Presencia femenina se duplicó en población rural económicamente activa
En los últimos años la población rural del Uruguay disminuyó en casi 100 mil personas (20%) en un proceso que se ha acelerado y es uno de los problemas más angustiantes de las mujeres rurales, tanto por sus efectos negativos sobre la unidad económica como fundamentalmente sobre la familia y la reproducción cultural del campo uruguayo.
Así lo denuncia la Asociación Nacional de Grupos de Mujeres Rurales (Anmgru) en un informe sobre «Propuestas para la formulación de políticas públicas para la mujer rural» que sirve hoy como punto de referencia en el marco de las movilizaciones por el Día Internacional de la Mujer.
El informe subraya que estas condiciones de reproducción biológica y social conforman una situación de iniquidad que compromete la igualdad que la estructura democrática del país pretende garantizar.
Según el documento, son aproximadamente 40 mil familias las que trabajan y viven en el campo. Las mujeres son responsables de la reproducción biológica y social de esas familias, que viven una situación de permanente interacción entre el campo y la ciudad en función de que la reproducción social no puede realizarse exitosa y completamente en el campo. La producción familiar representa el 70% de las explotaciones agropecuarios del país mientras que ocupa el 9% de la tierra: desaparecen 13.124 explotaciones de menos de 100 hectáreas en el período que va entre los censos agropecuarios de 1980 y 1990.
Anmgru destaca que la población económicamente activa del agro disminuye alrededor del 13% pero incrementa su porcentaje de mujeres. Representa el 15% del total de la población económicamente activa (PEA) del país. La población femenina duplica su presencia en la PEA rural en el período intercensal. Este movimiento no es uniforme para todas las categorías: las empleadoras y la asalariadas se duplican, mientras que las trabajadoras familiares se incrementan una vez y media.
El aumento de las mujeres empleadoras probablemente se debe a la emigración masculina hacia los centros urbanos y por tanto a mujeres que se hacen cargo del predio familiar.
EL incremento de las trabajadoras asalariadas tiene que ver con las estrategias de las familias pobres que envían a sus mujeres a trabajar para mejorar sus ingresos pero también se realaciona con el incremento de agroindustrias de exportación que emplean trabajadoras en tareas zafrales.
Entre otras medidas, la gremial de mujeres rurales propone profundizar la capacitación productiva, promover una ley acorde a la realidad y situación de la mujer rural para que los aportes impositivos sean los adecuados, líneas de crédito para microemprendimientos de mujeres rurales.
Mujer rural y pobreza
El documento resalta que el 40% de los menores de 14 años vive en hogares por debajo de la línea de pobreza en el país urbano, y puede estimarse que la pobreza rural duplica la urbana ya que en 1992 ese porcentaje ascendía en el campo al 42% de los hogares lo que representa 20puntos porcentuales más que en el país urbano.
La reducción de los índices de pobreza en el área rural se debió al ingreso de la mujer al mercado de trabajo y no a efectos positivos de políticas focalizadas hacia estos sectores de pobreza.
En los últimos años la población rural del Uruguay disminuyó en casi 100 mil personas (20%), en un proceso que se ha acelerado y es uno de los problemas más angustiantes de las mujeres rurales, tanto por sus efectos negativos sobre la unidad económica como, fundamentalmente, sobre la familia y la reproducción cultural del campo uruguayo.
La mujer rural es un agente productivo subestimado en términos de su aporte efectivo a la productividad de la unidad familiar así como en la categoría de trabajadora asalariada, ya que está subrepresentada en las estadísticas que recogen información al respecto.
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