El 25% de las ventas al exterior fueron para mercados no aftósicos

El 63% de la carne faenada en 2000 fue exportada

Esta cifra se fue gestando en el correr de la década de los noventa, a cuyos inicios se registró el viraje, ya que hasta ese momento, el consumo interno de carne, superaba a las exportaciones. Este hecho determina que la producción de carne, tenga un neto perfil exportador.

Si el país intenta superar los magros índices productivos de carne nacional, la conquista de los mercados externos es imprescindible.

Este fue el motivo que determinó que el país se embarcara en la ruta de convertirse en país libre de aftosa.

Librado de esta enfermedad, se pudo entrar a mercados de primer nivel en el marco mundial y éstos son los que ahora se han perdido.

Lo perdido

Uno de los mercados más importantes que el país ha perdido es el de los países del Nafta. Contrariamente a lo que se ha manejado en muchos medios y debates, este mercado no es demandante de carnes de alta calidad. Esto se debe a que en los países del norte, la carne se produce en feedlots, donde siendo el grano la base de la alimentación de los animales, se producen ganados cuyos cortes tienen alto contenido en grasa. Esto determina que no sean adecuados para la industria. Por lo tanto, lo que esos mercados han demandado en realidad son carnes para la industria, cuyo precio por tonelada es relativamente bajo.

Este hecho se refleja en los números. En volumen de toneladas los mercados no aftósicos significaron en el último año el 25% de las exportaciones, mientras que en dólares fue el 20% del total de la carne exportada.

Uruguay había conseguido preferencias arancelarias y cupos importantes para sus carnes, tanto en México como en Canadá y Estados Unidos, siendo este último el más constante demandante de carne de este grupo de países.

Quizá el mercado perdido que tenía mayor potencialidad, en relación a los cortes de alta calidad y valor, fue Japón.

El país nipón, siempre muy tentador por su nivel de consumo alto y exigente, había concretado en el año 2000 una corriente comercial sustantiva que parecía consolidarse. Es quizá el mercado que no pueda sustituirse.

Lo que no se perdió

El circuito aftósico significó en el último año el 75% del volumen de exportaciones cárnicas, pero reportó el 80% de la entrada de divisas por el rubro. Esto se debe a que los cortes que se exportan a la Unión Europea son lo que tienen más valor. En el circuito aftósico tienen también mucha importancia los países del Mercosur e Israel, que seguramente regularán su situación en los próximos meses.

Nuevos mercados

Nuevos mercados deberá buscar el Uruguay para conseguir colocar ese 25% de carne, que este año no se podrá vender a los mercados no aftósicos.

Las alternativas que vislumbran los técnicos de INAC son varias, pero necesitan de tiempo, imaginación y trabajos conjuntos de todos los actores involucrados en la cadena productiva. Las principales ideas que se manejan son:

a) Tratar de conseguir cupos de carne para industria que tiene la Unión Europea, y a los cuales nuestro país aún no ha podido acceder.

b) reconquistar mercados que no han sido trabajados o se han abandonado al verse los operadores tentados por la venta en el circuito no aftósico. En estos mercados se destacan dos polos, uno compuesto por los países del norte de África. El otro lo conforman los países del este europeo. Si bien Rusia es el más tentador por su enorme potencialidad, de registrarse aumentos de su producto bruto, también importan Bulgaria y Rumania, que necesitan carne del exterior.

c) INAC sostiene que en esta nueva estrategia no es de descartar la enorme potencialidad del mercado brasilero. Si bien éste ha sido sumamente errático en sus compras en la última década, los técnicos están abocados a la búsqueda de nichos dentro del referido mercado, que demanden cortes de alta calidad.*

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