Denuncian pobreza y trabajo no remunerado en el campo

Mujeres rurales son triplemente relegadas

Al celebrarse ayer el Día Internacional de la Mujer Rural, LA REPUBLICA dialogó con Rosario García y Santos, quien es coordinadora técnica de la Asociación Nacional de Grupos de Mujeres Rurales. Esta asociación nuclea a 1.500 mujeres distribuidas en 150 grupos, 90 de los cuales específicamente tienen actividades productivas agropecuarias.

Según explicó, frente a la actual coyuntura se vienen llevando a cabo planteos especiales para poder lograr ingresos complementarios a los ya menguados que tiene el campo. Pero esos planteos no sólo apuntan hacia el factor económico sino también a frenar la migración rural cotidiana de jóvenes y familias enteras.

La angustia, según se explicó, crece muchas veces en la mujer rural que sabe que sus hijos no van a seguir en la actividad en la cual ellas se iniciaron, mientras se desintegra lentamente el núcleo familiar.

Capacitación

Otro de los problemas es la especialización en la tarea. Si bien se reconoce que la mujer desempeña de manera correcta las tareas rurales, no existe una capacitación plena para ellas.

Es por eso que que la Asociación de Grupos de Mujeres Rurales (Angmru) brega por lograr que en cada área se pueda dar la mayor información posible y de esa manera tecnificar el trabajo en el campo.

Entre 1998 y 1999 se capacitó a 300 mujeres rurales en forma integral.

Los cursos apuntaron a brindar referentes sobre conservación de alimentos y fueron realizados con el apoyo de técnicos del Laboratorio Tecnológico del Uruguay. Asimismo, se efectuó la capacitación de mujeres dedicadas a la creación de prendas con lana y el moldeado de la cerámica. Rosario García y Santos explicó que las mujeres que se encuentran dentro de la asociación que coordina, sienten muchas veces una triple discriminación: por el hecho de ser mujer, por desempeñar sus tareas en el medio rural y el ser pobre.

Estas condicionantes desfavorables se acrecientan en la medida que las mujeres se encuentran en zonas fronterizas, donde a los elementos mencionados se le suma el ingrediente de la problemática de tipo cultural.

Nuevas esperanzas

Más allá del apoyo que se les brinda a las mujeres del campo, la Angmru también sigue de cerca lo actuado por la Mesa Coordinadora de Gremiales Rurales, la cual nuclea a más de una decena de gremios de productores.

A este respecto nuestra entrevistada señaló que con la nueva administración del presidente Jorge Batlle se abren «nuevas esperanzas» destacando en este sentido que Mercedes Menafra (esposa del Presidente) ha tomado contacto con ellas para conocer su realidad.

Las mujeres han participado activamente de las movilizaciones que han efectuado los productores en todas las ciudades del país.

La «situación crítica» dificulta la compra de vestimenta para los niños, las condiciones de vivienda y la asistencia en salud.

Esto lleva a que se deba hablar de falta de calidad de vida a escala rural, situación esta donde «la mujer se siente impotente, frente a la desintegración familiar que afecta a gran parte de nuestro campo».

Sólo el 10% de la población se mantiene en el campo y son las mujeres las que más emigran, en un contexto donde el 20% de la población rural está por debajo del índice de pobreza, en un contexto que muestra que las chacras desaparecen para dar lugar a grandes emprendimientos forestales.

Más allá de este contexto, Rosario García y Santos llamó a «no bajar los brazos, conquistando mayores espacios».

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