orgánicos o tóxicos. Los productores ubicados en la misma micro-cuenca, sin proponérselo, comparten beneficios o perjuicios según el agua y el suelo se manejen bien o mal.
Este es un trabajo piloto que atiende micro-cuencas que vierten sobre el río Santa Lucía.
La estrategia del programa fue, según su director, ingeniero Walter Arias, «… el trabajo grupal. Primero se individualizaron los productores que formaban parte de la micro-cuenca y luego se organizaron en grupos».
Las micro-cuencas, que forman el programa son: Cañada de los Alamos, en el departamento de Canelones, 3 km al norte de la ciudad de Santa Lucía (65 productores). La micro-cuenca «Embalse del Arroyo Canelón Grande» (260 productores), micro-cuenca «Arroyo Tala» en el departamento de San José (71 productores), micro-cuenca «arroyo La Feliciana» en el departamento de Florida (13 productores). Los beneficiarios trabajan en casi todos los rubros agropecuarios.
Es la primera vez que se hace un análisis de conservación de suelos y aguas tomando a la micro cuenca como unidad de análisis. «A esta unidad pertenecen muchos productores, vuelcan sus efluentes a la misma cañada o al mismo arroyo. Se realiza una asistencia técnica grupal donde el productor es el protagonista de la toma de decisiones, en un fluido intercambio con los técnicos».
El ingeniero Ricardo Cayssials, experto en recursos naturales y que ha trabajado en el proyecto, sostiene que «la unidad de trabajo física es la cuenca».
«Todo lo que la gente hace, en un determinado territorio influye en el vecino. Por ejemplo, el agua de lluvia cae y arrastra tierra, estiércol, orina, residuos tóxicos. Todos los productores, sin proponérselo, están compartiendo el uso de esa agua, y entonces si esto se hace bien o mal, provoca consecuencias para el que está aguas abajo. La idea es hacer un manejo de forma que todos tengan conciencia de que están compartiendo el uso de dos recursos muy importantes, que son el agua y el suelo y que deben de utilizarlos bien, evitando problemas aguas abajo».
Efluentes de tambo
Uno de los efectos más importantes de este programa se ha desarrollado en los tambos.
Dice el ingeniero Cayssials: «Las aguas que salen de la sala de ordeño son aguas cargadas de estiércol, orina y otros contaminantes. Nosotros generamos un sistema de tratamiento que incluye tres piletas, una pileta para sólidos, una profunda que hace el trabajo anaeróbico y otra superficial. De esa forma el agua sale del sistema, sin ninguna carga contaminante de materia orgánica. Luego que el residuo se neutraliza en las piletas, mediante el uso de una estercolera, este desecho se utiliza como fertilizante en los cultivos. De esta manera logramos que fuera de los límites del predio, la contaminación sea cero. Todo queda en una visión agroecológica».
Evitar la contaminación de las aguas superficiales por pesticidas, se encara tratando de evitar la erosión del suelo y el arrastre de los tóxicos que van junto a la tierra arrastrada.
En este sentido destacan que la utilización de labranza cero, o siembra directa, es uno de los pilares de su estrategia, así como también el uso en la preparación de las tierras de herramientas tipo subsuradores y cincel, donde la tierra no se da vuelta, evitando de esta manera el barrido.
Dice el ingeniero Walter Arias: «Existe una batería de recursos técnicos con los que podemos mejorar la conservación del suelo».
Comenta el ingeniero Ricardo Cayssials: «Se ha ganado entre los productores la confiabilidad de la propuesta, y creo que ha sido vital el trabajo grupal, y hacer los sinergismos con otros organismos, todo sumado en la misma unidad territorial».
En las cuatro micro-cuencas se han formado 17 grupos, donde los productores se reúnen y planifican lo que van a hacer en el resto del año.
En cuanto al efecto económico del programa, se ha llevado adelante una auditoría externa, y de ella surge que el veinte por ciento de los productores se hubiera ido del sector si este programa no hubiera existido.
Dice el ingeniero Cayssials: «Esto hay que verlo en el contexto económico global, con relación a la cuenca del Santa Lucía, que es la que abastece de agua a más de la mitad de la población de nuestro país, entonces si se disminuye la contaminación, además de la preservación del recurso, se consigue que la OSE gaste menos en potabilizarla. El tema del medio ambiente no hay que tomarlo como un problema de los países europeos, es algo que va a ser vital para poder colocar nuestros productos.
Este programa ha demostrado que el tema ambiental se puede resolver de manera relativamente sencilla y barata, y ello puede colocar a Uruguay en condiciones muy buenas en el contexto internacional».*
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