"La aftosa apareció por un descuido desde el MGAP"
El Dr. Pérez Riera es un veterano técnico que ha trabajado en el área de la profesión liberal durante mucho tiempo.
Tiene en su haber una amplia experiencia sobre otras epidemias de fiebre aftosa, que azotaron el país en otras épocas y posee además una constante actuación en el ámbito de la SMV.
En el marco de dicho seminario, marcó algunos conceptos que creemos son claves como puntos de referencia.
Según el Dr. Pérez Riera, la reaparición de la aftosa en nuestro territorio fue un descuido epidemiológico de parte de las autoridades sanitarias nacionales: «Las autoridades creyeron que estaríamos libres de por vida de la fiebre aftosa, sin tener en cuenta la situación regional.
El virus de la aftosa, como cualquier ser vivo trata de superar las barreras que se le ponen para eliminarlo, entonces descuidamos la atención epidemiológica y así la enfermedad reapareció».
El referido técnico señala, que la falta de precaución, se manifiesta en la desatención logística y de recursos que se le asignaron a los Servicios Ganaderos.
Ha sido conocido, como en plena campaña los recursos de los veterinarios oficiales fueron muy pobres, incluso no teniendo combustible ni dinero para arreglar una pinchadura, el Dr. Pérez Riera dice que «nos sucedió lo mismo que a Inglaterra, que desmanteló sus servicios veterinarios y cuando este año les apareció el problema, tuvo que salir de apuro a contratar técnicos de Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Holanda, dado que de 1.400 veterinarios que tenía en el pasado, cuando le reapareció la aftosa, contaba sólo con 200. A nosotros nos pasó lo mismo. Los servicios veterinarios descuidaron la vigilancia epidemiológica y no fueron lo suficientemente atentos con la situación de la región, porque por supuesto Uruguay no puede ser una isla, y con la oferta de virus que nos venía de todos lados, era imposible permanecer indemne del problema».
En relación a la actual situación de los servicios que controlan la sanidad animal del país, sostiene que se deben revitalizar para agudizar la vigilancia epidemiológica. «Hay que organizar de nuevo los servicios veterinarios, y efectuar la vigilancia que el problema se merece».
La SMVU propone
La SMVU le propuso al MGAP crear grupos especializados en el tema para enfrentar esta eventualidad u otras enfermedades.
Especialistas debidamente entrenados, reciclados, grupos de veterinarios departa- mentales, tanto liberales como públicos, especialistas que estarían a la orden para actuar en momentos de emergencia.
Esos técnicos no los pagaría el Ministerio en forma continua, sino que serían contratados para la emergencia, y terminada ésta, volverían a la actividad privada.
Pérez Riera manifiesta su orgullo por la actuación de los veterinarios del país, tanto particulares como oficiales, «han puesto toda la carne en el asador, sacrificando sus días sus noches y sus familias, algo que honestamente y a pesar de mi experiencia, nunca antes lo había visto».
En cuanto a la situación actual, considera importante saber qué piensa el Ministerio de aquí en más.
La vacunación, por cuánto tiempo, si se piensa tratar de erradicar de nuevo y pasar a ser país libre de aftosa sin vacunación, dentro de tres o cuatro años.
Con respecto a este tema remarca que es imprescindible que la región no tenga aftosa». De nada vale que el Uruguay se declare de nuevo país libre de aftosa sin vacunación, si Argentina no cambia, si Bolivia tiene una aftosa endémica, si Paraguay anda a los ponchazos, si Brasil también tiene sus problemas.
Si no la eliminamos de la región, la SMVU, entiende que es imposible lograrlo.»
Siguiendo siempre lo dicho por el presidente de los veterinarios agremiados, «la vacunación, se impuso por las circunstancias.
El rifle sanitario actúa muy bien, y los Servicios Sanitarios actuaron correctamente cuando se aplicó la medida en Artigas.
En esa etapa estuvimos totalmente de acuerdo con el Ministerio».
Pero sostiene que en el caso de la ingresada por el litoral, virus A desde Argentina, las cosas cambiaron.
Recuerda una reunión en Paysandú, y por una falsa alarma que vino desde Colón, el Centro Veterinario de Paysandú con la Intergremial de productores de ese departamento, se plantearon la pregunta de «qué pasa si hay aftosa al otro lado del río, allí surgió la idea de sugerir la vacunación de inmediato de todo el litoral oeste. Luego pasaron unos días y apareció el foco en Soriano, al principio estuvimos de acuerdo con el rifle sanitario, pero cuando vimos que se escapaba el problema, que los servicios veterinarios seguían de atrás el problema, entendimos que se debía de vacunar inmediatamente.»
Declara que no había otra solución. «No me quiero poner en el pellejo de los directores, sobre decidir cuál era la vía más idónea en este caso».
Sobre el rifle sanitario dice: «No es fácil ensayar el rifle sanitario.
Hay que tener un nivel de conciencia muy importante y eso no estaba dado.
Basta recordar las situaciones que se plantearon en el momento de su ejecución.
La gente no estaba preparada y cualquier lucha contra una epidemia, mismo en medicina humana, si la población, a la cual va destinada, no está convencida, se corre el riesgo del fracaso».
Otra sugerencia que la SMV ha hecho llegar al Ministerio, es la instalación de un laboratorio para el diagnóstico y el control de la vacuna, «no es que dudemos de las vacunas que vienen del exterior, de su calidad, pero ustedes saben que nadie cuida mejor su propio nido que la propia gallina.
Sin entrar a desconfiar de la calidad de las vacunas, nosotros pedimos la instalación de un laboratorio con las condiciones de bio-seguridad máximas, para poder diagnosticar las cepas que están actuando, es un seguimiento técnicamente imprescindible».
Hay posiciones dentro de la Sociedad que agrupa a los veterinarios para que se derogue la ley que impide el manejo de virus en el país y por tanto se pueda fabricar la vacuna aquí.
Pero el futuro espera por las acciones sanitarias y regionales necesarias para volver a erradicar la enfermedad viral y en eso recalca Pérez Riera:
«Yo creo que los problemas sanitarios lo deben resolver los técnicos, debemos quemar la etapa de los ministros solucionando problemas técnicos, eso no es posible dado que la aftosa no se elimina con discursos sino poniendo los técnicos veterinarios adecuados, reciclando los conocimientos, y creo que el Ministerio debe redistribuir los recursos y sacarlos de oficinas que por ahí, son muy programadoras y son poco hacedoras.
Con recursos bien distribuidos podemos hacer mucho, porque tampoco debemos olvidar otras enfermedades emergentes, que pondrían en un mayor problema al país.
Esto no es una alarma, pero es importante que los veterinarios estén a la orden, expresando la responsabilidad que les dio la Universidad». *
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