El Mercosur "no está maduro" para la unión monetaria
Las conclusiones contenidas en el libro «Comercio, Régimen Cambiario y Volatilidad», serán presentadas en el IV Foro Regional del Mercosur que se desarrollará en Montevideo entre el 31 de julio y el 1º de agosto.
La publicación señala que existen tres alternativas para la discusión sobre regímenes cambiarios en el bloque: el statu quo, la dolarización y la coordinación de políticas macroeconómicas, cuyo último paso sería la formación de una unión aduanera. Los investigadores entienden que mantener el status quo implicaría asumir que los países, en su conjunto, no tienen oportunidades de coordinación que explotar y «ello es claramente falso, sobre todo en un escenario de integración más profunda dentro del bloque, porque hay mucho que avanzar, por ejemplo, en cuanto a reducir la volatilidad de los tipos de cambio reales bilaterales». La evidencia recogida en la investigación desaconseja en lo inmediato tanto la dolarización conjunta como una unión monetaria, porque ambas fijarían de manera permanente los tipos de cambios. «Primero, la estructura actual del comercio muestra que las economías brasileña y argentina están aún muy cerradas y el intercambio intrabloque es todavía bajo. Segundo, subsiste un importante grado de volatilidad en las economías tanto en los precios relativos como en los absolutos».
«El gran desafío del Mercosur en la actualidad es avanzar decididamente en la integración profunda del espacio económico para maximizar las ganancias del comercio. Economías cerradas y alejadas como la argentina y la brasileña necesitan comercio y más comercio», expresa el documento. En ese contexto, desaconseja la utilización de mecanismos anti-comercio como la utilización de aranceles y subsidios para compensar las variables de tipo de cambio. «Obviamente, no tendría sentido que se discrimine más contra un socio que contra un no socio del acuerdo sólo porque el primero devaluó su moneda, y tampoco puede descartarse períodos prolongados
Alinear políticas
«La alternativa más viable, es fijar pautas para alinear los valores de las variables macroeconómicas fundamentales.
En la declaración se alude al desequilibrio fiscal, la deuda pública y la tasa de inflación y se fija marzo de 2001 como comienzo del proceso de fijación de metas y armonización».
En el estudio coordinado por José María Fanelli se señala que por diferencia del esquema de compesaciones arancelarias que actúa ex post sobre los desajustes de precios relativos, el intento de alinear las variables fundamentales implica actuar ex ante.
Es decir, evitando que las variables que contribuyen a determinar el valor de equilibrio de los precios relativos bilaterales tomen valores muy alejados del sendero de equilibrio.
Una condición a favor de este intento y, en particular, a favor del intento de fijar metas inflación, es la reducción tanto del valor medio como de la volatilidad de las series de inflación en todos los países del acuerdo.
Se concluye indicando que «las economía del Mercosur aún tienen una inflación y una volatilidad excesivas para ensayar una unión monetaria, pero que están maduras para inducir una convergencia en la evolución de las variables macroeconómicas clave.
Una armonización creciente tendría altas probabilidades de éxito si se realiza en el marco de un avance decidido y con coraje hacia la integración profunda».
El libro donde se encuentra este trabajo de investigación es distribuido en Uruguay por Grupo Trecho. *
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